"El Nacimiento de una Nación" y el resurgimiento del Ku Klux Klan
El cine lleva cautivando audiencias desde que los hermanos Lumiere llevaron su idea a la práctica a finales del siglo XIX y su importancia cultural continúa sin rival hasta nuestros días. Todos tenemos una obra cinematográfica favorita, escenas que siempre recordaremos y películas que han marcado, consciente o inconscientemente, nuestra personalidad.
El cine actúa no solo como entretenimiento, sino como un espejo de la sociedad, y tiene un impacto decisivo a la hora de conformar nuestra visión de esta, lo que es especialmente cierto en Estados Unidos, país que tendría una historia muy diferente a todos los niveles si Hollywood nunca hubiera existido.

A pesar de esto, no todas las películas logran tener un impacto cultural significativo, de hecho, la mayoría de ellas no logran superar la categoría de mero entretenimiento y solo unas pocas logran pasar al olimpo de las obras maestras.
De esta pequeña selección de obras magnas destaca una película a la que se le considera como la madre del cine moderno y la responsable de la construcción de Hollywood, además de haber cambiado la historia de Estados Unidos para siempre. ¿Puede una película tener tanto impacto? Hoy hablamos de El Nacimiento de una Nación.
La obra
El Nacimiento de una Nación es una película de 1915 dirigida por D.W Griffith. Está considerada una obra pionera desde el punto de vista de la técnica cinematográfica gracias a sus innovaciones en la realización, como el uso de primeros planos o su novedoso montaje, que aporta un dinamismo y emoción a la obra nunca vistos hasta el momento. La película es una historia épica sobre la Guerra Civil estadounidense que dura más de tres horas en un tiempo en que la gran mayoría de películas eran comedias que no duraban más de una docena de minutos.
Además, fue la primera película de larga duración en grabarse en Hollywood, algo que el propio Griffith ya había hecho en 1910 con su cortometraje In Old California, trasladando la producción de la Costa Este, dónde era habitual grabar, a California, en busca de mejores condiciones meteorológicas.

La película narra la historia de una familia sureña durante la Guerra Civil y la Reconstrucción. Desde el primer momento adopta la posición de la Causa Perdida favorable a los Confederados. Según está idea, la Guerra Civil fue un conflicto principalmente motivado por los derechos de los estados en el que la esclavitud jugó un papel secundario.
El Norte atacó primero y el Sur solo pretendía defender su estilo de vida, ya que tenían el derecho de abandonar libremente la Unión a la que decidieron también adherirse libremente. Aunque la visión de la Causa Perdida no tiene ninguna validez histórica fue bastante popular en el Sur durante el periodo de la Reconstrucción y es el pilar en el que se apoya la película para mostrar una visión favorable a los Confederados.
El Nacimiento de una Nación no es solo una película favorable a la Confederación, sino que es abiertamente racista hasta el punto de que podría considerarse propaganda de la supremacía blanca. Conviene aclarar que no estamos hablando de una obra que, prisionera del contexto de su época, hoy puede considerarse incómoda según las sensibilidades actuales.
Este no es el caso, pues la película de Griffith ya fue polémica en 1915 e incluso asociaciones de afroamericanos pidieron su censura y llamaron al boicot. En el film se da una visión de los negros como seres inferiores intelectual y culturalmente que llevan a la sociedad al caos durante el periodo de reconstrucción.

Pueden verse diferentes escenas grotescas como, por ejemplo, un negro siendo azotado por otros negros por no apoyar las políticas de igualdad racial de los radicales; una joven blanca que decide suicidarse para evitar la violación por parte de un negro; soldados negros de la Unión saqueando las casas de inocentes familias blancas; unas elecciones en las que los negros impiden que los blancos voten mientras ellos lo hacen varias veces; a un político radical blanco bajo la maligna influencia de un mulato que promueve la igualdad racial; un mulato tratando de forzar en matrimonio a una joven blanca; o legisladores negros comiendo pollo frito y bebiendo alcohol durante una reunión de la Asamblea Estatal.
La película no es sutil a la hora de mostrar a los negros como inferiores e indignos de las nuevas libertades que se les concede durante la Reconstrucción y que llevan al Sur a una especie de anarquía dominada por los negros en contra de la población blanca.
La obra de Griffith convierte a los negros y los políticos radicales que apoyan la igualdad racial en los villanos pero, como toda buena historia, no estaría completa sin unos héroes que logren imponerse contra el mal. El protagonista de la película, harto de los excesos de la población negra, decide crear un grupo de autodefensa que son los héroes del film, el Ku Klux Klan.
En la película el KKK se forma como mecanismo defensivo contra los ataques de los negros y, de hecho, son los negros quienes matan primero a varios integrantes del Klan antes de que decidan librar la batalla definitiva contra las milicias negras, que están destruyendo el modo de vida del Sur.
En el clímax de la película, incluso soldados de la Unión y la Confederación (todos blancos por supuesto) se unen para luchar contra la turba negra y el Ku Klux Klan aparece en el último momento como una fuerza salvadora que restaura el orden blanco. En una de las últimas escenas de la película, se ve como el Klan impide a los negros votar y así los blancos recuperan el control de la Asamblea Estatal.
Es más, al final del film, Austin Stoneman, uno de los políticos radicales partidarios de la igualdad racial, cambia de opinión después de que su protegido mulato intentara forzar en matrimonio a su hija, que es salvada en el último momento por el Klan.
Las consecuencias
Escena de la película en la que miembros del Klan apresan a un afroamericano.
Cuando se estrenó la película en 1915 el Ku Klux Klan ya no existía. El KKK se fundó en 1865 por soldados confederados descontentos con el rumbo de la Reconstrucción y la pérdida de poder de los sureños blancos. Rápidamente empezaron a perpetrar acciones violentas contra la población negra y miembros del partido Republicano. No existen cifras precisas respecto a los miembros del Klan en esta época, aunque se estiman, en el mejor de los casos, en alrededor de medio millón de miembros.
Tampoco existe un conteo preciso de sus víctimas, desde el propio Klan afirmaban haber matado cientos de negros. Este primer Klan no tenía una estructura solida y esta falta de organización interna hizo que la sociedad se quebrara cuando aumentó la presión estatal en su contra. Así, el Klan que se muestra en la película acabó disolviéndose en 1870, siendo un recuerdo lejano cuando se produjo el estreno.

