
De Lothal a MAHASAGAR: El poder naval de la India
La geografía peninsular de la India le proporciona una extensa línea de costa que se prolonga hasta el golfo Pérsico, en Asia Occidental, y hacia el Sudeste Asiático, en el este. Sin duda, esto fue un estímulo para explorar las vastas aguas que rodean la península india, ya que le brinda un fácil acceso al dominio marítimo.

Un poco de historia
La tradición marítima de la India es la más antigua del mundo, con una continuidad sin parangón desde el Neolítico [IX milenio a. C.]. Golbai Sasan, un yacimiento neolítico de la costa oriental de la India, en el estado de Odisha, ha aportado valiosísimas pruebas arqueológicas de actividades de construcción naval y de incursiones marítimas.
Durante la era Sindhu-Saraswati [3300-1300 a. C.], la India ya había desarrollado una tradición marinera madura basada en el comercio marítimo. El antiguo puerto de Lothal, en Gujarat, construido hacia el 2300 a. C., es un ejemplo sobresaliente de infraestructura marítima: contaba con dársenas, esclusas de marea y embarcaderos. Sofisticadas redes comerciales e infraestructuras conectaban la India con otras civilizaciones contemporáneas como Mesopotamia, Egipto y China.
En la época védica, los textos y las pruebas arqueológicas apuntan a una temprana actividad de construcción de embarcaciones para la pesca costera y el comercio. El Rigveda menciona la Sataritara, la galera de cien remos. Esta tradición marinera impulsó el desarrollo de la cartografía y el estudio de la navegación basada en los monzones, utilizando las estrellas para orientarse.
Esta rica tradición marítima se consolidó durante el Imperio maurya (324-187 a. C.), que institucionalizó la administración marítima con la creación de un Departamento de Vías Navegables y Navegación, dirigido por el Navadhyaksha (superintendente de barcos), que regulaba la construcción naval, el comercio marítimo y las operaciones portuarias. El mayor pensador estratégico de la India antigua, Kautilya, dedicó un capítulo entero del Arthashastra a los asuntos marítimos, subrayando su importancia estratégica.

En el periodo posmaurya, los registros romanos reflejan un intenso comercio con nuevos puertos del sur de la India. En el interior de las tumbas excavadas en la roca del Valle de los Reyes, en Luxor (Egipto), se han identificado unas 30 inscripciones en tamil-brahmi, sánscrito y prácrito, datadas entre los siglos I y III d. C. Los mercaderes indios dejaron grafitis como testimonio. Asimismo, en diversos yacimientos del sur de la India también se han hallado monedas de oro romanas.
El Sultanato de Delhi, fundado por invasores musulmanes, mantuvo fuerzas navales limitadas, destinadas a la guerra fluvial y a las operaciones costeras más que a grandes campañas oceánicas. Los gobernantes mogoles también mantuvieron una armada, principalmente para la seguridad y el apoyo al ejército terrestre. El foco estaba puesto hacia el interior, en la expansión del imperio.
En el siglo XIII d. C., el poder marítimo y el comercio de la India alcanzaron su apogeo con el Imperio Pala en el este de la India y el Imperio Chola en el sur. Bajo la dinastía Chola [siglos IX-XIII d. C.], grandes flotas navegaron hasta Sri Lanka, las Maldivas y partes del Sudeste Asiático, incluidos puertos del Imperio Srivijaya en Indonesia, difundiendo la religión y la influencia cultural indias en la región.
La llegada de los europeos provocó la marginación del control y el comercio marítimos de la India. Pese al dominio colonial británico, la India conservó su tradición de construcción naval y siguió fabricando barcos. En el siglo XIX, los británicos monopolizaban el comercio por mar y controlaban puertos clave como Bombay (Mumbai) y Calcuta (Kolkata). La India se convirtió en una fuente imprescindible de mano de obra y materiales. La Royal Indian Marine [1892] y la Royal Indian Navy (1934) se desarrollaron con marineros indios tripulando tanto buques de guerra como mercantes.
Los retos de la India contemporanea
Al obtener la independencia en 1947, la India heredó unos exiguos 33 barcos y 538 oficiales navales para proteger una costa de 7.517 km, 1.280 islas y 14.500 km de vías potencialmente navegables. Su situación geográfica la sitúa muy cerca de las principales líneas de comunicación marítima (SLOC) del océano Índico. Con capacidades marítimas limitadas, la India evitó implicarse en el orden mundial bipolar y promovió el concepto del océano Índico como Zona de Paz. Tras la independencia, dio prioridad a la defensa costera y a la integración de los Estados principescos.
Lastrada por las guerras terrestres de 1948, 1962 y 1965, la India se vio obligada a desviar recursos al Ejército de Tierra y a la Fuerza Aérea en detrimento de la Armada. Poco a poco, el país empezó a reconstruir su sector marítimo y su industria naval. A medida que creció la economía, se destinaron más recursos a la Armada y al desarrollo de puertos, vitales para el comercio marítimo y la seguridad nacional.
En la década de 1990, la Armada india ya participaba en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, en la evacuación de ciudadanos indios durante la guerra de Irak y en operaciones antipiratería en el mar Arábigo. Sus capacidades de aguas azules se ampliaron para respaldar la seguridad marítima y el comercio marítimo internacional, con el objetivo de proteger los espacios marítimos comunes.

