“Nos enfrentamos a una epidemia de crecimiento del fraude financiero que lleva a individuos, a menudo personas vulnerables, y empresas a ser defraudadas a escala masiva y global”.

Así de tajante se muestra el Secretario General de la INTERPOL, Jürgen Stock, al presentar la evaluación de su agencia el pasado mes de marzo. Alerta de que el crimen organizado lleva a cabo fraudes financieros que suponen una amenaza global potenciada por la tecnología. Desde 2022, la oficina de la INTERPOL ha sido capaz de retener 500 millones de euros, dato que es una gota en el océano si pensamos que el dinero estafado, al no ser perseguido o denunciado en muchas ocasiones, es inconmensurable. Digamos que los capitales documentados son el equivalente a los kilos decomisados al narcotráfico, es decir, una ínfima parte del negocio. Según Naciones Unidas, el 2,7 % del PIB mundial es dinero blanqueado anualmente. 

Interpol.jpg
Tendencias regionales en el fraude financiero. Prevalencia: alta, moderada y menor. Tipo de fraude: rojo - fraude en anticipos, azul - correo electrónico empresarial comprometido, verde - suplantación de identidad, amarillo - fraude en las inversiones, naranja - robo de identidad, morado - fraude romántico. Fuente: INTERPOL

Son varios los factores que hacen muy difícil la persecución de los delitos financieros; el enfoque local de la regulación, la evolución de los métodos de pago y la competencia global. Esta naturalización de la globalización ha añadido presión a las entidades financieras para que reduzcan costes que faciliten la operativa. A nivel corporativo se han tenido que mejorar los mecanismos de control, precisamente por el riesgo que les implica a estas entidades el posible flujo de capitales ilícitos en sus balances contables. 

En el caso español, tenemos como ejemplo las medidas destinadas a limitar la cantidad de efectivo a ingresar en un determinado periodo de tiempo, desincentivando así a los clientes con un elevado flujo de caja (Ley 10/2010, de 28 de abril). El trasfondo conlleva un mayor control del monitoreo de las transacciones electrónicas. Las entidades deben cumplir la legislación, pero además pueden a nivel corporativo restringir aún más estas medidas si así lo consideran, tal y como plantea la ley de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.

Las complicaciones en la fiscalización del delito aumentan cuando las autoridades se enfrentan a operaciones transnacionales y transcontinentales. El problema es de tal dimensión que la INTERPOL tuvo que crear en 2022 el Centro contra los Delitos Financieros y la Corrupción. Una fecha muy cercana en el tiempo si consideramos la velocidad del desarrollo de la ciberdelincuencia en los últimos lustros. Las tendencias emergentes son la capitalización de los avances tecnológicos, el fraude financiero mediante delincuencia forzada y métodos híbridos de fraude financiero, como la escalada del uso de las cripto inversiones. 

Interpol 2.jpg
En la Operación Primera Luz 2024 se confiscaron 257 millones de dólares en una redada mundial contra estafas online. Condujo al arresto de 3.950 sospechosos en Filipinas e identificó a otros 14.643 posibles sospechosos en todos los continentes. Fuente: INTERPOL, 27/09/24.

Especialmente doliente es el aumento de “centros de estafa” operados por mano de obra proveniente del tráfico de seres humanos. Si los ‘call centers’ en la India fueron las subcontratas favoritas de bajo costo para empresas de todo el mundo, ¿por qué no iban a ser el lugar adecuado para establecer una industria de estafas online? Todos estos métodos son totalmente flexibles, combinado metodologías, regiones y público objetivo. Cuando se trata de delitos en las redes o a través de los móviles de las propias víctimas, lo significativo es que se suele conocer perfectamente cómo se estructura la estafa en sí, pero no cómo opera el grupo criminal, precisamente por lo opaco que resulta el crimen online. 

"Pig Butchering" (matanza del cerdo) es una estafa financiera a largo plazo, consistente en engatusar a una víctima por redes sociales (a la que los estafadores llaman “cerdo”), que es manipulada emocionalmente. Por ejemplo, a través de una supuesta pareja ideal, con el paso del tiempo se lleva la relación al plano económico, donde se consuma la estafa. La víctima “masacrada” suele ser convencida de invertir sumas de dinero en plataformas basadas en criptomonedas, haciendo así casi imposible el rastreo del capital. 

El delito se basa en la manipulación emocional, que puede ser moldeada a lo largo del tiempo con distintas intensidades. En una primera fase se establece una relación de confianza. En la segunda fase se sumerge a las víctimas en las inversiones financieras. La fase final llega cuando la víctima es consciente de que los estafadores han desaparecido. El gancho se modula en función de las sensibilidades, guiándose por los orígenes o cultura de la víctima. El grupo criminal aporta páginas web o aplicaciones para articular la inversión de la víctima. Esto facilita el control de la evolución del capital estafado, pudiendo falsear unas posibles ganancias a corto plazo para incentivar inversiones mayores. 

Pig Butchering.jpg

Las estafas románticas son ya de por sí antiguas, pero el uso de aplicaciones de citas como Tinder o sencillamente de redes sociales como Instagram, Facebook o LinkedIn facilita mucho el trabajo. La descripción a posteriori de este tipo de estafas puede parecer al lector un engaño burdo, pero estas manipulaciones están preparadas para seguir guiones flexibles basados en el perfil de las víctimas, por lo que cualquier persona puede ser susceptible de ser estafada independientemente de su formación. 

En términos regionales, los grupos criminales prefieren poblaciones objetivo con un nivel de ingresos mayor, pero ninguna región o segmento de población queda fuera de peligro porque también se valora la indefensión de la víctima por falta de recursos propios o estatales a la hora de una posible persecución del delito.