El Nacimiento de una Nación fue un éxito sin parangón, está considerado como el primer blockbuster de Hollywood y, hasta el estreno de Lo que el viendo se llevó (1939), fue la película más taquillera de la historia. Si ajustamos su recaudación a la inflación ésta alcanza cifras cercanas a las de películas como Avatar (2009) o Vengadores: Infinity War (2018).
Fue también la primera película que se proyectó en la Casa Blanca con el entonces presidente Woodrow Wilson. En algunas ciudades como Boston, Baltimore o Nueva Orleans se calcula que aproximadamente el 50% de la población adulta vio la película en algún momento.
No es solo que buena parte de la población estadounidense del momento estuviera expuesta a propaganda a favor del Ku Klux Klan, sino que la película se vendió como la realidad histórica. La proyección en la Casa Blanca le otorgó aún más legitimidad entre la audiencia, que percibió la película como un relato fiel de la historia.
Tanto es así, que incluso Griffith llegó a ofrecer una recompensa de 10.000$ a cualquiera que pudiera encontrar un error histórico en la película. Los intentos de censurar el film fracasaron en todos los lugares menos en Kansas, dónde sí se prohibió su proyección para evitar disturbios raciales.

En este contexto, el pastor de Georgia William Joseph Simmons aprovechó la popularidad del film para refundar el Ku Klux Klan y comenzó a organizar acciones propagandísticas como la quema de una cruz en su tierra natal. Partidarios del Klan se dirigían disfrazados con sus grandes sabanas blancas a los cines y repartían propaganda a favor de la supremacía blanca para reclutar nuevos miembros.
Según un estudio de la universidad de Harvard la posibilidad de que se abriera una entidad del Klan en los condados donde se había proyectado El Nacimiento de una Nación aumentaba un 60% respecto a aquellos que no disponían de la película.
Se proyectó con intensidad hasta 1918 y, a pesar de que cuando se estrenó en 1915 el Ku Klux Klan ni siquiera existía, para 1924 ya tenía 4 millones de miembros. La influencia de la obra de Griffith en el resurgimiento del Klan puede verse hasta en la estética.
La icónica estética de los miembros del Klan con sus enormes capuchas blancas y la quema de cruces proviene de la película, el primer Klan no tenía código de vestimenta alguno y no hay evidencia de que jamás quemaran una cruz, los artífices de la reconstrucción del Klan simplemente copiaron la impactante estética de la película.

El nuevo auge del Klan gracias a la película inflamó las tensiones raciales. Los linchamientos a afroamericanos se multiplicaron por cinco tras la proyección de la película y los disturbios raciales también crecieron significativamente.
Griffith siempre negó que su película fuera contra los negros, alegando que él solo representó la realidad histórica del periodo. De hecho, en 1916 estreno Intolerancia, una película dirigida a los críticos de El Nacimiento de una Nación como respuesta a los intentos de censura. Fue la película más cara de la historia en el momento y, aunque fue aclamada por la crítica, fue un fracaso comercial.
Griffith continuó haciendo películas hasta 1931, cuando se retiró tras una serie de fracasos comerciales. Hoy día continúa siendo considerado uno de los mejores directores de la historia cuyas innovaciones técnicas contribuyeron a hacer crecer el arte cinematográfico superando la fase inicial de Hollywood centrada en comedias cortas.
El Nacimiento de una Nación, a pesar de la polémica, está considerada una de las mejores películas de la historia, el Instituto de Cine Estadounidense colocó la película en el puesto 44 de las 100 mejores películas de la historia.

Por su parte, el segundo Ku Klux Klan logró sus mayores cotas de popularidad en 1920, aunque pronto comenzaría el declive provocado por las divisiones internas, la falta de estructura organizativa y el acoso policial, que llevarían a la organización a disolverse en 1940. Desde entonces, han surgido varías organizaciones herederas del Ku Klux Klan que continúan activas de manera minoritaria a día de hoy y que tuvieron cierto auge durante la década de los 50 y 60 en el contexto de tensión racial que vivía el país.
No se sabe exactamente cuántas victimas ha provocado el Ku Klux Klan, pero se calcula que entre 1877 y 1950 más de 4.400 negros fueron linchados en Estados Unidos y una investigación de la Asamblea de Illinois concluía que para 1976 los miembros del KKK habían cometido más de 1.000 asesinatos, aunque reconocían que estos no eran los números totales y la cantidad real era significativamente más alta. El Klan siguió utilizando El Nacimiento de Una Nación como herramienta de reclutamiento hasta la década de 1970.
No sabemos qué hubiera pasado de no estrenarse la película, al fin y al cabo, las tensiones raciales han sido una constante en la historia de Estados Unidos y es probable que tarde o temprano se hubiera fundado alguna organización similar al KKK aún sin la influencia de la película.
Sin embargo, es incontestable que la película tuvo un impacto decisivo a la hora de refundar el Klan en un claro ejemplo de cómo el séptimo arte puede cambiar la historia de un país para siempre.