Históricamente el Reino Unido ha sido un líder democrático cuyo modelo se ha replicado por todo el mundo, siendo un ejemplo a seguir para muchas naciones. Su sistema basado en las costumbres y contrapesos era el prototipo de la democracia occidental, pero esto está cambiando. En los últimos años, con la llegada de Boris Johnson al poder, se están erosionando las instituciones y costumbres que hacían de la democracia inglesa un modelo a seguir y el país ha entrado en una deriva que muchos califican ya como declive democrático.

Poco tiempo después de que Boris Johnson firmara el acuerdo del Brexit que sellaba la salida de la Unión Europea y sentaba las bases de la relación futura entre ambos actores, se hizo evidente que la posibilidad de que el Reino Unido se saltara sus compromisos internacionales era muy real. De hecho, lo hizo prácticamente desde el principio tomando medidas unilaterales o negándose a aplicar los controles provisionales que había pactado, situación por la cual la UE tuvo que denunciar a Londres.

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