Irán y los Talibán parecían enemigos irreconciliables, los Talibán son una milicia suní que hace una interpretación rigorista de su fe y considera herejía los chiís, mientras que Irán se conoce como el defensor global del chiismo, que incluso estuvo cerca de ir a la guerra a finales de los 90.

Pero el tiempo pasa y las circunstancias cambian y el pragmatismo en política exterior de Irán ha provocado un giro que ha convertido a Teherán en uno de los mayores valedores de los Talibán y un actor clave en su conquista del poder. Sin embargo, la animosidad histórica, la divergencia de intereses y la capacidad de influencia sobre el movimiento insurgente de otros actores regionales, hace que su relación sea frágil y difícil de mantener en el largo plazo.

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