Medio de comunicación independiente

Por Aleksandr Stefan Yakymchuk

Parte 1/3

Parte 2/3

ÍNDICE:

-       La guerra más allá del frente. Contraespionaje, operaciones antiterroristas y propaganda.

-       Balance final.

La guerra más allá del frente: Contraespionaje, antiterrorismo y propaganda

El SBU no solamente ha debido encargarse de purgar su propia agencia de elementos indeseables, reorganizarse, organizar operaciones especiales y evitar mayores problemas provocados por agencias de inteligencia foráneas. También ha tenido que procurar mantener la vigilancia sobre grupos e individuos de dudosas intenciones, a menudo al servicio del separatismo prorruso y sus patrocinadores.

Propaganda Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. 

Para mantener la presión a las fuerzas de seguridad ucranianas y abrir nuevos focos de conflicto, el FSB y el GRU han instruido y equipado pequeños equipos conocidos como “Grupos de Reconocimiento y Subversión” (GRS para abreviar). Estos GRS se componen de individuos que pudiendo ser ciudadanos ucranianos o rusos son convencidos para trabajar para servicios secretos rusos o directamente para los separatistas en la retaguardia ucraniana.

Los grupos están compuestos de miembros que pueden estar o no vinculados entre sí, conducen labores muy variadas; desde el espionaje a miembros de las FFAA, objetivos clave en el frente o en cualquier parte del país y otras labores no tan pasivas como el sabotaje o asesinato de VIPs. Generalmente son instruidos en territorio separatista y, entre su formación básica, se incluye la utilización de comunicaciones alternativas, fabricación de explosivos, manejo de armas de fuego, etcétera.

La creación de estos GRS es bastante fácil teniendo en cuenta el enorme poderío con el que cuentan las agencias rusas y la gran presión mediática y propagandística, más aun teniendo en consideración que, según el propio SBU, existían hasta unas seiscientas organizaciones culturales, deportivas y sociales con carácter prorruso en el 2014.

Enlazando con la presión mediática y propagandística, el 24 de mayo de 2014 sucedió un ciberataque contra la Comisión Electoral Central. En vísperas de las elecciones presidenciales los atacantes fueron capaces de modificar y falsificar las estadísticas de intención de voto, inflando sobremanera al candidato de extrema derecha nacionalista de Pravy Sektor, Dmitry Yarosh, superando incluso al candidato proeuropeo, el oligarca Petro Poroshenko. Más tarde estas estadísticas falsas habrían sido aprovechadas por canales estatales de Rusia en su afán por crear la ilusión de una supuesta trama ultranacionalista, neonazi, rusófoba, apoyada por Occidente en Ucrania.

Este tipo de ataques mediáticos son muy frecuentes en la prensa prorrusa en Ucrania y en canales y programas de televisión pública rusas, casi siempre con el último fin de conseguir apoyo popular a la causa separatista o incluso eventualmente justificar una intervención militar de manera oficial. Incluso en Occidente la proliferación de estas noticias falsas y de alto contenido político e ideológico han sido utilizadas por la prensa y partidos euroescépticos o de extrema izquierda como medio de denuncia hacia los organismos europeos, la UE, la OTAN y también contra EE.UU. Sin embargo, este tema podría dar para todo un artículo independiente.

Volviendo a Ucrania y con respecto a los grupos de reconocimiento y subversión (GRS), el SBU lanzó una campaña permanente que sigue vigente hoy en día de caza a estos GRS y que con relativo éxito ha impedido en muchas ocasiones que estos llevasen a cabo su labor o al menos según ellos mismo así es. Se llegaron a descabezar setenta de estos grupos en el año 2014, la mayoría de ellos localizándose en óblasts con influencia rusa como Odesa, Jersón, Mykolaiv, Zaporizhie, Donetsk, Lughansk, Járkiv, Sumy y Dnipropetrovsk.

Operativos del SBU interviniendo un edificio, posiblemente en una operación contra algún GRS.

Balance final

El Servicio de Seguridad de Ucrania ha demostrado ante adversidades tales como filtraciones, deserciones, falta de presupuesto y robo/destrucción de información, que ha sabido poner una resistencia más que encomiable a las acciones subversivas separatistas y en especial de sus patrocinadores en una guerra para la que no estaban preparados y para la que a todas luces se presentaba un escenario bastante complicado.

Fue el trabajo arduo de los agentes de esta agencia lo que impidió una mayor expansión de las unidades separatistas entre abril y junio del 2014, dando tiempo a las fuerzas terrestres ucranianas a organizarse y desplegarse en el Donbás.

Fue la rapidez de las unidades del MVS lo que imposibilitó la creación de una república popular separatista en el óblast de Kharkiv, previniendo la extensión del conflicto a otras áreas.

Fueron las constantes redadas y vigilancia de elementos sospechosos lo que también mantuvo a raya muchas actividades delictivas de gravedad en la retaguardia, eliminando y neutralizando grupos de reconocimiento y subversión.

Aunque también hubo derrotas como el no haber podido impedir la catástrofe de la casa de los sindicatos en Odesa, la captura de tres agentes del Grupo “Alfa” o el no haber neutralizado a tiempo las unidades del GRU de Igor Strelkov y Aleksandr Borodai antes de su fuga a Donetsk, sin duda pusieron en aprietos a la agencia y en algunos casos, dichas derrotas sirvieron para alargar la guerra.

Pero todos podemos coincidir que, para la situación precaria y caótica de la agencia durante el 2014, el SBU se ha “puesto las pilas” cuando la supervivencia del Estado ucraniano estuvo en la situación de peligro más mortal desde su independencia en 1991.

Dedicado con cariño a la comunidad del Foro de Fuerzas Armadas Españolas.

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