Las elecciones europeas dejaron a Emmanuel Macron en una situación muy complicada. Su partido no sólo había perdido las elecciones contra Reagrupación Nacional, sino que la formación de Marine Le Pen y Jordan Bardella casi les doblaba en votos. De hecho, el partido de Macron quedó segundo por los pelos, a menos de un punto de diferencia del revigorizado Partido Socialista. Con estos resultados, Macron decidió convocar elecciones parlamentarias. 

Este movimiento, un tanto arriesgado e inesperado, aunque no se veía venir tan pronto llevaba tiempo anunciándose. Macron no tenía mayoría parlamentaria y se estaba apoyando en acuerdos puntuales con distintas formaciones, especialmente Los Republicanos, para sacar legislación adelante. 

Le Pen Bradella
Jordan Bardella y Marine Le Pen juntos. Fuente: GettyImages

Sin embargo, a medida que se acercaba el momento de aprobar los presupuestos estos acuerdos serían cada vez más difíciles, por lo que la posibilidad de una convocatoria de elecciones anticipadas en 2024 estuvo siempre sobre la mesa. Por el contrario, lo que no estaba en las quinielas es que la convocatoria electoral iba a desatar una lucha fratricida en la derecha francesa. 

La unión que dividió la derecha

Las encuestas dan como claro favorito a Reagrupación Nacional, lo que convertiría a Jordan Bardella en nuevo Primer Ministro. Este fenómeno, cuando un presidente es de un partido y un Primer Ministro de otro, no es nuevo en la política francesa y se conoce como cohabitación. Aunque ya ha ocurrido en otras ocasiones, si finalmente se produce en esta ocasión sería la primera vez que existe tanta distancia ideológica entre ambos cargos. 

Esto representa una oportunidad única para la derecha de descarrilar los últimos años de Macron en el cargo hasta 2027. Sin embargo, a pesar de tener todo a su favor, nada más anunciarse la convocatoria electoral, la derecha francesa se sumió en el caos.

Todo empezó cuando Eric Ciotti, el líder de Los Republicanos, anunció que su partido establecería una alianza electoral con Reagrupación Nacional. Nada más hacer el anuncio saltó la polémica, ya que este no estaba consensuado con las bases del partido y las principales figuras del mismo renegaron de cualquier acuerdo y pidieron la dimisión de Ciotti. Al no tener intención de dimitir, el partido inició el procedimiento para expulsarle y aquí es donde la situación se torna dantesca. 

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Eric Ciotti mira desde el balcón de su despacho (donde estaba atrincherado) los intentos por entrar en el edificio. Fuente: C à vous

Ciotti se encerró en la sede del partido para evitar ser destituido, lo que produjo la imagen de miembros del partido tratando de entrar en la sede con Ciotti gritándoles desde la ventana. Finalmente, la reunión para expulsar a Ciotti se realizó en otro edificio y fue expulsado. Ciotti no se dio por vencido y recurrió la expulsión ante los tribunales, que le dieron la razón alegando que eran los militantes los que debían decidir sobre su permanencia en el mismo.

Mientras todo esto ocurría, algunos miembros de la organización se hicieron con una copia de la llave del edificio y consiguieron entrar, aunque no tomaron el control total de la sede, ya que Ciotti estaba literalmente atrincherado en su despacho. Esta lucha también se trasladó a las redes sociales, con el perfil de X del partido publicando mensajes en contra de Ciotti y el de Facebook, aún controlado por su partidarios, diciendo lo contrario. 

De esta manera tan extraordinaria es cómo estalló definitivamente el partido, con una facción que apoya a Ciotti conformada por algunos diputados de menor nivel y las juventudes del partido, y otra facción liderada por figuras de peso como Valérie Pecresse, François-Xavier Bellamy o Xavier Bertrand. 

Por si el colapso de uno de los tres partidos de la derecha francesa en tan sólo unos días fuera poco, Reconquista, la formación de Eric Zemmour, también tuvo sus propios problemas. Estos empezaron nada más conocerse el adelanto electoral de Macron. Marion Maréchal, sobrina de Marine Le Pen y número dos del partido, declaró que buscaría una alianza con el partido de su tía para las elecciones parlamentarias. Estas declaraciones enfurecieron a Zemmour, que ha basado su estrategia política en atacar al partido de Le Pen y su intento de presentarse como más moderado para aglutinar al electorado de extrema derecha en torno a su figura. 

Marion Maréchal y Eric Zemmour, en la gran reunión de lanzamiento de la campaña electoral europea Reconquête, el 10 de marzo de 2024 en París. - Prensa Sipa
Marion Maréchal y Eric Zemmour en el lanzamiento de la campaña electoral europea Reconquête, el 10 de marzo de 2024 en París. Fuente: Prensa Sipa

A pesar de la oposición del líder del partido, las conversaciones para la alianza ya estaban cimentadas y finalmente fue la formación de Le Pen quien rechazó el pacto. Al romperse la alianza antes si quiera de construirse, Maréchal criticó públicamente a Zemmour por boicotear la alianza. Zemmour respondió expulsándola del partido a ella y a sus partidarios. De esta manera, Reconquista perdió cinco de sus seis diputados en el Parlamento Europeo pocos días después de las elecciones.

Mientras tanto, la izquierda, que ya había concurrido unida a las últimas elecciones y declarado que “nunca” lo volvería a hacer, consiguió formar una alianza en pocas horas. Así surgió la candidatura del Frente Popular mientras la derecha se desangraba.

De todo este sainete hay un claro beneficiado, Reagrupación Nacional. Aunque no se ha conseguido la unión de la derecha, que el resto de los partidos que disputan su mismo espacio hayan dado un espectáculo ridículo poco antes de las elecciones solo viene a reforzar el papel ya predominante que tenía Reagrupación Nacional en la derecha francesa. 

Su campaña solo ha tenido que limitarse a no cometer fallos garrafales y dejar que sus rivales se mataran entre ellos. La debilidad del partido de Macron y la unión de la izquierda, que hace que la batalla en las elecciones transcurra entre la extrema derecha y la extrema izquierda, termina de formar un escenario favorable a Le Pen.

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