Tras las recientes elecciones en República Dominicana, la crisis en Haití emerge como un factor determinante en el resultado y en las decisiones futuras del nuevo gobierno. Los votantes dominicanos tienen en consideración la inestabilidad haitiana al elegir sus líderes, manifestando preocupaciones sobre seguridad y migración.

La reciente reelección de Luis Abinader se ha visto profundamente influenciada por la crisis política y social en Haití. La migración haitiana y la violencia en el país vecino se han convertido en temas centrales durante la campaña electoral, reflejando la interdependencia y las tensiones entre ambas naciones residentes en el territorio de la isla “La Española”. A continuación, exploraremos el contexto y las influencias tanto de la ola de violencia que ha sufrido Haití, como de las elecciones en la República Dominicana.

Haití.jpg
Celebración del carnaval en el malecón año 2010. Haití levántate fue aplaudida por los presentes. Recuerda el terremoto que afectó al país caribeño el 12 de enero de 2010. Autor: sotojose2004

Contexto de las elecciones en República Dominicana

El pasado domingo, 19 de mayo, se celebraron las elecciones presidenciales en República Dominicana, jornada que se llevó a cabo en un clima marcado por la tranquilidad y el orden. Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), alcanzó de nuevo la presidencia con el 59% de los votos, evitando así una segunda vuelta.

Recordemos que, en las elecciones presidenciales, los dominicanos eligen al presidente y al vicepresidente por un periodo de cuatro años. A diferencia del sistema español, en República Dominicana utilizan un método de primera y segunda vuelta. Para ganar la primera un candidato debe obtener más del 50% de los votos válidos. 

En caso de que ningún candidato alcance ese umbral, se lleva a cabo una segunda vuelta entre los dos candidatos que más votos han recibido. De esta forma se garantiza que el presidente que definitivamente sea elegido cuente con un respaldo mayoritario de la población. Los principales rivales de Abinader, Leonel Fernández y Abel Martínez, obtuvieron el 26.90% y el 10.95% de los votos respectivamente, por lo que, acorde al sistema presidencial dominicano, la reelección del presidente muestra una aprobación significativa de sus políticas, especialmente de migración y economía.

En el ámbito de la economía y el desarrollo, los votantes de Abinader plasman logros destacables como el crecimiento económico, la baja inflación y el desempleo controlado. El Banco Central de la República Dominicana registró un crecimiento acumulado del 5% en el periodo enero-noviembre de 2022, y la mayoría de las actividades económicas registraron un desempeño positivo los primeros dos meses de este año.

Luis Rodolfo Abinader Corona, presidente de la República Dominicana. Fuente: World Economic Forum
Luis Rodolfo Abinader Corona, presidente de la República Dominicana. Fuente: World Economic Forum

La emigración de Haití ha hecho ganar popularidad al candidato, pues su mandato anterior se ha caracterizado por estrictas medidas contra la migración que ha recibido el país caribeño. Entre estas medidas la más resonada ha sido la construcción de un muro de 164 kilómetros para “proteger” al país de la inmigración ilegal, la violencia y el contrabando procedente de Haití. Este muro está custodiado por militares armados y vehículos blindados que resaltan su presencia sobre todo en las áreas más conflictivas.

Dicho por el presidente, esta construcción es “una de las obras más importantes” ya que “transformará la República Dominicana”. Además del muro, también se realizaron redadas y deportaciones masivas hacia los haitianos que se encontraban en territorio dominicano.

Contexto de la situación en Haití

Estas políticas han resonado positivamente entre muchos votantes preocupados por la situación en Haití, cuya tensión ha escalado en los últimos meses y ha estado marcada por una ola de violencia y disturbios liderados por las pandillas.

El primer ministro haitiano, Ariel Henry, anunció su dimisión en medio de un aluvión de ataques altamente coordinados por parte de bandas criminales contra las fuerzas del orden y las instituciones estatales.

