¿Por qué Islandia vuelve a decir NO a la Unión Europea?
El pasado sábado los islandeses estaban llamados a participar en una jornada electoral histórica. El motivo no eran unas elecciones parlamentarias, sino un referéndum: una pregunta sencilla pero que podía cambiar el rumbo del país, ¿debería Islandia reanudar las negociaciones de adhesión con la UE?. Ambos bandos, tanto los más europeístas como los más escépticos, acudieron motivados a las urnas, confiados en su posible victoria. El referéndum estuvo igualado, pero finalmente se impuso el no con un 52,5% de los votos. Esta negativa supone el segundo rechazo de Islandia a la UE tras abandonar el proceso de adhesión en 2015, aunque no cierra el debate sobre la Unión Europea en la isla.
Aunque Islandia no forma parte de la UE, desde 1994 pertenece al mercado único europeo —a través del Espacio Económico Europeo (EEE)— junto con Noruega y Liechtenstein. Esto le garantiza el acceso al mercado europeo sin restricciones, al mismo tiempo que le obliga a cumplir con la totalidad de la legislación comunitaria; pero, al no ser un estado miembro, no tiene voz ni voto para modificar esa legislación que se le aplica igual que a cualquier estado miembro.
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