Minerales, drones y crypto: el imperio empresarial que los Trump construyen desde el poder
Pocos rasgos definen mejor el segundo mandato de Donald Trump que el uso sistemático del poder ejecutivo como instrumento para sus intereses empresariales. No hace falta hacer malabarismos para encontrar los conflictos de interés: están a la vista de todo el mundo. Su familia ocupa el papel de patrocinadora principal. Sus hijos Eric y Donald Trump Jr. se presentan como empresarios puros que se limitan a poner capital sobre la mesa, ajenos por completo a los asuntos de gobierno. La realidad, sin embargo, es algo diferente.

Entramados empresariales made in America
La columna vertebral de toda la operación reside en American Ventures, un fondo de inversión privado integrado en Dominari Holdings —una firma de servicios financieros y banca de inversión fundada en 2022— y asentado, no por casualidad, al lado del Trump National Golf Club Jupiter, en Florida, además de contar con oficinas clave en la propia Trump Tower de Nueva York.
Esta estructura es utilizada por Eric Trump y Donald Trump Jr. para canalizar capital hacia diferentes sectores estratégicos. Los hermanos forman parte formal del Consejo Asesor (Board of Advisors) de Dominari Holdings y poseen de forma individual cerca del 6% de sus acciones ordinarias cada uno (sumando conjuntamente en torno al 12% de la firma según los registros oficiales de la SEC), una matriz que a su vez controla el 90% de American Ventures.
En este engranaje, mientras American Ventures ejerce habitualmente como el inversor principal (lead investor), Dominari Securities —el brazo de banca de inversión del grupo— opera como el agente de colocación exclusivo (placement agent) para estructurar y atraer financiación en Wall Street.
Es precisamente aquí donde se traza el puente directo con Alt5 Sigma: este entramado de American Ventures y Dominari no funciona como un mero fondo estático, sino como el arquitecto financiero y el "banco en la sombra" que impulsa a la empresa tecnológica. Mientras el ecosistema de American Ventures diseña la ingeniería financiera desde la Trump Tower y aporta la credibilidad institucional en Wall Street, Alt5 Sigma opera como el brazo ejecutor y la herramienta pública en el mercado Nasdaq.

Esta conexión simbiótica quedó en evidencia cuando Alt5 Sigma necesitó una plataforma para realizar su histórica recaudación de 1.500 millones de dólares destinados a adquirir tokens de World Liberty Financial (WLFI), el proyecto de finanzas descentralizadas (DeFi) cofundado por Donald Trump y sus hijos.
Dominari y American Ventures asumieron el rol de estructurar y validar la multimillonaria operación en los mercados tradicionales para canalizar ese capital institucional directamente hacia el ecosistema cripto de los Trump. La alianza se selló no solo con dinero, sino con un intercambio de sillas giratorias: figuras del entorno de American Ventures, como Zachary Witkoff, pasaron a dirigir el consejo de Alt5 Sigma, mientras los propios hermanos Trump coordinaban ambas estructuras.
A pesar de esta evidente maquinaria conjunta, el portavoz de Donald Trump Jr. lo presentó en su momento como un “inversor pasivo en American Ventures” sin “implicación operativa”, mientras que el de Eric Trump lo retrató de la misma forma: un “inversor pasivo” sin “gestión, supervisión ni conocimiento de las operaciones cotidianas”.
Sin embargo, diferentes informes documentan a Eric Trump tocando la campana de apertura del Nasdaq en una oferta de acciones de Alt5 Sigma, y a ambos hermanos apareciendo públicamente en roles que van mucho más allá de quien se limita a poner el dinero y mirar para otro lado.

