El pasado viernes 5 de julio, mientras en España nos batimos en un frenesí patrio por el futuro de ‘La Roja’ en cuartos de final de la Eurocopa, la segunda vuelta de las elecciones iraníes se llevaba a cabo, fijando el rumbo que seguirá la nación persa. El 28 de junio se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la República Islámica se enfrentaba a este proceso como consecuencia de la reciente muerte del presidente Ebrahim Raisi en un accidente de helicóptero, que por unas horas encogió el corazón del mundo, hasta que se esclarecieron las causas de la tragedia.

Masoud Pezeshkian. Fuente: Mehr News Agency
Masoud Pezeshkian, nuevo Presidente de Irán. Fuente: Mehr News Agency

El sistema

El sistema político de Irán se basa en la Constitución de la República Islámica de 1979, esta regula las relaciones entre los distintos órganos de gobierno. El Líder Supremo, Alí Jamenei, ocupa el cargo desde 1989 y es la máxima autoridad política y religiosa del país. Controla las Fuerzas Armadas, el poder judicial, los medios estatales y otras organizaciones gubernamentales. A sus 84 años es considerado un conservador inflexible que se opone al desarrollo de las libertades individuales, manteniendo la línea dura hacia Occidente. Durante su mandato no le ha temblado la mano a la hora de reprimir protestas masivas a lo largo del país. 

Una vez que el Líder Supremo ha delineado las políticas generales del Estado le sigue el Presidente, que es el jefe del Gobierno. En este sentido, el Consejo de Guardianes supervisa el proceso electoral y aprueba los candidatos, mientras que el Parlamento aprueba las leyes y sus miembros son elegidos por voto popular. El jefe del Poder Judicial es designado por el Líder Supremo y existe un Consejo de Discernimiento que resuelve las disputas entre el Parlamento y el Consejo de Guardianes. Por otro lado, la Asamblea de Expertos es el órgano encargado de elegir al sucesor de Jamenei. 

Autor: Mohamed Sadegh Heydari
El Líder Supremo, Alí Jamenei. Autor: Mohamed Sadegh Heydari

Los candidatos

Cuatro fueron los candidatos que se postulaban a la presidencia:

  1. Saeed Jalili, perteneciente a la línea dura y encargado de negociador el acuerdo nuclear de Irán. 
  2. Masoud Pezeshkian, reformista, buscando una apertura del país y mejores relaciones con Occidente. 
  3. Mohammad Bagher Qalibaf, un conservador pragmático que es el actual presidente del Parlamento. 
  4. Mostafa Pourmohammdai, clérigo chiita que apoya levantar el bloqueo de las redes sociales y ha criticado a la Policía de la Moral.

El candidato presidencial debe obtener más del 50% de los votos, si no se da el caso, los dos candidatos más votados pasan a una segunda vuelta. Hay 61 millones de iraníes mayores de 18 años con capacidad de voto, incluyendo unos 18 millones de jóvenes. Massoud Pezeshkian, con el 42,4% de los votos, lo que equivale a 10,4 millones de personas, y Saeed Jalili, con el 38,6% de los votos, es decir, 9,5 millones de seguidores, se disputaron la segunda vuelta. El candidato reformista contra la línea dura. 

La campaña de Massoud se ha centrado en la búsqueda de una apertura y mejorar las relaciones con Occidente, por contra, Saeed defendía mantener la línea dura actual y una posición que pivotara más hacia el Este, fortaleciendo las relaciones con Rusia y China. 

Resultados

La cadena estatal iraní, Press TV, anunció que de los 30.5 millones de votos escrutados en la segunda vuelta el pasado viernes, Pezeshkian alcanzó un 53.6% superando al ultraconservador Jalili. Con estos resultados Masoud Pezeshkian es el nuevo presidente de Irán para el periodo 2024-2028.