Según los expertos, se calcula que en Haití concurren hasta doscientos grupos criminales y, si bien existen desde hace décadas, su influencia ha crecido considerablemente en los últimos años, especialmente tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021. Estos grupos operan principalmente en áreas urbanas densamente pobladas, como Puente Príncipe, la capital del país, donde controlan el 80% de la ciudad y la violencia ha aumentado significativamente.

Según informes de la ONU, el número de homicidios en Haití en el pasado año aumentó en un 119.4%, dejando un reguero de 4.789 víctimas de homicidio, entre los que se incluyen mujeres y niños.

Impacto de la crisis haitiana en las elecciones dominicanas

Abinader junto con sus oponentes Leonel Fernández - tres veces presidente y líder de la Fuerza del Pueblo - y el exalcalde y candidato Abel Martínez del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) prometieron medidas estrictas para controlar el flujo migratorio y mantener la seguridad en la frontera.

Abinader, en particular, se ha mantenido firme en la negación de crear campos de refugiados para los haitianos que huyen de la violencia en su país, en palabras del propio presidente, “no pararemos las deportaciones a Haití ni autorizaremos campos de refugiados”.

Las políticas de deportación del mandatario dominicano han generado críticas internacionales por diferentes organizaciones de derechos humanos. La organización “Amnistía Internacional”, movimiento que alberga más de diez millones de personas y que tiene como objetivo crear un futuro en el que todos y todas disfruten de los derechos humanos, ha señalado que las expulsiones masivas violan las obligaciones internacionales de República Dominicana y ponen en riesgo la vida de los haitianos que son devueltos a un lugar donde aparentemente reina la violencia.

La reelección ha sido bien recibida por sus seguidores que han demostrado su confianza en la capacidad para continuar el desarrollo próspero y la protección del estado. No obstante, cabe destacar que la cuestión haitiana no es el único reto que enfrenta el gobierno de Abinader, pues en el país también existen problemas tanto socioeconómicos como educativos.

En lo que respecta a los primeros se incluye: el bajo crecimiento de la productividad, el insuficiente capital humano y los efectos del cambio climático. Y en relación con los segundos, tendrán que abordar el bajo nivel educativo que existe en el país.

Brasilia - La primera dama Marisa Letícia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva , el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández Reyna , y su esposa, durante una reunión en el Palacio do Planalto Foto: Ricardo Stuckert/PR
La primera dama Marisa Letícia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el expresidente de la República Dominicana Leonel Fernández Reyna y su esposa durante una reunión en el Palacio do Planalto, 2007. Autor: Ricardo Stuckert/PR

La legitimidad de las elecciones se vio puesta en duda cuando la oposición denunció una “compra masiva” de votos. Sin embargo, estas denuncias no lograron llegar a ningún puerto debido a los más de cuatrocientos observadores internacionales que supervisaron y evaluaron toda la jornada electoral, lo que acabó por demostrar la legitimidad de ésta.

El segundo mandato de Abinader tendrá que enfrentar desafíos en el interior de la isla, compartida por ambas naciones, además de que deberá equilibrar las críticas internacionales mientras mantiene la seguridad y la estabilidad en la República Dominicana.

De esta manera, la crisis en Haití continuará siendo un factor determinante en la política dominicana, ya que la violencia y la inestabilidad en el país vecino requieren una atención constante y una gestión diplomática eficaz. Abinader también ha reclamado la urgencia de una intervención para pacificar el territorio haitiano y acabar con la violencia.

La reelección de Luis Abinader y la relación de interdependencia entre República Dominicana y Haití nos permiten apreciar lo importante que son las relaciones exteriores en la gestión de un país y cómo pueden llegar a influir directamente en su política.

No solo eso, también podemos tomar de ejemplo esta situación para comprobar como en contextos complicados en los que la seguridad de los ciudadanos se ve puesta en peligro, políticas más “extremas” pueden ser bien aceptadas por la población y ciertamente eficaces en lo que se refiere al discurso político y las campañas electorales.

¿Te ha interesado? Recibe nuestra newsletter

Cada martes, lo más importante de la actualidad internacional explicado por nuestros analistas, en tu correo. Gratis y sin spam.