Aunque la fuerte presión regulatoria y las exigencias de cumplimiento del Nasdaq obligaron posteriormente a reestructurar la cúpula de Alt5 Sigma —degradando a Eric Trump de miembro formal de la junta a un rol de observador para salvar las apariencias—, las apariciones promocionales y la estructura cruzada de las empresas demuestran una implicación ejecutiva profunda. Por lo tanto, la etiqueta de “inversor pasivo” funciona únicamente como paraguas jurídico.
Si quieres llevarte bien con Trump, haz negocios con sus hijos
Un ejemplo que ilustra este escenario a la perfección es el caso del tungsteno kazajo. El epicentro de esta operación es Cove Kaz Capital, una firma que acordó fusionarse con una sociedad respaldada explícitamente por Donald Trump Jr. y Eric Trump. Con el control del 70% de los yacimientos de Northern Katpar y Upper Kairakty en Kazajistán, la compañía activó de inmediato los resortes del poder en Washington para financiar el megaproyecto con dinero público estadounidense.
En primer lugar, Cove Kaz solicitó 400 millones de dólares a la Oficina de Capital Estratégico (OSC), una rama del Departamento de Defensa (Pentágono) diseñada para subsidiar tecnologías y cadenas de suministro críticas para la seguridad nacional. A esta inyección se sumaron cartas de interés no vinculantes por un valor astronómico de hasta 1.600 millones de dólares emitidas por dos agencias federales: el Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM) y la Corporación de Finanzas para el Desarrollo (DFC).
Aunque jurídicamente estas cartas de interés se catalogan como "no vinculantes", en el ámbito de las altas finanzas internacionales poseen un valor estratégico demoledor. En primer lugar, funcionan como el sello de aprobación de la superpotencia, enviando una señal inequívoca al gobierno kazajo de que respaldar a Cove Kaz es, en la práctica, consolidar una alianza estratégica con la Casa Blanca frente a competidores como China o Rusia.

En segundo lugar, actúan como un imán para el capital privado: al mitigar el "riesgo país" de invertir en Asia Central bajo el aval de agencias de EE.UU., los bancos de Wall Street abren de inmediato el grifo de los créditos. Finalmente, estas cartas sientan las bases para la emisión de garantías estatales; un paracaídas financiero que traslada el riesgo económico del proyecto desde los hombros de la familia Trump y sus socios directamente hacia las arcas del Estado americano.
El timing y la diplomacia detrás de este acuerdo revelan un conflicto de intereses de dimensiones históricas. El presidente kazajo, Kassym-Jomart Tokayev, comunicó personalmente a Donald Trump su intención de adjudicar el proyecto a Cove Kaz. Lejos de mantener una distancia prudencial, la propia cúpula de la Casa Blanca operó como el brazo de relaciones públicas de la empresa. El consejero delegado de Cove Kaz, Pini Althaus, admitió abiertamente ante el diario Financial Times que la compañía había recibido "asistencia directa del presidente Trump, del secretario de Estado Marco Rubio y del secretario de Comercio Howard Lutnick" para asegurar la concesión de las minas.
Si trasladamos nuestra atención al sector de los drones, la misma lógica parece repetirse. Powerus, una empresa de West Palm Beach que agrupa a diferentes fabricantes de drones estadounidenses, necesitaba acceder a los mercados bursátiles. La vía elegida fue la de fusionarse con Aureus Greenway Holdings, una sociedad que ya cotizaba en bolsa cuyo negocio declarado era la gestión de campos de golf.

Lo verdaderamente importante era quiénes estaban dentro de Aureus antes de la fusión: como no podía ser de otra manera, American Ventures y Dominari, los vehículos inversores de la familia Trump. A finales de abril, Powerus comunicó que la Fuerza Aérea había realizado un pedido de sus sistemas Guardian-2 Interceptor. De igual modo, los hijos de Donald Trump trataron de colocar su producto a los países del Golfo, que se encontraban bajo ataque iraní. En definitiva, nada fue fruto de la casualidad.
Otro episodio revelador es el de Alt5 Sigma y Nano Labs. Alt5 Sigma firmó un memorando de entendimiento con Nano Labs, una firma con sede en Hangzhou que ya había encendido todas las alarmas en Washington. El grupo de trabajo de la Cámara de Representantes sobre el Partido Comunista Chino, junto a varios senadores, envió una carta advirtiendo de que los intereses de uno de sus directivos estaban creando "un canal directo entre los intereses militares chinos y los mercados occidentales". El propio Eric Trump estuvo presente en la visita de Estado de Donald Trump a Pekín.
Conclusión
De todo esto emerge un patrón claro. Allí donde la administración Trump declara una prioridad estratégica (minerales críticos, tecnología de defensa, criptomonedas, inteligencia artificial, etc.) aparece el capital familiar. Es la proximidad al poder convertida en ventaja comercial.

Fuentes
- https://www.ft.com/content/8fc422d3-a943-48c5-9119-d823e62f115a?syn-25a6b1a6=1
- Eric Trump, Who Runs the Family Business, Hops Along on the Plane to China - The New York Times
- Firm backed by Trump sons tries to sell drone interceptors to Gulf states being attacked by Iran | Donald Trump | The Guardian
- Eric Trump's Bitcoin Business Is A Disaster
- https://www.ft.com/content/d73183b6-d610-4caa-949d-186cbd59c970?syn-25a6b1a6=1
- Exclusive | Trump Sons Back New Drone Company Targeting Pentagon Sales - WSJ