Desinformación en tiempos de guerra: El ejemplo de Ucrania
Todos hemos oído hablar sobre la desinformación rusa, las fake news, los intentos de influir en los procesos electorales de diversos países occidentales, las relaciones de varios políticos europeos y estadounidenses con las agencias de inteligencia rusas, etc. De algún modo, parece que estamos reviviendo la época dorada del espionaje de la Guerra Fría; Rusia contra Occidente. Ellos contra nosotros.
Es cierto que estas campañas de influencia y propaganda, de desinformación pura y dura, existen y atentan contra los principios más sagrados de nuestro sistema democrático-liberal; la libertad de prensa, de información, de elección de nuestros representantes políticos.
Exponer esto no es producto de la paranoia o de una actitud rusófoba, pues la propia Rusia lo admite abiertamente; estamos en guerra y el campo de batalla son las mentes de los ciudadanos. Y hay muchas formas de entrar en las mentes de la gente, siendo la más obvia la televisión. La propia Margarita Simonyan, redactora jefe del canal de televisión ruso RT, expresaba sin miramientos que la información es un arma como otra cualquiera y, dado que hay una guerra en curso entre Rusia y Occidente, dicha arma debe ser usada.
De ahí que, con el inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022, la Unión Europea decidiese bloquear los principales medios internacionales rusos de información; RT y Sputnik.
Pero la maquinaria de desinformación y propaganda de Moscú no acaba ahí, por supuesto. Toma multitud de formas y hace uso de todos los canales de distribución de información posibles. Los métodos utilizados adoptan variables que en un principio parecerían difíciles de sospechar. Nada queda al azar; ninguna opción es desechada. Como se explicó antes, se libra una guerra mental y pocas cosas impactan con mayor fuerza en la psique que el humor.
EL CEBO
En cada país europeo se editan varias revistas satíricas de referencia, siendo algunas muy conocidas debido a su longevidad y calidad; mordaces críticas sociales y azote de políticos, hacen las delicias de los ciudadanos, expresando a través del humor lo que es difícil de decir formalmente. El Jueves en España, la famosa Charlie Hebdo en Francia; Titanic en Alemania o Leman en Turquía, entre otras.
Desde febrero de 2022, el esfuerzo bélico ruso vino acompañado de un notable incremento en la intensidad de la campaña de desinformación. Como en toda guerra, la batalla por Ucrania no sólo se libra sobre el terreno; el relato es un frente más. Y aquí entró el humor.
En la red social VK, el Facebook ruso, comenzó a circular, durante los primeros meses de la guerra, una supuesta portada del semanario El Jueves burlándose de Zelenski. A primera vista, todo parece indicar que se trata, sin duda, de un ejemplar original de la revista. Sin embargo, prestando atención a ciertos detalles se comprueba su origen espurio: ni el característico arlequín es el propio de El Jueves, ni el número del ejemplar se corresponde con el auténtico. Pero, lógicamente, estos aspectos no eran conocidos por el público ruso que consumió dicha información falsa. Así, el daño ya estaba hecho.

En la portada, la gente vomita bajo un cartel con la imagen de Zelenski, anunciado como el chico de Ucrania y al que apodan ‘Black Hole’ (término usado en ambientes homosexuales de forma peyorativa).
Con el transcurrir del conflicto, las falsas portadas siguieron apareciendo:

El objeto de las burlas era generalmente el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aunque tampoco se libraban los propios soldados ucranianos, como en este macabro ejemplo:

En otras ocasiones, los objetivos de las mofas rusas eran los líderes occidentales. En la siguiente portada, se los representaba muertos de miedo ante Putin, incluso sin poder aguantarse la orina. Puede distinguirse a Zelenski por el brazalete nazi:

REDES SOCIALES E INTERNET
Estas portadas, así como las de otras revistas de humor europeas, se difundieron ampliamente por la Runet, las páginas de internet con contenido en idioma ruso: redes sociales, blogs, foros e incluso en las webs de algunos noticiarios. Pero fue en canales rusos de Telegram donde más ampliamente se propagaron.
Entre el fértil ecosistema de canales dedicados a difundir la desinformación y la propaganda, podemos encontrar figuras públicas, politólogos, políticos, presentadores de televisión, cuentas con temática política, con contenidos patrióticos o dedicadas a la exaltación del ejército ruso. También humoristas como Vovan y Lexus, conocidos en España por las bromas telefónicas que gastaron al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Y así podríamos seguir con decenas de canales en este servicio de mensajería.

