África ha sido un continente olvidado para la comunidad internacional hasta hace bien poco. De hecho, los desafíos en temas de seguridad que afronta África y más especialmente el África subsahariana, presentan unas dinámicas únicas en el globo: la seguridad de la región es dependiente al completo de la intervención extranjera.

La pobreza extrema, el pasado imperialista, las hostiles condiciones geográficas y meteorológicas hacen de los estados de África subsahariana un ejemplar particularmente débil y enclenque entre su especie. Durante el periodo de la Guerra Fría esta debilidad del Estado en las cuestiones más fundamentales como el control del territorio o el monopolio de la violencia, eran compensados por los apoyos de las dos superpotencias en un contexto más amplio por el relato internacional.

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