Corea y el legado del Movimiento Primero de Marzo
Dentro de los hechos históricos más importantes que comparten Corea del Norte y Corea del Sur se encuentra sin duda el 1 de marzo de 1919, un hito histórico para Corea, sin coletilla cardinal, ya que en esta fecha dio comienzo la resistencia del pueblo coreano contra la ocupación japonesa, dejando un impacto duradero en la narrativa cultural y social de toda la península.
El contexto
A principios del siglo XX Corea se encontraba bajo ocupación japonesa, un periodo que comprendería casi toda la primera mitad del siglo hasta la rendición nipona en la Segunda Guerra Mundial.
Esta opresión avivó el deseo de independencia y sentó las bases del conocido como Movimiento por la Independencia de Corea o Movimiento Primero de Marzo (삼일절), un movimiento masivo y pacífico de resistencia contra la ocupación que exigía la libertad y la vuelta de la soberanía nacional.
Sin embargo, estas protestas no conseguirían la independencia inmediata, que llegaría más tarde, aunque sí sentaron las bases de la misma, pues estas revueltas simbolizaron la determinación del pueblo coreano de terminar con el yugo colonial japonés, que finalmente acabó tras 35 años (1910-1945).

¿Por qué se desarrolló el Movimiento?
Durante el periodo de ocupación japonesa en el que Corea era parte del territorio imperial japonés, el país fue económicamente explotado favoreciendo los intereses nipones mientras la situación de los coreanos era muy desfavorable.
Los abusos y represión japonesa hicieron que movimientos independentistas nacieran en toda la península. Así, en 1919, y apoyándose en los 14 puntos de Woodrow Wilson, este proceso independentista culminó cuando 33 estudiantes y activistas del movimiento se alzaron para promover la "Proclamación de Independencia de Corea de 1919", documento inspirado en borradores anteriores y que fue presentado el 1 de marzo.

La declaración fue leída en diferentes puntos de la ciudad con la intención de extender el movimiento y hacer que más coreanos se sumasen a él, fue así como empezaron a marchar en todos los puntos del país al grito de “¡Manse!”, (expresión coreana que se puede traducir como “¡Viva!” y que hoy en día es utilizada en Corea del Norte para alabar al Líder, Kim Jong Un).
El revuelo provocó la preocupación del gobierno colonial que reprimió toda expresión de voluntad independentista. Se fusiló a disidentes y se utilizó a las Fuerzas Armadas del Imperio para controlar las movilizaciones.
Los activistas políticos que el 1 de marzo de 1919 hicieron la Declaración de Independencia de Corea. (Fuente: Eulixe)
Consecuencias del Movimiento
- Internas
Consolidación de la Identidad Nacional
Toda la represión hacia la identidad coreana por parte de los japoneses provocó no solo los movimientos de independencia sino la necesidad de los coreanos de reafirmarse y defender su identidad nacional. Así, el Movimiento no se puede considerar solo un acto político, sino que fue un hito fundamental para constituir la identidad nacional coreana y su conciencia compartida tan relevante en la actualidad, que marca de forma notable la forma de ser y comportarse de los coreanos en términos generales en cuanto a valores.
El Movimiento también contribuyó al desarrollo del nacionalismo coreano, que fue una fuerza importante en las décadas siguientes. A medida que la lucha por la independencia continuó, el nacionalismo se convirtió en un elemento unificador que trascendió las divisiones internas por un fin común y compartido, proporcionando un sentido de identidad conjunta entre los coreanos.
El inicio de las divisiones
Sin embargo, a pesar del objetivo común de la independencia también surgieron algunas divisiones internas. Hubo diferentes opiniones sobre las tácticas a seguir, la relación con las potencias extranjeras y la visión a largo plazo para el país. Estas diferencias se intensificaron con el tiempo y contribuyeron a las tensiones políticas internas en los años siguientes que desembocarían en la Guerra de Corea, inicio del panorama que conocemos en la actualidad.

- Externas: Impacto en la Escena Internacional
Aunque los movimientos independentistas anteriores no habían conseguido llamar la atención del resto del mundo, el Movimiento Primero de Marzo logró que la Liga de Naciones tomara nota de los acontecimientos de la península. A pesar de que las medidas al respecto no fueron especialmente relevantes, este hecho ya hizo que el resto de potencias pusieran en el mapa geopolítico a Corea y se le diera relevancia en el ámbito global.
El Movimiento también sirvió como ejemplo para otros grupos similares en otras partes del mundo y el auge de la conciencia internacional sobre los pueblos colonizados. Esto se dio especialmente dada la naturaleza pacífica y organizada del mismo.
Consecuencias del Movimiento en la actualidad
El legado del Movimiento sigue teniendo influencia en la diplomacia de la península coreana. Por una parte, ese hecho compartido de unidad hace que siga vigente la búsqueda de una paz duradera y la desnuclearización de la península, lo que ha llevado a cumbres históricas entre los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur. Por otro lado, este contexto ayuda a entender y explicar un poco mejor las relaciones internacionales y los valores detrás de éstas que mantienen las dos Coreas, así como sus posiciones con respecto al exterior.

La verdadera independencia
Como ya hemos mencionado el Movimiento no consiguió la independencia, que llegaría casi 30 años después.
En 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón se rindió, la península fue liberada de la ocupación japonesa por los Aliados y, finalmente, en 1948 se estableció la República de Corea en la actual Corea del Sur (este evento es considerado festivo en “las dos Coreas y es único).
Pero la tranquilidad iba a durar poco y es que después de este hecho empezaron a hacerse más notables las diferencias que hemos comentado, denotando una división de intereses y pensamiento que derivaría en dos gobiernos independientes, uno proestadounidense encabezado por Syngman Rhee (Corea del Sur) y otro prosoviético encabezado por Kim Il-sung, primer líder de Corea del Norte.
El final de la Segunda Guerra Mundial trajo la independencia de la península, pero también marcó el inicio de otra fase crítica en la geopolítica coreana con la Guerra de Corea que se desarrollaría entre 1950 y 1953.
Conclusiones
Como hemos podido observar el Movimiento por la Independencia de Corea (삼일절) es un capítulo fundamental en la historia de la península y en la de los dos países que hoy en día la componen. Su importancia radica en su papel como catalizador de la resistencia nacional, su contribución a la formación de la identidad coreana, su impacto en la escena internacional y su legado duradero en la conciencia nacional.
Uno de los puntos más destacables es el impacto que tuvo de movilización y reivindicación, que llevaría de un fin común compartido a la diversificación de pensamientos e ideologías que posteriormente harían que esa independencia y libertad que buscaban acabase en su expresión menos deseada, con un país sin ocupación externa pero dividido.