La democracia turca se deshace. Erdogan está culminando un proceso iniciado en 2018: el desmantelamiento del sistema democrático y la consolidación de un régimen autoritario. La detención de su principal rival político, Ekrem Imamoglu, marca un punto de inflexión en este proceso. Si Erdogan logra imponerse en este nuevo envite, la democracia turca quedará en el pasado. Sin embargo, si la oposición y las protestas logran generar suficiente inestabilidad, podría abrirse una grieta en el mandato del presidente turco.

Erdogan encabeza el gobierno turco desde 2003, y el sistema político del país ha cambiado sustancialmente bajo su mandato. Turquía pasó de ser una democracia parlamentaria a una república presidencialista con poderes ejecutivos altamente concentrados. Este cambio se consolidó tras el intento de golpe de Estado de 2016, que aceleró las reformas que centralizaron el poder en la figura del presidente. En 2017, Erdogan impulsó una reforma constitucional que eliminó el cargo de primer ministro y le otorgó más poderes.

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