La llegada de la tecnología 5G ha inaugurado una era transformadora tanto para los sectores militares como comerciales, con implicaciones de gran alcance en la seguridad global. 

Ofreciendo excelentes velocidades de transferencia de datos y un mayor ancho de banda en comparación con su predecesor (el 4G), el 5G está destinado a redefinir el panorama de la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento (ISR), así como los sistemas de comando y control (C2). También se prevé que revolucione la logística a través de dispositivos interconectados y análisis basados en la nube.

Estación móvil 5G. Créditos: Nial Bradshaw
Estación móvil 5G. Créditos: Nial Bradshaw

En el núcleo del despliegue del 5G se encuentra la gestión del espectro. Esta tecnología opera en tres bandas: banda alta (ondas milimétricas o MMW), banda media (1–6 GHz) y banda baja (sub-1 GHz). Las frecuencias de banda alta permiten una rápida transferencia de datos, crucial para aplicaciones intensivas, como vehículos autónomos y realidad aumentada, pero su alcance limitado y susceptibilidad a perturbaciones ambientales plantean desafíos. En contraste, las bandas sub-6, que abarcan las frecuencias medias y bajas, ofrecen una cobertura más amplia con velocidades más lentas.

En este sentido, el 5G puede transformar las operaciones militares al permitir:

  • Mayor conectividad en tiempo real: Gracias a su alta velocidad y baja latencia, el 5G permite que los sistemas militares reciban y transmitan datos a una velocidad sin precedentes. Esto mejora áreas como la inteligencia, la vigilancia y el reconocimiento (ISR), donde el procesamiento de grandes volúmenes de datos es esencial.
  • Innovaciones en el campo de batalla: Tecnologías como el "swarming" (coordinación autónoma de vehículos) se beneficiarán del 5G, lo que permitirá una mayor eficacia en el uso de drones y vehículos autónomos en operaciones militares.
  • Mejoras en los sistemas de comando y control (C2): La reducción de la latencia mejora la comunicación entre unidades militares distantes, lo que es crucial para operaciones de largo alcance.

Las empresas de telecomunicaciones chinas, como Huawei, han priorizado el despliegue de las bandas sub-6, una opción que equilibra coste y cobertura, y que se adapta a los bolsillos de muchas naciones. En cambio, el control de Estados Unidos sobre gran parte de este espectro ha limitado su expansión comercial a su propio territorio. Esto plantea un dilema estratégico: ¿cómo equilibrar la seguridad nacional y la competitividad comercial?

Las empresas chinas, fuertemente subsidiadas por el Estado, han establecido contratos para construir infraestructura 5G en más de 30 países. Esta vasta huella global se ve ampliada por la Ley de Inteligencia Nacional de China de 2017, que exige la cooperación organizacional con los esfuerzos de inteligencia del Estado. Los críticos argumentan que esto genera vulnerabilidades, con posibles puertas traseras que habilitarían la vigilancia o ciberataques. 

En respuesta a estos desarrollos, EE. UU. ha promulgado diversas políticas para asegurar su ventaja tecnológica. Medidas legislativas como la "Secure 5G and Beyond Act" y las disposiciones en las sucesivas Leyes de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) han destacado la seguridad del 5G, el intercambio de espectro y su despliegue militar.

Asimismo, el Departamento de Defensa (DOD) ha iniciado programas piloto en diversas instalaciones para explorar el potencial del 5G en logística, mantenimiento e ISR. Estas iniciativas reflejan el reconocimiento creciente del valor estratégico de la tecnología y la necesidad de salvaguardar su desarrollo.

Con todo, las implicaciones estratégicas del 5G van más allá de las innovaciones tecnológicas hacia dimensiones geopolíticas y operacionales. La presencia de infraestructura 5G china en naciones aliadas complica las relaciones de intercambio de inteligencia, generando preocupaciones sobre la seguridad de los datos y el espionaje. Las políticas de EE. UU. han buscado cada vez más disuadir a sus aliados de adoptar tecnologías chinas, ofreciendo incentivos y marcos para telecomunicaciones seguras como alternativas. 

Además, la dependencia de la infraestructura comercial 5G introduce vulnerabilidades que los adversarios podrían explotar mediante ciberataques o interferencias. Abordar estos desafíos no solo requiere una inversión robusta en infraestructura 5G segura, sino también un esfuerzo internacional coordinado para estandarizar la tecnología.

Un elemento crítico de la planificación estratégica de China para el 5G es la hoja de ruta "6+3+n+1". Este marco representa un enfoque metódico para integrar capacidades civiles y militares a través de seis sistemas de sistemas (SoS), tres dominios de seguridad principales, áreas tecnológicas emergentes y una estrategia de globalización. Los seis SoS abarcan comando, control, logística, vigilancia y otros dominios interconectados cruciales para las operaciones militares modernas. Estos sistemas están diseñados para trabajar de manera fluida entre sí, aprovechando las redes de alta velocidad y baja latencia del 5G para mejorar la coordinación y la toma de decisiones. 

Los tres dominios de seguridad—marítimo, espacial y cibernético—reflejan el reconocimiento de China de la importancia estratégica de estos entornos disputados. Las tecnologías categorizadas como "n", como la inteligencia artificial y la computación cuántica, son priorizadas por su potencial transformador. El componente final, "1", destaca el alcance global de China bajo proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), que integra el desarrollo de infraestructura de uso dual con objetivos estratégicos.

