El (no tan) nuevo comercio triangular en África: oro a cambio de armas
El comercio triangular se considera una de las bases económicas de la Europa contemporánea. Sin su existencia, es posible que la Revolución Industrial hubiera ocurrido siglos más tarde o, en cualquier caso, no habría traído los niveles de riqueza que convirtieron al continente más pequeño en el más rico del planeta. El comercio triangular, característico entre los siglos XVI y XVIII, seguía una lógica sencilla: los barcos procedentes del Viejo Mundo descendían el litoral africano para entregar a sus habitantes pólvora, armas, alcohol y tejidos europeos, por los que recibían a cambio oro, marfil y mano de obra esclava que era transportada a América. Desde allí, una vez descargados los esclavos africanos, los barcos regresaban a Europa con sus bodegas cargadas de los productos típicos de la plantación (cacao, azúcar, tabaco…).
El comercio triangular implicó enormes riquezas para Europa y para sus colonias americanas, mientras que estimuló una serie de brutales actividades en el continente africano. Fue un win-loose-win. Es bien sabido por cualquier experto en la materia que la caza de esclavos en África para satisfacer la alta demanda europea provocó una serie de consecuencias en extremo negativas y que aún se hacen sentir en el continente. Y que todavía hoy se recuerda con un dedo acusador que señala a los europeos.
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