
Ceuta, ¿una ciudad tapón?
Hemos sabido que el PP ha aceptado el reparto de menores acogidos en Canarias. Ceuta, al igual que su homóloga Melilla, vive una situación similar. Por ello, nos preguntamos si la ciudad autónoma sirve de tapón para la península y Europa. Su frontera con Marruecos genera un mayor impacto del crecimiento de la inmigración. Pero, ¿parte de su función es retener a los migrantes o este tipo de acuerdos terminarán con la sobrepoblación de la ciudad?
Ceuta nunca había ocupado tantas mesas de debate. Las dos ciudades autónomas y las Islas Canarias conforman los territorios españoles en suelo africano. Con la inmigración como uno de los factores más relevantes de las últimas elecciones europeas, las propuestas para las masivas llegadas a estos lugares han cobrado especial relevancia. La complejidad de la situación es evidente.

El caso de Ceuta entra en escena por su contacto y proximidad a la península. Con ferris que conectan la ciudad con Algeciras diariamente. Existe gran facilidad para alcanzar el territorio peninsular. Sin embargo, esta preocupación ya permite enlazar con la pregunta del titular de este artículo: ¿es Ceuta simplemente una ciudad tapón?
Según Statista, entre 2016 y 2023, 10.713 personas cruzaron a pie la frontera con Marruecos. Si observamos el informe del Ministerio de Interior, hasta el 30 de junio de 2024, el número de migrantes irregulares supera con creces los datos del año pasado a estas alturas, aumentando de 459 a 1.154.

Ante esta situación, la solución más extendida en las últimas semanas es el reparto de migrantes entre las comunidades. Con el apoyo del gobierno canario como principal baluarte, el ejecutivo nacional ha diseñado un cambio en la Ley de Extranjería que fomente esta colaboración. Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, reiteró su confianza en el Estado en una entrevista para El País. No obstante, aprovechó para relatar la situación límite que vive su ciudad. El crecimiento constante de población no se ve acompañado de más posibilidades laborales ni un aumento de los recursos económicos.
De esta manera, Vivas se ha posicionado a favor de la propuesta del PSOE, quedando el balón en el tejado de su organización, el Partido Popular. Asimismo, el presidente ha recordado en esta misma entrevista que “antes que del partido, es presidente de Ceuta”. Finalmente, el PP ha decidido aceptar el reparto, lo que ha provocado una ruptura de las alianzas formadas con VOX en diversas comunidades junto a los populares.
El tapón de la península
Ceuta siempre se ha considerado un enclave estratégico. Todo aquel que haya vivido o visitado la ciudad conoce la bipolaridad de sus playas. A un lado, los bañistas pueden disfrutar del agua cálida del Mediterráneo. Al otro, las costas son bañadas por el Atlántico. Su situación geográfica es única. El punto donde dos mares se entremezclan. Esto convierte al Estrecho de Gibraltar en un lugar fundamental para el comercio marítimo. Pero la utilidad de Ceuta se ha visto transformada en los últimos años. Su frontera con Marruecos la ha catapultado a los primeros puestos en recepción de migrantes de países africanos. Los números crecen pero, por supuesto, no lo hace el espacio.
Al igual que ocurre en el archipiélago canario, se demanda un reparto con otras comunidades que permita una mejor situación para los migrantes y una reducción de su asfixia poblacional. Con los motivos políticos detrás o los pactos alcanzados por las distintas formaciones, el resto de gobiernos autonómicos acepta o rechaza la colaboración. Esta tesitura dificulta y retrasa cualquier medida, mientras la llegada de personas necesitadas no cesa. En consecuencia, Ceuta sirve de filtro. Un filtro con muchas trabas que superar para poder atravesarlo.
Cómo hemos observado, el número de migrantes irregulares en Ceuta se ha expandido. Pero para analizar esta afirmación, se necesita una comparación con los datos totales de España: Durante los primeros seis meses del año, el número migrantes irregulares duplica al del año pasado en este mismo periodo. De los 12.704 registrados hasta julio de 2023, se ha ascendido a 24.898. Esto se traduce en que el 4,47% de los migrantes irregulares en territorio español se encuentran en Ceuta. Su población en 2024 es de 83.284 habitantes, lo que supone ser la comunidad menos poblada.

