El siervo de la nación iraní, el ayatolá Ebrahim Raisi, ha alcanzado el más alto nivel de martirio mientras servía a su pueblo. Así anunciaba la televisión iraní la muerte de su presidente fallecido en un accidente aéreo la madrugada del 20 de mayo. 

Raisi se encontraba de visita oficial en Azerbaiyán donde inauguró una presa junto al presidente azerí, Ilham Alliyev. Era un viaje importante, pues la construcción conjunta de la presa fronteriza de Qiz Qalasi debía convertirse en un símbolo de la mejora de las relaciones, siempre complejas, entre Bakú y Teherán, además de ser una muestra de la importancia del agua en la política exterior iraní. 

Registro de candidatos para las elecciones presidenciales iraníes de 2017. Agencia de Noticias Tasnim
Registro de candidatos para las elecciones presidenciales iraníes de 2017. Agencia de Noticias Tasnim

A la vuelta, la delegación presidencial volvió en un convoy de tres helicópteros. En el de Raisi viajaban además el ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, y el gobernador de la provincia iraní de Azerbaiyán Oriental, Malek Rahmati. Cuando sobrevolaban esta provincia, las condiciones meteorológicas cambiaron repentinamente y el helicóptero acabó estrellándose en una región montañosa de muy difícil acceso. 

Los otros dos helicópteros consiguieron llegar a Teherán. A partir de ese momento comenzó una operación de rescate contrarreloj que empleó efectivos de Irán, Azerbaiyán y Turquía. Rusia también envió un equipo de rescate.

La misión se tornaba muy complicada debido al difícil acceso a la zona donde se valoraba que podrían encontrarse los restos del helicóptero. A esto había que sumar unas condiciones meteorológicas adversas, con una densa niebla y fuerte lluvia. 

Poco después del amanecer, un dron turco encontraba la ubicación exacta del helicóptero y los equipos de rescate accedían a la zona del siniestro. No había supervivientes. Todos los ocupantes, incluyendo el presidente Raisi y el ministro Abdollahian, habían fallecido.

1El presidente iraní Ebrahim Raisi junto con el Presidente de Azerbaiyán Ilham Alliyev inaugurando la presa de Quiz Qalasi. Presidencia iraní
El presidente iraní Ebrahim Raisi junto con el Presidente de Azerbaiyán Ilham Alliyev inaugurando la presa de Quiz Qalasi. Presidencia iraní

Consecuencias

Según la legislación iraní, se nombrará un presidente provisional que ocupe el puesto hasta las próximas elecciones, que deberían celebrarse en 50 días. Estos comicios llegan en un momento complicado en términos de legitimidad del régimen dado que las últimas elecciones presidenciales (en las que se impuso Raisi) contaron con la menor participación de la historia, en un proceso marcado por la polémica generada por el bloqueo de candidatos moderados.

Este mismo 2024 se volvieron a celebrar elecciones, esta vez parlamentarias, y se repitió el mismo escenario; participación de apenas el 40% (la más baja de la historia) y victoria aplastante del ala dura del régimen. Es esperable que las nuevas elecciones continúen con la misma dinámica en tanto que la actitud del régimen frente a las mismas no va a cambiar.

En términos internacionales, la muerte de Raisi no afectará a la estrategia de Irán ni a la situación en Gaza. La toma de decisiones estaba y está encabezada por el Líder Supremo Jamenei, quien sigue en el cargo, por lo que las líneas maestras de la política exterior siguen bien marcadas. En el aspecto global y regional, la muerte de Raisi tendrá un impacto muy limitado.

Es en el frente interno donde su muerte puede haber cambiado la historia iraní para siempre. El Líder Supremo tiene 85 años y no goza de buena salud, por lo que sus esfuerzos en los últimos años se están centrando en su sucesión y en garantizar que el sistema que dirige sobreviva tras su muerte. Es en este marco en el que hay que entender el progresivo endurecimiento de las políticas de Irán y el desplazamiento de los moderados del poder del estado tras la salida de Rohaní en 2021. 

El Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, con el Líder Supremo de la Revolución Islámica, Ali Jamenei. Khamenei.ir
El Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, con el Líder Supremo de la Revolución Islámica, Ali Jamenei. Khamenei.ir

Jamenei quiere garantizar un proceso sucesorio tranquilo y muy dirigido en el que el ala dura mantenga el poder, y dentro de esa estrategia Raisi era una pieza clave. Tanto, que era uno de los favoritos para suceder al Líder Supremo. Con Raisi fuera de la ecuación, Mojtaba Jamenei, el hijo del Líder Supremo, parece el candidato con más opciones de ocupar el cargo. 

En cualquier caso, el proceso de sucesión ya era sumamente incierto antes del accidente y ahora lo es más. Lo esperable es que la competencia y tensión dentro del ala dura del régimen se acreciente para, en primer lugar, ocupar el puesto de Presidente y, después, colocarse en la terna para suceder al Líder Supremo. 

Todo esto pasa mientras Jamenei continua en el cargo y pretende dirigir el proceso, a la par que la situación geopolítica en la región, especialmente en Gaza, se complica, y el descontento popular con el régimen es palpable. El reto de Jamenei será navegar esas aguas de inestabilidad para garantizar la supervivencia del régimen. 

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