El fracaso occidental en Afganistán y el deseo francés de desengancharse progresivamente del Sahel nos lleva a cuestionar la capacidad de los países occidentales de enfrentarse a fuerzas irregulares. En el artículo de hoy trataremos de entender por qué eso es así, máxime cuando fueron estos países los que en el pasado se expandieron por los mismos territorios.

Las fuerzas occidentales han tenido que combatir en las mismas áreas donde los imperios coloniales europeos lucharon en la segunda mitad del siglo XIX para imponer su dominio. Hablamos de lugares como Mali o Afganistán. Es difícil de cuantificar para hacer una comparación histórica, pero es posible que la asimetría entre la tecnológica militar de las fuerzas occidentales que colonizaron el mundo y las poblaciones locales fuera entonces tan desigual como lo es en la actualidad entre las fuerzas occidentales y los grupos insurgentes yihadistas.

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