Eric Trump y Nano Labs: el negocio que alarmó al Congreso
¿Cómo un acuerdo entre una pequeña pasarela de pagos de Las Vegas y un fabricante de microchips en Hangzhou termina bajo la lupa del contraespionaje estadounidense? La respuesta está en la borrosa frontera que separa los negocios de la familia presidencial y la política exterior de la Casa Blanca.
A través de dos tramas paralelas en sectores estratégicos (la Inteligencia Artificial y la tecnología láser), los hijos del presidente se han visto envueltos en un patrón de intereses cruzados que desafía las alertas de sus propias agencias de inteligencia.

La carrera de Eric Trump
Eric Trump llegó al internado The Hill School, en Pottstown, Pensilvania, en 1997. Sus compañeros de entonces lo recuerdan como un chico alto, algo torpe. Encontró en la carpintería su verdadera pasión. Durante esos cinco años, su padre estuvo prácticamente ausente.
De ahí pasó a Georgetown, donde estudió finanzas y dirección de empresas. Tras un breve paso por la banca de inversión, se incorporó a la Organización Trump en 2006. Durante años, la imagen pública de Eric fue la del hermano menos mediático, el que llevaba la fundación benéfica.
Eric Trump y la sombra de Hangzhou
El punto de inflexión llegó en 2024. Eric y su hermano Donald Jr. se reunieron con Zach Witkoff, hijo del enviado especial de Trump para Oriente Próximo, y con dos emprendedores de criptomonedas, Zak Folkman y Chase Herro. De ese encuentro en Mar-a-Lago nace World Liberty Financial, la plataforma de finanzas descentralizada de la familia Trump.
A partir de ahí, todo se acelera. Eric se convierte en la cara publica de un ecosistema cripto que incluye diversos tipos de tokens, memecoins y stablecoins. En agosto de 2025, World Liberty Financial tomó el control de Alt5 Sigma, una pasarela de pagos que cotiza en el Nasdaq, a cambio de que esta última recaudara 750 millones de dólares. Eric Trump fue nombrado “observador” en el consejo de la compañía. Zach Witkoff pasó a presidirla. Y ambos, Eric y Donald Jr., hicieron sonar la campana de apertura del Nasqad para celebrar el cierre de la operación.

Meses más tarde, a principios de 2026 —aunque el hecho se conoció en mayo—, Alt5 Sigma firmó un memorando de entendimiento con Nano Labs, una empresa china con sede en Hangzhou, para explorar la construcción conjunta de centros de datos en Estados Unidos, plataformas en la nube y sistemas de pagos basados en inteligencia artificial. El acuerdo estableció un periodo de evaluación de 90 días, sujeto a negociación posterior.
El problema es que Nano Labs no es una starup china cualquiera. El comité del Congreso de Estados Unidos sobre el Partido Comunista Chino —en el que tanto el presidente como varios senadores miembros son republicanos— había advertido con anterioridad al presidente de la Comisión de Bolsa y Valores que los intereses de uno de los ejecutivos de esa compañía “creaba un canal directo entre los intereses militares chinos y los mercados occidentales”. De hecho, Nano Labs aparecía en una lista de grupos de “alto riesgo” que se beneficiaban del capital de los inversores estadounidenses para avanzar en los objetivos estratégicos del Partido Comunista Chino, incluida la modernización militar.
Para empeorar la situación, en mayo de 2026, mientras este polémico acuerdo de 90 días estaba en fase de evaluación, Eric Trump voló a Pekín en el avión presidencial como parte de la delegación oficial de su padre. Aunque su portavoz insistió en que viajaba a "título estrictamente personal" y que "no participaba en reuniones de negocios" es cuanto menos imprudente que el miembro de un consejo de una firma aliada con el sector militar chino camine por la alfombra roja del Gobierno de Pekín acompañado del presidente de EE.UU. mientras existe una guerra comercial entre ambos países. El mismo portavoz añadió que Eric Trump “no tiene negocios en China ni planea hacer negocios en China”.

Donald Jr. y la tecnología de "doble uso"
El caso de Nano Labs no es un hecho aislado. Un patrón casi idéntico se vivió meses antes en el sector de la tecnología médica de vanguardia, esta vez con el hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr., en la periferia del acuerdo.
En 2021, la startup de Minnesota FastWave Medical aceptó una inversión de 12 millones de dólares de la gigante china Grand Pharmaceutical Group a cambio del 45% de la compañía. FastWave desarrolla catéteres guiados por láser de alta precisión. El problema es que los sistemas láser avanzados están catalogados por EE.UU. como tecnología de "doble uso": salvan vidas en los hospitales, pero sus patentes pueden aplicarse al desarrollo de armamento guiado.
En 2025, cuando FastWave empezó a sospechar que sus socios chinos estaban asfixiándola financieramente para absorber su propiedad intelectual, la firma estadounidense recurrió a la última línea de defensa de Washington: el CFIUS (Comité de Inversión Extranjera en EE.UU.), el organismo interagencial encargado de vetar inversiones extranjeras por motivos de seguridad nacional.
Aquí es donde entra la conexión con la familia Trump. Grand Pharma (la empresa china) contrató a una firma lobby llamada Checkmate, dirigida por un tal Ches McDowell. McDowell no es un desconocido en Washington; es un amigo íntimo y compañero habitual de cacería de Donald Trump Jr., con quien incluso comparte la propiedad de terrenos rurales en Carolina del Norte.

Al final, CFIUS rechazó la solicitud de FastWave, alegando supuestas inconsistencias en sus declaraciones, sin siquiera llegar a pronunciarse sobre si existía o no un riesgo real de seguridad nacional. En la práctica, el organismo encargado de proteger a Estados Unidos de inversiones extranjeras sensibles acabó fallando a favor de la empresa china.
No hay ninguna prueba de que Donald Jr. interviniera personalmente en este proceso. Pero el simple hecho de que un lobista de su círculo cercano tuviera acceso directo a la cúpula de un organismo tan sensible como CFIUS bastó para generar una preocupación generalizada.
Conclusión
NanoLabs o FastWave no son hechos aislados, sino la repetición de un mismo patrón: negocios de la familia Trump que se cruzan una y otra vez con procesos regulatorios que deberían estar diseñados, precisamente, para protegerse de este tipo de interferencias. ¿Y qué dice el gobierno? Que el presidente Trump “solo actúa en interés del pueblo estadounidense” y que “no existen conflictos de interés”.
Fuentes
- Eric Trump, Who Runs the Family Business, Hops Along on the Plane to China - The New York Times
- Chinese business hired lobbying firm with ties to Don Jr, then scored a win in Washington | Reuters
- Eric and Don have the Trump name, the money, the genes. Here’s what makes them different. - The Washington Post
- Eric Trump joins Beijing trip as family-linked group chases China deal
- Chinese business hired lobbying firm with ties to Don Jr, then scored a win in Washington | Reuters