No obstante, teniendo en cuenta la densidad de población, Ceuta y Melilla se encuentran holgadamente en la primera posición. El espacio disponible es mucho menor del necesario para albergar el número de personas residentes. El año pasado, según Datosmacro, Ceuta registró 4.164 habitantes por Km2, solo superada por las 7.151 personas que habitan en Melilla por cada Km2.
Los números muestran un mayor impacto de la inmigración en los enclaves africanos. Su posición geográfica evidencia este impacto pero, según los datos, la colaboración no es suficiente como para alcanzar cifras llevaderas. La principal señalada ha sido la Ley de Extranjería. La intención de cambio que lideran el gobierno central y el canario parte de la premisa de convertir el reparto en de obligatorio cumplimiento.
El pasado mes de abril, Ceuta y Canarias acordaron el reparto de 400 menores, con Aragón como principal receptor. Ayer, se materializó el traslado de otros 400, principalmente desde Canarias y con Cataluña como única comunidad que no ha aceptado.
Aumento de los menores
Cuando los migrantes no superan la mayoría de edad, las reglas cambian. Los estudios de Save The Children muestran un enorme crecimiento de los MENA (Menor Extranjero No Acompañado). En concreto, más de 1.500 niños y niñas han llegado a España en el primer cuatrimestre. De esta manera, se triplican los menores llegados respecto al año pasado. Canarias y Andalucía lideran las comunidades con mayor acogida. Si vamos a Ceuta, en los últimos registros las autoridades hablan de 300 jóvenes en los centros de acogida.
La fundación SAMU gestiona los centros de menores en Ceuta. Este año, el ayuntamiento anunció la reapertura del centro de Piniers, cerca del barrio de El Príncipe. Además, este año también se ha impulsado la creación de un nuevo centro en la antigua cárcel de Los Rosales. Ante el incremento de los menores acogidos, la ciudad está intentando prepararse para poder brindar el asilo necesario.
Estos dos proyectos se han desarrollado con la intención de liberar espacio en el Centro de Realojo Temporal La Esperanza. Sin embargo, aún con el regreso de Piniers, el gobierno ceutí asegura que existe una sobreocupación que hace la situación insostenible. El portavoz del gobierno, Alejandro Ramírez, ha advertido en los últimos días del desbordamiento que se está produciendo, mientras que el Ministerio de Juventud e Infancia afirma que existe un exceso de un 70% de menores en la ciudad frente a los recursos disponibles.

Las llegadas masivas
En 2021, se produce la mayor entrada de migrantes de la historia de Ceuta. Durante dos días del mes de mayo, 17 y 18, cruzaron de manera masiva la frontera cerca de 12.000 personas. Ante una población cercana a los 83.000 habitantes, tal entrada supuso una enorme sobreocupación. Durante los primeros días, cerca de la mitad fueron devueltos a Marruecos, tratándose en su totalidad de adultos. La mayoría eran de origen marroquí, aunque también los había procedentes del África subsahariana.
El motivo principal señalado fue la tensión diplomática. Su germen, la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, enfermo de COVID-19. Esto generó una supuesta flexibilidad entre las autoridades marroquíes, permitiendo atravesar masivamente la valla de Ceuta. Más de 1.000 menores llegaron a territorio ceutí.
La entonces ministra, Ione Belarra, propuso un reparto de 200 menores. Pasadas varias semanas, la vicepresidenta del gobierno popular ceutí, Mabel Deu, explicó que 448 menores continuaban en Ceuta, teniendo en cuenta solo a los que habían podido registrar. A estos habría que añadir las decenas de jóvenes que deambulaban por las calles, sin techo o compartiéndolo en alguno de los centros absolutamente desbordados. Así, la cantidad de menores pactada para el reparto por todo el país seguía siendo mucho menor de lo que debería ser de manera proporcional.
Este año, el nuevo repunte hace pensar en medidas similares al reparto realizado tres años atrás. Sin embargo, la acumulación con el paso de los años y el incremento de la migración marítima hacia Canarias, genera la necesidad de una mayor distribución.

Perspectiva internacional
Aunque Ceuta cuenta con una proximidad incomparable, España no es el único país que ha visto cómo se incrementa a gran escala la llegada de personas desde el continente africano. La inmigración se convirtió en el tema principal de las últimas elecciones europeas. Con políticas de apertura que resultan difíciles de aplicar o con ideas de clara oposición a la inmigración ilegal, diferentes fuerzas políticas que han entrado en el parlamento europeo o aumentado su presencia desean fervientemente frenar este fenómeno.
Hace escasos días, el partido de extrema derecha, Agrupación Nacional, logró el mayor número de votos en Francia. El sistema electoral no permitió su gobierno, quedando como tercera fuerza política. Su líder, Marine Le Pen, se pronunció hace tres años sobre la crisis migratoria de Ceuta, atacando a la UE por ser un “coladero”. La sensación de desbordamiento alimenta las ideas de rechazo a la acogida.
Desde hace años, Ceuta y Melilla reclaman mayor implicación de la Unión Europea. Las dos ciudades autónomas figuran como “regímenes especiales”. Cuentan con algunas de las ventajas de pertenecer a la UE, pero quedan excluidas de otras, como del territorio de la Unión Aduanera o de la política comercial común. Definen la frontera europea ante África, y los acontecimientos de los últimos años han hecho que sus gobiernos incidan en la necesidad de mejorar su posición ante el continente. Pero los resultados electorales no garantizan cambio alguno.
De esta forma, Ceuta continúa cumpliendo su función de tapón. Un lugar que ralentiza la llegada de los migrantes a la península e incluso a toda Europa, aunque ello conlleve una falta de recursos y espacios para poder atender a estas personas y mantener el bienestar de la ciudad.