Esta hoja de ruta ilustra la ambición de China por alinear sus avances tecnológicos con el poder nacional integral, enfatizando la interoperabilidad y la movilización rápida. Por ejemplo, los sistemas logísticos inteligentes impulsados por 5G optimizan la asignación de recursos y reducen los tiempos de respuesta, mientras que las redes basadas en el espacio mejoran la conciencia situacional global. El énfasis de la hoja de ruta en las capacidades de uso dual subraya los desafíos que enfrentan los formuladores de políticas internacionales, particularmente en la delimitación de aplicaciones civiles y militares dentro de la expansiva estrategia 5G de China.

El Ejército Popular de Liberación (EPL) está integrando activamente la inteligencia artificial (IA) en su marco militar estratégico. Bajo la directiva del presidente Xi Jinping para transformar el EPL en una "fuerza militar de clase mundial" a mediados de siglo, el enfoque se ha centrado en aprovechar la IA como un habilitador crítico de la futura guerra "inteligente". Este desarrollo se basa en el reconocimiento de China del potencial transformador de la IA, reflejando avances observados en el ejército de EE. UU. y otras potencias globales. 

Visitantes observan un perro robot de combate durante la 9ª Exposición de Tecnología Militar Inteligente de China (Pekín) en el Centro Nacional de Convenciones de China en Pekín. Créditos: Guo Haipeng/VCG
Visitantes observan un perro robot de combate durante la 9ª Exposición de Tecnología Militar Inteligente de China (Pekín) en el Centro Nacional de Convenciones de China en Pekín. Créditos: Guo Haipeng/VCG

El énfasis de Xi Jinping en la "inteligentización" representa una evolución de este concepto, incorporando la IA y tecnologías relacionadas como el big data, la computación en la nube y la computación cuántica. Las ambiciones de China en IA están subrayadas por políticas como el Plan de Desarrollo de la Nueva Generación de Inteligencia Artificial de 2017, que eleva la IA como prioridad nacional. La estrategia integra avances militares y civiles, una característica distintiva de la política de Fusión Militar-Civil (MCF) de China, que facilita la transferencia fluida de tecnologías civiles de vanguardia a aplicaciones militares.

En el núcleo de las iniciativas de IA del EPL se encuentra el reconocimiento de la Revolución en los Asuntos Militares (RAM), caracterizada por el auge de los sistemas inteligentes y la colaboración hombre-máquina. El EPL busca aprovechar estos avances para abordar las brechas en capacidades y potencialmente superar a los adversarios, particularmente a Estados Unidos. Funcionarios de alto rango y académicos de defensa han destacado el papel de la IA en la reconfiguración de los sistemas de comando y control, la planificación operativa y los procesos de toma de decisiones. Por ejemplo, iniciativas como los juegos de guerra automatizados, la logística inteligente y el ISR avanzado están emergiendo como áreas clave de enfoque.

El EPL ha llevado a cabo reformas organizacionales significativas para apoyar sus ambiciones en IA. La creación de instituciones como la Fuerza de Apoyo Estratégico y la transformación de la Academia de Ciencias Militares (AMS) reflejan un énfasis en integrar la innovación teórica y tecnológica. La creación del Instituto de Investigación en Innovación en Ciencia y Tecnología de Defensa Nacional de la AMS y su Centro de Investigación en Inteligencia Artificial subraya el compromiso del EPL para fomentar la colaboración interdisciplinaria y la investigación en áreas como la robótica, los sistemas inteligentes y la ciencia cognitiva.

La búsqueda china de la guerra “inteligentizada” también involucra el desarrollo de sistemas autónomos en múltiples dominios, incluidos el aire, el suelo, el mar y el ciberespacio. La investigación y experimentación con drones en enjambre, submarinos habilitados con IA y vehículos terrestres no tripulados subrayan el enfoque del EPL en la autonomía. Se prevé que estos sistemas colaboren en tiempo real, aprovechando la IA para mejorar la eficiencia operativa y adaptarse a las condiciones dinámicas del campo de batalla. Por ejemplo, las tecnologías de enjambre habilitadas por IA podrían revolucionar la vigilancia, la guerra electrónica y los ataques coordinados.

También el Departamento de Defensa de EE. UU., en su informe sobre las capacidades militares de China, destaca la integración del 5G en la estrategia militar del EPL como una piedra angular de sus esfuerzos de modernización. 

En conclusión, el 5G representa tanto una oportunidad como un desafío para la seguridad global, particularmente en el contexto de la competencia entre EE. UU. y China. Si bien la tecnología ofrece aplicaciones militares transformadoras, su adopción está plagada de riesgos, desde vulnerabilidades en ciberseguridad hasta tensiones geopolíticas. Asegurar una infraestructura 5G segura y competitiva requerirá un apoyo legislativo continuo, aplicaciones militares innovadoras y asociaciones internacionales robustas para navegar las complejidades de esta revolución tecnológica.

Referencias bibliográficas

  • Congressional Research Service. (2023, 14 de marzo). National security implications of fifth generation (5G) mobile technologies (IF11251, versión 20, actualizado). https://crsreports.congress.gov
  • Wu, H. (2023). China’s approach to military 5G networks and related military applications. NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence. https://ccdcoe.org
  • Kania, E. B. (2019, 7 de junio). Chinese military innovation in artificial intelligence. Testimonio presentado ante la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos-China. https://uscc.gov
  • Stone, A, Wood, P. (2020). China’s military-civil fusión strategy. China Aerospace Studies Institute. 
  • US Department of Defense. (2024). Military and Security Developments involving China. 

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