En agosto de 2020 se celebraron elecciones en Bielorrusia que dieron como resultado la victoria de Aleksander Lukashenko con el 80% de los votos. Para sorpresa de nadie, las elecciones fueron amañadas, al fin y al cabo las últimas elecciones justas en el país se celebraron en 1994, dónde Lukashenko también salió vencedor.

La diferencia esta vez era, por un lado, la escala del fraude ya que encuestadoras independientes daban la victoria a la oposición y terminaron perdiendo por 70 puntos y, por otro lado, la reacción de la población bielorrusa que decidió salir a las calles y protestar contra el amaño y el régimen de Lukashenko. El gobierno respondió con represión y encarcelaciones masivas y este fue el punto de ruptura en las relaciones UE-Bielorrusia. La Unión no reconoció el resultado de las elecciones e impuso sanciones contra el propio Lukashenko y sus miembros de gobierno.

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