Javier Milei en VIVA22 hace dos años, en su primer acto con Vox España. Vox España
Javier Milei en VIVA22 hace dos años, en su primer acto con Vox España. Vox España 

“No saben (la izquierda) que tipo de sociedad y país puede producir y que calaña de gente atornillada al poder y que niveles de abuso puede llegar a generar… Aún cuando tenga a la mujer corrupta, se ensucia y se tome cinco días para pensarlo”. Con estas palabras el presidente argentino Javier Milei se refería a la esposa del presidente español, Pedro Sánchez, durante un evento en Madrid. 

En respuesta, el ministro de Asuntos Exteriores español José Manuel Albares anunció que llamaba a consultas sine die a la embajadora española en Buenos Aires al tiempo que exigía disculpas públicas y aseguraba que las relaciones entre Argentina y España vivían su “momento más grave de la historia reciente.” Preguntado sobre la posibilidad de que, si no llegan las disculpas, se produzca la ruptura de las relaciones, Albares no lo ha descartado.

El presidente argentino ha reaccionado negándose a pedir disculpas. De hecho, desde su ejecutivo han asegurado que es el gobierno español quién debería pedir disculpas al presidente argentino en referencia a las declaraciones del ministro de Transportes, Oscar Puente, quién afirmaba que había visto a Milei en televisión “no sé en qué estado y previa a la ingesta o después de la ingesta de qué sustancias". 

El gobierno argentino respondió emitiendo un comunicado en el que expresaba que España tenía preocupaciones más importantes, como las acusaciones de corrupción contra la esposa de Pedro Sánchez.

En este sentido, la alusión a la esposa del presidente español se sustenta en una denuncia interpuesta por la organización Manos Limpias. En ella se le acusa de tráfico de influencias y corrupción por su supuesta mediación en la adjudicación de contratos públicos. Por el momento, no hay acusación formal, la fiscalía pide el archivo de la causa y la propia Manos Limpias admite que su denuncia solo se basa en recortes de prensa.  

Desde el Gobierno de Sánchez se ha reprochado duramente que, pese a no ser un viaje oficial, el Ejecutivo español puso recursos públicos a disposición de Milei y le trató con "respeto y deferencia" durante su estancia en Madrid. Aun así, el presidente argentino decidió aprovechar un acto político convocado por el partido político Vox para lanzar sus ataques directos contra el jefe del Ejecutivo español y su esposa.

La rivalidad entre ambos proviene incluso desde antes de que Milei llegara a la presidencia, ya que Pedro Sánchez apoyó al candidato peronista Massa en las elecciones, generando una antipatía mutua que ambos lados tratan de aprovechar para movilizar a sus bases.

La Unión Europea también se ha pronunciado de la mano del Alto Representante Josep Borrell, quien considera que el ataque a España de Milei es un ataque al conjunto de la UE. Además, ha asegurado que ha contactado con todos los grupos parlamentarios para recabar su apoyo, aunque ha aclarado que el PP y Vox no se han pronunciado. 

La distancia ideológica y la tensión entre los gobiernos de Argentina y España están marcando sus relaciones desde la llegada la presidencia de Javier Milei. Para los partidarios de uno y otro, su visión del mundo y sus políticas son tan diferentes que existe un abismo entre ambos que hace del otro indeseable. 

Así, elevar la tensión se presenta como una opción de coste limitado que sirve a ambos bandos para movilizar a sus bases en un contexto político global de hipermovilización. El coste que tiene se encuentra en términos de relaciones y prestigio entre dos países que habían mantenido históricamente buenas relaciones hasta ahora. 

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