Una imagen de Saeed Jalili en una entrevista con el sitio web khamenei.ir en 2021. Fuente: khamenei.ir
Una imagen de Saeed Jalili en una entrevista con el sitio web khamenei.ir en 2021. Fuente: khamenei.ir

Pezeshkian, cirujano de 69 años, fue ministro de salud del Mohamed Jatami - presidente reformista de 1997 a 2005 -. También es legislador y destacó posicionándose contra la represión de las protestas en 2009 y 2022. Se ha postulado como el candidato de todos los iraníes. Perdió a su mujer y a uno de sus hijos en un accidente de tráfico en 1994, centrándose en la política tras su muerte. Se presentó como candidato a la presidencia en 2013 y 2021 sin éxito. Su padre era azerí, su madre kurda y el persa no es su lengua materna, lo que le ha supuesto ataques xenófobos, pero también ha mejorado su imagen ante las minorías iraníes.

Absentismo juvenil

En estas 14ª elecciones de Irán se tuvieron que extender las horas de votación hasta en tres ocasiones, concluyendo finalmente a las 24:00. La abstención nunca había sido tan alta en la historia de la República Islámica, con hasta un 60% de abstenidos en la primera vuelta. 

Esta ha sido la respuesta de muchos jóvenes que no confían ni en los candidatos ni en las autoridades, jóvenes que fueron protagonistas en las sucesivas protestas de  2017 y 2019 por temas económicos y la crisis financiera, así como en 2022 por la muerte de Mahsa Amini a manos de la Policía de la Moral, que fue arrestada por no llevar bien puesto el velo islámico. 

La represión policial sofocó las protestas con un saldo de 500 civiles muertos y la ejecución de 9 manifestantes. Los jóvenes saben mejor que nadie qué consecuencias tiene disentir del régimen y acudir a las urnas se podría interpretar como una forma de traición ante aquellos que perdieron su vida. 

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Mahsa Amini murió el 16 de septiembre de 2022.  Fuente: Twitter/Tablet Magazine

Esto sin duda es un mensaje directo al Líder Supremo y un fracaso para ambos bloques, tanto el reformista como el conservador

Repercusiones internas e internacionales

En esta ocasión todas las felicitaciones ‘políticamente correctas’ de los líderes internacionales han coincidido al contener la efusividad, predominando el tono sosegado. Tanto los mensajes de países aliados como China y Rusia o vecinos cercanos como los Saudíes, se han interesado en que la elección de Masoud suponga un desarrollo de lazos entre las naciones. El consenso internacional coincide en que no se esperan cambios tan radicales como el término ‘reformista’ pareciera inspirar. 

No hay mejor analista político que el pueblo persa y la elevada abstención ha sido un mensaje claro de que no se espera un golpe de timón brusco ni en política exterior, ni en asuntos nacionales. Ciertamente, su elección abre la opción a nivel interno de ciertos cambios sociales y el acercamiento a Occidente, pero estas medidas no están garantizadas. Masoud ha llegado a este éxito político aseverando que trabajará desde dentro del sistema para crear un entorno menos represivo y que aspira a ‘favorecer cierto margen de maniobra’. 

La política exterior será aún más difícil de cambiar, donde los equilibrios por las tensiones con Israel desencadenadas por la guerra de Gaza son extremadamente difíciles, añadiendo ahora la posibilidad de un segundo frente con Hezbolá en el Líbano. Pezeshkian, sin duda un reformista, pero también fiel al Líder Supremo, rindió homenaje a la Guardia Revolucionaria y en alguna ocasión vistió el uniforme en el Parlamento. 

El Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, y la delegación que lo acompaña se reunieron con el Líder Supremo de la Revolución Islámica, Ali Jamenei. Fuente: Khamenei.ir
El Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, y el Líder Supremo de la Revolución Islámica, Ali Jamenei. Fuente: Khamenei.ir

Estas elecciones determinarán el rumbo de Irán en los próximos años, que podría resumirse en una posible cara más amigable para Occidente y dificultades en la alineación de una política interna moderada y un sistema cimentado en la línea dura, de cómo caminen ambas posturas dependerá la estabilidad de la nación persa y la geopolítica de una de las regiones más convulsas del planeta.

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