Las redes sociales son la forma más sencilla de recolectar inteligencia de una víctima para crear una estafa a medida. Con técnicas de ingeniería social podemos detallar la huella digital de una persona y su mapa de redes. Por ejemplo, cruzando los datos de Instagram y LinkedIn nos es posible ver una vida en imágenes. ¿Qué gasta en sus vacaciones? ¿Sus rutinas concuerdan con su historial académico y financiero? Conociendo el puesto de trabajo y la localización se puede establecer una estimación del rango salarial, dato interesantísimo a la hora de incentivar una inversión asequible desde el punto de vista de un vendedor ávido o un delincuente estudioso. 

Estafas a empresas por e-mail mediante suplantación de identidad (BEC, Business Email Compromise). Fuente: INTERPOL
Estafas a empresas por e-mail mediante suplantación de identidad (BEC, Business Email Compromise). Fuente: INTERPOL

Por este motivo se venden nuestros datos de navegación y los permisos para su uso por terceros. Esas bases de datos con mapas de afinidades son patrones valiosísimos. Si los criminales conocen las respuestas a las preguntas en una conversación ya tienen ventaja a la hora de encarrilar las mismas, pudiendo incentivar una cierta intimidad. Elaborar el “perfil” de la víctima permite encontrar los ganchos emocionales, intelectuales y profesionales, para comenzar a establecer puentes de confianza. 

La inteligencia artificial (IA) ya está cambiando el crimen organizado en Hispanoamérica. La IA facilita la conciliación de datos y poco a poco permite la mejora e implementación de modelos lingüísticos (LLM) que propicien la automatización de estafas masivas. Lenguajes más naturales que sean menos sospechosos y faciliten la intimidad necesaria de este tipo de conversaciones, sin olvidar el apalancamiento que nos dan los altos niveles de calidad que aporta la traducción simultánea actual.  

Los grupos criminales discriminan en base a la evolución de las conversaciones, evaluando si el objetivo merece la inversión de tiempo, y descartándolo o clasificándolo en la misma estafa con otro horizonte temporal. Esta metodología nació en Asia en 2019 y se extendió durante la pandemia del COVID. En España hemos sufrido una adaptación a corto plazo de este tipo de estafa conocida como ‘el hijo en apuros’. Una vez suplantado el número de móvil, se realizan peticiones por wasap a familiares, que reclaman transferencias para salir de un apuro urgente. 

El jefe de la INTERPOL alerta de que vivimos una situación donde las criptomonedas y el desarrollo de la inteligencia artificial han impulsado la creación de estafas sin necesidad de un conocimiento especializado en delitos informáticos. Al igual que en el combate con el crimen organizado físico, el intercambio de información debe ser lo normal y no la excepción, además de ser imperativo que se fomente la denuncia de delitos financieros. 

ONU estafa.jpg
Recaudar el dinero lavado, el de la corrupción y el de la evasión de impuestos ayudaría a combatir el COVID-19 y la crisis climática. José Antonio Ocampo (Centro), integrante del Panel de Alto Nivel sobre Responsabilidad, Transparencia e Integridad Financieras Internacionales para lograr la Agenda 2030. Fuente: Mark Garten/ONU, 26/02/21

Dentro de las soluciones inmediatas está la formación de las fuerzas del orden y el desarrollo de capacidades. Infelizmente, estas recetas, aunque ciertas, siempre pecan de ir un paso por detrás de las innovaciones criminales. Muchas veces no es la falta de legislación relacionada con delitos informáticos o internacionales, sino la falta de capacidad para perseguirlos, lo que impide que las propias víctimas lleguen a denunciar. Las medidas inmediatas que deben tomarse a nivel personal y estatal son la alerta y formación de esos segmentos de la población más vulnerables, menos naturalizados con el entorno digital. Todo esto sin olvidar que los nativos digitales deben ser conscientes de que las comodidades de las nuevas tecnologías les exigen a su vez un proceso de formación continuo si quieren evitar ser víctimas de fraude. La primera defensa es la consciencia personal de nuestras propias vulnerabilidades. 

Conclusión

Gran parte del mundo criminal prefiere el delito online, ya que no tiene penas de sangre, es menos perseguible que el delito callejero y es mucho más escalable. No se requieren grandes habilidades y no se necesita una estructura ni compleja ni de muchos miembros. Además, los delitos financieros amenazan todos los aspectos de la vida, en casa y en el trabajo, en línea y también fuera de ella. 

Este informe sobre delitos financieros y tendencias de la INTERPOL no hace más que apuntalar las innovaciones que hemos publicado a lo largo de este año en The Political Room. Hemos documentado tanto las innovaciones como la diversificación del crimen organizado tradicional. Hemos visto que, si el blanqueo de capitales es una necesidad, el fraude financiero es un segmento de alta innovación dentro del portfolio de delitos del crimen organizado como sería el caso del Cártel de Sinaloa. 

Lo aterrador de la lectura que les ha presentado este periodista radica en que seguramente a todos nos ha llegado ya a nuestras redes sociales o móvil publicidad delictiva de esta índole, que percibimos como publicita lícita, saltándose los cortafuegos no solo de las plataformas sino de los propios moderadores de contenido de estas. Debemos ser conscientes de que ya somos bombardeados con estafas, a la espera de que en un momento de debilidad piquemos el anzuelo y nos convirtamos en parte de la ‘matanza de cerdos’.

¿Te ha interesado? Recibe nuestra newsletter

Cada martes, lo más importante de la actualidad internacional explicado por nuestros analistas, en tu correo. Gratis y sin spam.