En la actualidad, el ámbito marítimo afronta una amplia gama de desafíos: las amenazas del cambio climático, los ciclones, la subida del nivel del mar y retos de seguridad humana como la migración irregular, el tráfico ilícito, la piratería, la pesca ilegal, la contaminación y la minería de los fondos marinos.
El peso estratégico del factor marítimo ha impulsado la estrategia marítima de la India, que garantiza la seguridad de alrededor del 90 % de su comercio marítimo. La actual guerra en Irán ha puesto de relieve los intentos de convertir en arma las rutas marítimas internacionales —como el estrecho de Ormuz—, en violación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar [CNUDM].
Casi un tercio de los marinos de la industria naviera mundial son indios. Algunos han perdido la vida en los ataques indiscriminados contra buques que transitaban por Ormuz y Bab el-Mandeb. Garantizar la seguridad del transporte marítimo internacional exigirá diplomacia y diálogo, pero también una Armada más poderosa, para configurar un orden geopolítico más cooperativo.

La India ha reforzado sus capacidades de construcción naval propias. Su estrategia marítima se centra en la región del océano Índico (IOR), crucial para los flujos comerciales mundiales: por ella pasan dos tercios de los envíos de petróleo del mundo, un tercio de su carga a granel y la mitad de su tráfico de contenedores. En su litoral se encuentran 40 países que suman cerca del 40 % de la población mundial. Pese a la importancia de los espacios marítimos comunes, existen pocas estructuras de seguridad capaces de vigilar este espacio. Los buques de guerra están sujetos a restricciones para actuar contra buques mercantes infractores o que operan al margen de la ley.
En 2015, la India adoptó la doctrina SAGAR [Security And Growth for All in the Region, Seguridad y Crecimiento para Todos en la Región]. Esta estrategia busca reforzar el papel de la India como proveedor neto de seguridad en la región del océano Índico [IOR] y como primer interviniente en asistencia humanitaria y ante catástrofes. La India ha ido más allá, pasando de SAGAR a MAHASAGAR (Mutual And Holistic Advancement for Security And Growth Across Regions, Avance Mutuo y Holístico para la Seguridad y el Crecimiento entre Regiones), que amplía el dominio marítimo del enfoque regional y de seguridad a la diplomacia económica, la conectividad tecnológica, la sostenibilidad medioambiental y el conocimiento del entorno marítimo.
MAHASAGAR pretende impulsar la conectividad tecnológica en el Indo-Pacífico, apoyándose en ejercicios navales conjuntos, el intercambio de datos y el fomento de la resolución pacífica de las disputas marítimas. Respalda estas medidas SAGARMALA, una iniciativa de desarrollo impulsado por los puertos para modernizar y construir infraestructuras portuarias y gestionar la transición hacia redes de transporte costero y fluvial más eficientes, con el fin de estimular el crecimiento industrial, la creación de empleo y el desarrollo costero sostenible.

