Rumanía atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia política reciente. En apenas 18 meses, el país ha vivido la anulación de unas elecciones presidenciales, la exclusión del candidato más votado por injerencia extranjera, la repetición del proceso electoral con la victoria de un candidato proeuropeo y, ahora, el colapso de su gobierno mediante una moción de censura impulsada por una alianza entre socialdemócratas y extrema derecha.

Todos estos hechos, por insólitos que sean, revelan tensiones profundas que no son nuevas en Rumanía. La pérdida de confianza en las élites tradicionales, la vulnerabilidad del país a operaciones de influencia extranjera y el ascenso de la extrema derecha apuntan a una reconfiguración del espacio político en torno a ejes pro y contra Europa. Una reconfiguración que convierte a Rumanía en uno de los frentes más vulnerables de la UE en su flanco oriental.

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