La CDU vuelve al poder en Alemania
Este domingo se celebraban en Alemania unos comicios anticipados, marcados por el fracaso del gobierno actual, la mala coyuntura económica, un contexto político desfavorable y el auge de la extrema derecha. Así pues, se consideraban unas elecciones decisivas no solo para Alemania sino para la UE en su conjunto. Friedrich Merz partía como gran favorito y la demoscopia no se equivocó, los resultados estuvieron en la línea marcada por las encuestas, por lo que Merz será el próximo canciller de Alemania.

Resultados
La CDU vuelve a ser el partido más votado en Alemania tras su derrota en el año 2021. Es una clara victoria para Merz, que supera en casi 8 puntos a la segunda fuerza política, AfD. Sin embargo, la campaña de los democratacristianos aspiraba a, como minimo, llegar al 30% de los votos, algo que no ha conseguido. De hecho, es el peor resultado para la Unión desde su fundación en 1949. Es una victoria que les permitirá liderar el próximo gobierno alemán, pero un tanto agridulce, ya que deja patente que las épocas en las que la CDU se situaba entorno al 40% han quedado muy atrás. Con estos números, necesitarán un socio de coalición para poder formar gobierno.
Alternativa por Alemania es el otro gran vencedor de la noche. Sus resultados están en torno a lo esperado y confirman la trayectoria ascendente del partido. El 44% de los alemanes consideran la inmigración como su mayor preocupación y, en este contexto, AfD ha sabido ser la opción política predilecta para aquellos que persiguen políticas más duras en el ámbito migratorio. El cordón sanitario hace imposible que puedan formar parte del gobierno, pero el liderazgo de Alice Weidel sale muy reforzado y el partido ya cuenta con unas bases sólidas para preparar su asalto al poder en 2029.
Cerrando el capítulo de los vencedores está Die Linke. El partido de izquierdas consigue mejorar sus resultados y crece casi cuatro puntos gracias a su empuje en las semanas finales de la campaña. El auge de AfD y el acercamiento de Merz movilizó a sus bases, lo que les ha permitido superar las expectativas y la escisión liderada por Sahra Wagenknecht. Además, la injerencia de Estados Unidos de la mano de Vance y Musk ha podido contribuir a movilizar parte del electorado de izquierdas, que se encontraba en la abstención debido a las malas perspectivas de estos partidos.
Pasando a los vencidos, la coalición semáforo sufre un duro golpe, con los tres partidos que formaban parte del gobierno asumiendo pérdidas significativas. Entre los 3 pierden más de 19 puntos. Los Verdes han sido los que mejor han conseguido sortear la situación, perdiendo “solo” tres puntos y demostrando que poseen un electorado estable cuyo suelo se sitúa en torno al 10%, aunque su inercia es descendente.

En cambio, los socialdemócratas del SPD asumen su peor resultado desde 1887, cuando Otto von Bismarck todavía era canciller del Reich. La parálisis del gobierno de coalición liderado por el SPD junto a la impopularidad de Scholz han provocado que se dejen más de 9 puntos desde 2021 y pasen a ser la tercera fuerza política del país. Scholz ya ha anunciado que, aunque se mantendrá como diputado, no formará parte de las negociaciones de coalición. Su papel ahora es el de un líder de transición hasta que el partido decida quién es la persona ideal para reconstruirlo. El exministro de Defensa, Boris Pistorius, sería el gran favorito.
Finalmente, los que asumen más desgaste dentro de la coalición semáforo son los liberales del FDP, que no consiguen ni entrar en el parlamento. Pierden 7 puntos y se quedan en el 4,3%, por debajo de la barrera electoral del 5%. Históricamente el FDP ha sido el gran partido de gobierno en Alemania, habiendo estado presente como socio menor en prácticamente todos los ejecutivos del país desde 1949.
Que ahora no consigan ni entrar en el Bundestag es un fracaso histórico que se debe en gran parte a su posición de bloqueo durante la coalición semáforo. La incapacidad para negociar y ceder de su líder, Christian Lindner, condenó a la coalición y, como hemos visto, también a su partido. Mientras aún duraba el escrutinio, Lindner anunció que se retiraba de la política, dejando paso a un nuevo líder que deberá reconstruir el campo liberal en Alemania.
Por último, fuera de los miembros del anterior gobierno, otra de las grandes derrotadas es Sahra Wagenknecht. Su partido se queda fuera del parlamento por solo unas décimas, permitiendo una coalición a dos entre la CDU y el SPD. De su entrada en el parlamento dependía que los números dieran para formar una coalición y, hasta el último distrito, la BSW tuvo opciones de entrar. Finalmente no lo consigue y se ve superada por su anterior partido, Die Linke. Wagenknecht deberá replantearse tanto su futuro como el de su formación, profundamente personalista, pues su combinación de un discurso de izquierdas en lo económico con dureza frente a la inmigración no ha parecido satisfacer a nadie, ni al electorado de izquierdas ni al que exigía medidas duras contra la inmigración.

Conclusión
Con estos resultados, Merz liderará el próximo gobierno alemán. Lo esperable es una reedición de la gran coalición con los socialdemócratas, lo que debería garantizar un gobierno bastante más estable que el anterior. Conviene tener en cuenta que CDU y SPD no tienen mayoría de dos tercios en el parlamento, necesaria para reformar legislación como el freno de deuda, por lo que necesitarán tanto el apoyo de Los Verdes como el de Die Linke, que podría jugar un papel destacado como partido bisagra en las medidas que requieran gran consenso.
En cualquier caso, Merz traerá un gobierno en términos europeos más proactivo y con mayor voluntad de ejercer liderazgo. Merz está más en línea con Macron de lo que lo estaba Scholz y lo previsible es que el eje francoalemán regrese. En política exterior está considerado un halcón con respecto a Rusia y China y defensor de la autonomía estrategia europea como respuesta a la hostilidad de Estados Unidos.
En ámbito interno, Merz pertenece al ala liberal del partido y las bajadas de impuestos y desregulación unidas a la recuperación de la competitividad alemana y mayor dureza con la inmigración son las claves de su discurso. Por delante, cuatro años de contexto económico e internacional desfavorable que, a pesar de los enormes retos que supone, también representa una oportunidad para reformar Alemania y, con ella, la Unión Europea. Veremos si el nuevo canciller lo consigue.