Níger rompe el tablero: uranio para Rosatom bajo escolta del Africa Corps
En el corazón de un Sáhel convulso, acosado por la insurgencia y la rivalidad de las grandes potencias, se desarrolla una de las operaciones logísticas y geopolíticas más audaces y peligrosas del año: el transporte de alrededor de 1.000 toneladas de concentrado de uranio —el codiciado yellowcake— desde las minas del norte de Níger hasta el puerto togolés de Lomé. Este convoy, escoltado por mercenarios del Africa Corps (la nueva encarnación del Grupo Wagner) y las Fuerzas Armadas Nigerinas, no es solo una transacción comercial; es una declaración de soberanía del nuevo régimen militar de Niamey, un golpe a la influencia francesa y un símbolo de la creciente órbita de Rusia en África Occidental.
El envío, valorado en aproximadamente $170 millones, está destinado presumiblemente (según Le Monde) al complejo nuclear de la corporación estatal rusa Rosatom. Su éxito o fracaso tendrá repercusiones que se sentirán en el mercado global de uranio, en las salas de poder de París y Moscú, y en la precaria seguridad de la región.
Una ruta de alto riesgo: el Gauntlet del Sahel
El 27 de noviembre de 2025, justo antes del amanecer, una columna de entre 20 y 40 camiones pesados, cargados con el uranio semiprocesado y apilado durante meses en el sitio de Somaïr en Arlit, inició su marcha. El destino final: el puerto de Lomé en el Golfo de Guinea.
La longitud total del periplo se estima en unos 2.000 kilómetros, una distancia que, en condiciones normales, ya sería un desafío logístico. Sin embargo, el golpe militar de julio de 2023 en Níger y las posteriores sanciones de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS) obligaron a descartar la ruta tradicional, más corta y segura, a través de Benín hasta el puerto de Cotonú.
La alternativa es un desvío que se adentra en el corazón de la inseguridad regional, cruzando dos países gobernados por juntas militares aliadas con Moscú: Burkina Faso y Togo:
- Segmento Níger: Desde Arlit, la caravana se dirigió al sur a través del desierto hasta Agadez (alcanzado la tarde del 27 de noviembre), y se esperaba que continuara a través de Tahoua y Niamey (la capital), antes de girar al oeste hacia Gotheye y Tera.
- Segmento Burkina Faso: El convoy debe cruzar la frontera y atravesar el territorio de Burkina Faso, pasando por Dori, Uagadugú, Koupéla, Tenkodogo y Bittou.
- Segmento Togo: La ruta final entra en Togo en el paso fronterizo de Cinkansé y continúa hacia el sur hasta el puerto de Lomé.

Este camino atraviesa áreas controladas o infiltradas por grupos yihadistas afiliados al Estado Islámico del Gran Sáhara (ISGS) y a la coalición Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM, vinculada a Al Qaeda). Las carreteras son a menudo de mala calidad, lo que, junto con la amenaza de emboscadas, ralentiza la velocidad.
El escudo ruso: Africa Corps y la seguridad nuclear
La amenaza yihadista y el valor estratégico del cargamento requieren un dispositivo de seguridad sin precedentes para Níger. Los informes indican que la escolta es una fuerza conjunta del Africa Corps (los sucesores directos del Grupo Wagner tras la muerte de Yevgeny Prigozhin) y las Fuerzas Armadas Nigerinas.
Para el Kremlin, la participación de sus mercenarios garantiza la entrega segura de un recurso estratégico. Para Níger, los "instructores" rusos aseguran el paso de una carga que el régimen está decidido a vender a pesar de las sanciones internacionales. Togo y Burkina Faso, ambos bajo influencia rusa, han coordinado previamente la logística para asegurar un "tránsito sin problemas" en sus fronteras, permitiendo a Níger eludir las sanciones de la ECOWAS.

El significado del éxito: soberanía, riesgo y geopolítica
Si el convoy logra llegar a Lomé y el uranio es cargado en un buque hacia Rusia, tal como se prevé, el éxito resonará con fuerza, con profundas implicaciones políticas y económicas:
- Afirmación de soberanía nigerina y ganancia financiera: El éxito de la venta proporcionaría a la junta de Níger, fuertemente sancionada, un muy necesario salvavidas financiero de $170 millones. Este dinero apuntalaría al régimen de General Abdourahamane Tiani y reforzaría la narrativa interna de haber puesto fin a la "explotación neocolonial" francesa. El 1 de diciembre de 2025, la televisión estatal anunció que Níger estaba poniendo su uranio en el mercado internacional, proclamando su "derecho legítimo a disponer de sus riquezas naturales".
- Expansión de la influencia Rusa y pérdida estratégica occidental: La presunta adquisición de 1.000 toneladas de yellowcake (aproximadamente la producción anual de Níger) fortalece la posición de Rosatom en el mercado nuclear global. Más allá del uranio, el éxito del convoy simboliza la expansión de la órbita de Moscú en el Sahel, un canje de asistencia de seguridad (Wagner/Africa Corps) por acceso a recursos estratégicos. Para Francia, que dependía de Níger para una parte importante de su energía nuclear, la pérdida de acceso al uranio y el desafío abierto de su excolonia representan un serio revés geopolítico.
- Cuestionamiento del Derecho Internacional: La venta y el transporte se realizan a pesar de una orden del CIADI, organismo perteneciente al Banco Mundial, de septiembre de 2025 que exige a Níger no vender o transferir uranio. Orano, la empresa francesa que históricamente operaba la mina de Somaïr (se la expropio forzosamente la junta militar), condenó el envío como un "transporte ilegal" y anunció que emprenderá nuevas acciones legales.

Además, el transporte del uranio a través de zonas de conflicto hace saltar las alarmas sobre la proliferación y seguridad nucleares. El Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, visitó Níger en marzo de 2025, y aunque el OIEA espera la notificación de la transferencia a Rusia (un país con salvaguardias), el riesgo de que el material radiactivo pueda caer en manos de extremistas es una preocupación significativa para todos.
Un mundo nuclear en reconfiguración
El convoy representa un cambio tectónico en las relaciones de poder. Los regímenes militares del Sahel (Níger, Malí y Burkina Faso) han formado una alianza que desafía a la ECOWAS y a sus antiguos socios occidentales, con Moscú como principal aliado.
A la fecha hoy, se cree que la caravana ha entrado con éxito en Burkina Faso. La confirmación de su llegada a Lomé y su posterior embarque hacia el complejo de Rosatom cerrará este capítulo de alto riesgo, pero abrirá el de las represalias diplomáticas y las reestructuraciones del mercado global. Níger, bajo la protección de mercenarios rusos, ha demostrado su voluntad de desafiar las normas internacionales para reclamar lo que considera su derecho. La odisea del uranio es la nueva realidad geopolítica del Sahel. Les mantendremos informados.