Bulgaria ha celebrado ocho elecciones parlamentarias en cinco años. En 2021 arrancó un ciclo político que prometía transformar el país y que, en cambio, ha desembocado en una profunda crisis institucional. Una inestabilidad que se prolonga, se enquista y amenaza con volverse crónica.

El origen de la situación actual arranca con las protestas masivas de 2020. Miles de búlgaros salieron a la calle para exigir la dimisión del entonces primer ministro Boyko Borisov (2009-2013, 2014-2017 y 2017-2021) —líder del partido Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB)— y del fiscal general, Ivan Geshev. La causa principal: la corrupción y el uso partidista de las instituciones del Estado. 

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