2024 es un año electoral sin precedentes, con citas electorales en lugares clave del planeta como Estados Unidos, México o la Unión Europea. Sin embargo, en términos de magnitud este furor electoral tiene un ganador claro, la India. Las elecciones indias son las más grandes del planeta y allí el Primer Ministro Modi partía como gran favorito en las encuestas. 

Según la demoscopia, no sólo iba a revalidar su mandato como Primer Ministro, sino que podía mejorar sus resultados de 2019 y conseguir 400 diputados en el Lok Sabha, el parlamento del país. De acabar siendo ciertas estas encuestas, Modi hubiera tenido la mayoría necesaria como para modificar la constitución y completar el giro hacia el nacionalismo hindú en el que llevaba inmerso el país los últimos años. No obstante, estas predicciones no se han tornado ciertas y aunque Modi sí ha ganado las elecciones, no lo ha hecho con el ímpetu que se esperaba, haciendo que su victoria fuera un tanto agridulce.

El Primer Ministro Modi. Fuente: Presidencia de la República de México
El Primer Ministro Modi. Fuente: Presidencia de la República de México

El partido de Modi, el BJP, recibió cierto castigo electoral a pesar de la victoria. No solo no consiguió la mayoría de 400 diputados que esperaba, sino que además perdió más de 60 diputados quedándose en los 240. Con todo, su gobierno no corre ningún peligro pues, junto a sus aliados, logra sobrepasar ampliamente los 272 diputados que garantizan la mayoría. 

Esta victoria genera una situación sin precedentes, por primera vez desde que llegó al poder, Modi necesitará apoyos más allá de su partido para poder gobernar. Estas elecciones se habían planteado como la consagración definitiva de Modi en la historia india. Es un político popular (de hecho, según algunas encuestas, el más popular del mundo) que había cultivado una imagen de sí mismo de persona humilde y honesta capaz de lograr algo tan simbólico como posicionar a la India en el tablero internacional. 

Además, su empuje hindutva prometía cambiar para siempre las bases seculares sobre las que se asienta el país. Pero finalmente no ha sido así, el BJP ha perdido impulso, Modi vence pero no se consagra y ahora tendrá que pactar para gobernar.

Resultados de las elecciones en la India. The Economist
Resultados de las elecciones en la India. The Economist

Pactará con partidos regionales clave como el Telugu Desam Party de Andhra Pradesh y el Janata Dal de Bihar. Ambos son partidos relativamente afines a Modi, pero con una diferencia clave; los dos mantienen una tendencia secular que quizá podría obligar al BJP a moderar su impulso hindutva. Igualmente, la formación Janata, si por algo destaca, es por sus cambios de lealtad. El líder del partido, Nitish Kumar, ha presidido el estado de Bihar con gobiernos de coalición de diversa composición y hasta hace tan solo unos meses formaba parte de la alianza opositora INDIA, por lo que la estabilidad del gobierno no está, ni mucho menos, garantizada.

En términos regionales el BJP también tuvo que asumir derrotas importantes y sorprendentes. Por ejemplo, en Uttar Pradesh, el estado más poblado de la India y hasta ahora bastión del BJP, el partido sufrió una derrota importante, muy relevante en términos simbólicos y que da cierta muestra del agotamiento de las bases que han sostenido la coalición electoral del BJP. 

El partido se ha centrado en expandir sus fuerzas por todo el país, especialmente por el norte, descuidando algunos de sus bastiones en campaña con un exceso de confianza que se ha mostrado como un error mayúsculo. También perdió en la circunscripción que incluye la ciudad de Ayodhya. 

Nitish Kumar (Photo:ANI)
Nitish Kumar. Fuente: ANI

Esta ciudad pasó a la actualidad internacional tras los planes de Modi de construir un templo hindú en el lugar donde existía una mezquita, por lo que se convirtió en un símbolo del giro hinduista del país y, para muchos, de la discriminación que sufren los musulmanes bajo la administración de Modi. Sin embargo, esta medida no sirvió para movilizar a su electorado y han tenido que asumir otra derrota, si bien poco relevante en términos políticos, con gran importancia en lo simbólico.

Otra cuestión importante para el BJP es la de la sucesión. Modi es mucho más popular que su partido y su figura es la base de su éxito electoral. Con este éxito mostrando sus límites, y sin un sucesor claro, las cosas podrían complicarse a medio plazo para el partido del Primer Ministro. Asimismo, Modi ya tiene 73 años, por lo que es previsible que están sean sus últimas elecciones. Para el partido sería clave centrarse estos años en conseguir crear una figura alternativa, algo para lo que aún tienen tiempo.

Por el lado de la oposición, la coalición INDIA, liderada por el partido del Congreso encabezado por Rahul Gandhi consigue unos grandes resultados duplicando sus diputados hasta los 99. Toda la coalición opositora en su conjunto consigue 234. Estos resultados han sido sorprendentes ya que no se esperaba tal empuje de la oposición. Su campaña centrada en cuestiones económicas y domesticas como el empleo o el coste de la vida se ha demostrado un éxito que ha logrado movilizar a su electorado en contraposición a las grandes ideas de país que planteaba el BJP, que se alejaban de la vida cotidiana de la mayoría de la población. 

Rahul Gandhi hablando en Shillong. Autor: Sidheeq
Rahul Gandhi hablando en Shillong. Autor: Sidheeq

El resultado es especialmente bueno para el partido del Congreso, que llevaba varios años en un proceso de decadencia claro sufriendo de una falta de liderazgo y crisis de imagen significativa. Con este resultado logran frenar esa decadencia y actúan como espaldarazo del líder, Rahul Gandhi, que ahora tendrá una plataforma más grande para posicionarse de manera efectiva como líder del país una vez que Modi ya no esté. 

Por último, estas elecciones han dejado un vencedor muy claro; la democracia india. El autoritarismo del que se acusa a Modi y sus medidas privilegiando al hinduismo estaban trastocando el frágil equilibrio de una democracia tan diversa como la India, que se basa en el secularismo.

Algunos sectores de la oposición trataron de imponer como marco de campaña la deriva autoritaria del país y los resultados nos indican que tuvieron cierto éxito. Modi sigue en el gobierno, con necesidad de pactar y con una oposición más fuerte. Las elecciones fueron limpias y la democracia india continúa mostrando su resiliencia frente a las amenazas externas, lo cual es una buena noticia para la democracia global.

 

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