Para favorecer la cooperación internacional y regional en la protección de los espacios marítimos comunes, la India organizó la Revista Naval Internacional de 2016 (con la participación de 48 armadas) y los ejercicios bienales MILAN (47 países participaron en 2024) para reforzar la cooperación y la interoperabilidad. La IOR está vigilada por el Centro de Fusión de Información [IFC], y las operaciones navales en distintos escenarios marítimos han contribuido a combatir la piratería, garantizar el paso seguro de buques de carga internacionales y llevar a cabo operaciones humanitarias. 28 países socios y organizaciones internacionales se han sumado a la India en el seguimiento del tráfico marítimo, la piratería y las actividades ilícitas en la IOR.
Este giro estratégico refuerza la seguridad marítima aprovechando los crecientes despliegues de aguas azules de la Armada india. Periódicamente se celebran ejercicios conjuntos con distintas armadas, como los ejercicios anuales Malabar con los socios del Quad: Australia, Japón y Estados Unidos. La Armada india ha liderado la diplomacia marítima mediante el desarrollo de capacidades, ejercicios conjuntos, conferencias plurilaterales, asistencia humanitaria y socorro en catástrofes (HADR) y actividades de búsqueda y salvamento (SAR) [tsunamis y terremotos].
La competencia entre grandes potencias se intensifica en la IOR, lo que exige una mayor vigilancia en materia de seguridad marítima. Para evitar conflictos, la India ha defendido «un océano Índico libre, abierto, seguro y protegido» como objetivo compartido para proteger los espacios marítimos comunes, tal y como prevé la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar [CNUDM].

El futuro de los Derechos del Mar y el papel de la India
En la actualidad, pese a los ataques militares, la navegación comercial por Ormuz sigue cerrada. Irán ha convertido su geografía en un arma para perturbar uno de los puntos de estrangulamiento energéticos más importantes del mundo, lo que mantiene los mercados energéticos mundiales bajo presión constante y prolonga una conmoción económica global. Tras la guerra de Irán, los equilibrios de poder mundiales se desplazarán decisivamente al dominio marítimo: un mundo interconectado depende de las rutas marítimas, los corredores energéticos, las infraestructuras digitales y los sistemas financieros. Los Estados intentarán ahora controlar también los nodos digitales, las estaciones de amarre de cables, los tendidos de cables submarinos, los centros de datos y las redes de satélites.
El plan integral de la India para fortalecer su sector marítimo llegaba con mucho retraso. Su extensa costa y su posición estratégica en la IOR generan vulnerabilidades y la exponen a amenazas para la seguridad marítima. Las reformas y el impulso modernizador del sector marítimo indio suponen un paso decisivo hacia la Maritime India Vision 2030 y se alinean con el ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura) y el ODS 14 (Vida submarina).
La India ha encomendado a su Armada, a través de la Operación Sankalp, escoltar buques mercantes, llevar a cabo labores de vigilancia marítima en el mar Arábigo y el golfo de Adén y proteger las líneas de comunicación marítima [SLOC] vitales para la economía y la seguridad energética del país. La India tendrá que emprender acciones autónomas y, siempre que sea posible, coordinarlas con otros para asegurar las SLOC. La Operación Sankalp se centra en proteger el transporte marítimo indio, preservar la libertad de navegación de las líneas de suministro del país y evitar cualquier implicación regional. La política de autonomía estratégica de la India le impide sumarse a coaliciones formales, al tiempo que mantiene activos los canales diplomáticos con cada uno de los países de la región en conflicto.

Para mejorar su capacidad de proteger los espacios marítimos comunes, la India está abordando sus carencias de infraestructura, los retos de sostenibilidad y las desigualdades en su fuerza laboral, y construyendo una auténtica armada de aguas azules con capacidad de disuasión nuclear. El país aspira a convertirse en un centro marítimo global y en una potencia marítima de primer orden en las próximas dos o tres décadas, lo que le permitiría desempeñar un papel relevante en la seguridad de los espacios marítimos comunes.
****
[El autor, diplomático retirado, fue secretario en el Ministerio de Asuntos Exteriores de la India; anteriormente fue alto comisionado de la India en Bangladés y embajador en Tailandia.]