Por supuesto, la red social de difusión de información por excelencia, X o Twitter, no iba a quedarse al margen. Se debe señalar que no siempre son cuentas en idioma ruso las que sirven de altavoz del Kremlin, ya que podemos encontrar perfiles en francés, español o en inglés, entre otros idiomas.
Esta campaña de propagación de mentiras no se limitó sólo a portadas de revistas satíricas. Según un informe del Servicio de Acción Exterior de la UE, también revistas de temática política francesas y británicas fueron víctimas de estas suplantaciones. Y, como era lógico suponer, dado que la guerra no ha finalizado, tampoco lo ha hecho esta campaña, la cual aprovecha los acontecimientos más recientes para continuar con la difusión de bulos.
DESINFORMACIÓN EN ESPAÑOL
Toda esta confluencia de canales, cuentas y perfiles difundiendo el mismo contenido no es, ni mucho menos, fruto de la casualidad. Excluyendo lógicas excepciones e individuos que inconscientemente ayudan a la propagación al reenviar o publicar las imágenes, los grandes actores de todo este peligroso juego actúan bajo la concertación y coordinación del gobierno ruso o, como mínimo, con su beneplácito.
Estos agentes o proxies rusos se caracterizan por sus críticas a las democracias liberales, por no reprobar nunca las actuaciones en política interior o exterior de Moscú y por favorecer, en definitiva, la retórica prorrusa.
Pero son los medios oficiales, por su amplio alcance y su apariencia de seriedad, los que representan la mayor amenaza. Tal es así que, como se dijo anteriormente, a los pocos días de comenzar la invasión a gran escala de Ucrania, la Unión Europea bloqueó las retransmisiones de RT y Sputnikdentro de las fronteras comunitarias.
Estos medios de información están directamente financiados por Rusia y de ahí las palabras de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Věra Jourová, quien afirmó que éstos no son medios de comunicación, sino armas del Kremlin.
Sin embargo, fuera del territorio de la Unión Europea continúan con su actividad habitual, incluso en Estados Unidos, aunque parezca sorprendente. Y lo es más aún si tenemos en cuenta que el Departamento de Estado estadounidense publicó, a finales de 2023, un documento sobre los esfuerzos de Rusia en la guerra de información en el área latinoamericana.
En dicho documento, desclasificado y enviado por cable diplomático a más de 100 gobiernos, se describe cómo Rusia ha creado todo un complejo y diverso entramado informativo en lengua española, dedicado a denigrar a las democracias liberales y a los gobiernos occidentales, especialmente a EEUU, a través de la desinformación.
Esta red está formada por medios de comunicación estatales rusos, como los ya mencionados RT y Sputnik, medios de comunicación estatales latinoamericanos, aliados en redes sociales y sitios web alineados con la retórica rusa.

Todos estos actores, al actuar al unísono y de forma coordinada, logran un efecto eco que da a la narrativa prorrusa un alcance que de otro modo no podría lograr.
EL FUNCIONAMIENTO
Actualidad RT y Sputnik Mundo, que comenzaron a emitir en español en 2009, también incrementaron su actividad a partir de 2014 y, de nuevo, en 2022.
Estos medios reciben directrices para los asuntos más importantes, aunque no para la totalidad, pues guionistas, corresponsales y presentadores comprenden los valores y objetivos de su canal. Televisiones de países aliados, como TeleSur, de Venezuela, e HispanTV, de Irán, también ayudan como cajas de resonancia; de hecho, tienen acuerdos para compartir contenido con los citados medios rusos.
Además de los anteriores canales, participan cuentas en redes sociales, universidades, entidades y eventos culturales, personajes influyentes, periodistas, diplomáticos e intelectuales, todos juntos sirviendo al mismo propósito de difundir el mensaje del Kremlin. Este conglomerado aparece en los distintos medios antes mencionados, citándose como fuentes unos a otros, apoyando y reforzando de este modo el peso de sus opiniones.
El documento del Departamento de Estado hace hincapié en lo que denomina ‘‘súper propagadores’’; personajes influyentes con una especial capacidad para llegar a una gran audiencia, así como para influir en ella.
Destaca fundamentalmente a tres personajes: a Pablo Jofré Leal, analista y periodista chileno; a la periodista rusa Inna Afinogenova y al profesor y antiguo político español, ahora dedicado a la comunicación en Canal Red, Pablo Iglesias Turrión. A este último lo denomina, explícitamente, como la cara visible de la alianza bolivariana en España y promotor de la narrativa y puntos de vista de Rusia.
Tanto RT como Sputnik cuentan asimismo con un gran número de seguidores en redes sociales, aunque, con el fin de aumentar la divulgación y dar la sensación de tener una audiencia aún mayor, también se sirven de bots.
Pero la trama no acaba aquí; para lograr abarcar un público lo más amplio posible, la ideología de sus difusores es tanto de derecha como de izquierda, según a quién se dirija el mensaje.
Los mensajes propagados siguen unas normas perfectamente definidas; buscan consolidar los principios de soberanía y no injerencia extranjera, asocian a Occidente con el imperialismo y el colonialismo y, además, para dar apariencia de neutralidad e imparcialidad, no se centran en alabar a Rusia, sino en criticar a Estados Unidos, la OTAN, el mundo occidental y el sistema democrático liberal.
LOS RIESGOS
Estas campañas buscan socavar los cimientos de las democracias sirviéndose de uno de sus pilares fundamentales, la libertad de expresión. Además, aunque RT y Sputnik hayan sido bloqueados en la UE, continúan con su emisión de contenidos en América Latina y en Estados Unidos; dada la gran comunidad hispanoamericana que reside en España, el peligro de propagación de estos mensajes no debería pasarse por alto. Por si esto fuera poco, la desinformación difundida a través de las redes sociales es muy difícil de combatir, poniendo a las democracias ante una difícil elección; libertad o seguridad.