Mali al borde del colapso: cae Wagner, ascenso de Africa Corps y regreso del JNIM a Bamako
Después de sufrir uno de sus mayores reveses desde su llegada a Mali, la estabilidad del grupo militar privado Wagner estaba en entredicho. No tanto por la pérdida de confianza por parte de la junta maliense, ya que Bamako seguía considerando un éxito la captura de Kidal en noviembre del año pasado, ni por la pérdida de varios de sus soldados más experimentados, pues Wagner es conocido por su capacidad para soportar grandes bajas y continuar con ofensivas sobre el terreno. El foco, más bien, se había desplazado hacia la nueva estructura: Africa Corps.

Tras la muerte de Prigozhin, el Ministerio de Defensa de Rusia lanzó una campaña para tomar el control de la infraestructura de seguridad y comercial que Wagner había tejido en África. Bajo la nueva marca, Africa Corps, el objetivo era absorber progresivamente las operaciones de su predecesor, obligando a los miembros de Wagner a firmar contratos directamente con el ministerio ruso.
Los esfuerzos de propaganda de la nueva entidad no tardaron en activarse. Se abrieron dos canales en Telegram, uno en ruso y otro en inglés, donde comenzaron a difundirse videos de sus entrenamientos y operaciones. Los parches en sus uniformes, que representaban el continente africano, aparecían en imágenes que probablemente ni siquiera fueron grabadas en África, ya que buena parte del despliegue de la nueva organización ha tenido lugar en Ucrania, y muchos de los videos propagandísticos podrían haber sido filmados allí. El “filtro de México” tampoco era muy convincente.
En el Sahel, Africa Corps ha desplegado instructores en Burkina Faso y Níger para cooperar con las fuerzas locales en operaciones antiterroristas. Sin embargo, estos países están enfrentando niveles máximos de violencia yihadista. Por otro lado, Libia parece ser el centro de las operaciones más relevantes de este grupo en África, donde se ha observado la llegada de numerosas unidades y equipamiento militar en el puerto de Tobruk.
En Mali, las estructuras originales de Wagner aún resisten la transición. Esto ha permitido a Moscú gestionar derrotas como la de Tinzaouatene, tal y como ha señalado en varias ocasiones el analista John Lechner. Sin embargo, esta tendencia podría estar a punto de cambiar. El 7 de septiembre, canales rusos de Telegram cercanos a Wagner comenzaron a difundir información de que Africa Corps sería desplegado en Kidal antes del 15 de septiembre. Paralelamente, una columna de vehículos militares fue monitoreada en su avance desde Gao hacia Kidal. Estos indicios apuntaban a una alta probabilidad de que Africa Corps se instale en el país.
Fuentes del proyecto OSINT “All Eyes on Wagner” mencionaron por primera vez la posibilidad de que Wagner abandone Mali. Si esto se concreta, el nuevo enfoque del grupo ruso bajo el mando del Ministerio de Defensa podría ser más cauteloso, en comparación con las tácticas agresivas que caracterizaron a Wagner.
Mientras tanto, la situación de seguridad en Mali sigue deteriorándose. El 17 de septiembre, Bamako fue escenario del ataque yihadista más grave en años, cuando militantes de Jama’a Nusrat ul-Islam wal-Muslimin (JNIM), Al-Qaeda en el Sahel, lanzaron un ataque coordinado contra sitios militares clave, como la escuela de gendarmería de Faladié y la Base Aérea 101. Este ataque ha generado preocupaciones sobre la capacidad del gobierno militar y sus aliados rusos para contener la creciente insurgencia.
Este asalto se produce después de meses de creciente violencia, incluyendo la emboscada de julio cerca de Tinzaouatene, en la que Wagner sufrió sus mayores pérdidas en África, con la muerte de más de 130 soldados, incluidos 84 de sus mercenarios. Esta derrota marcó un punto de inflexión para el grupo ruso en Mali, cuyos esfuerzos contrainsurgentes han estado plagados de problemas. Tras este revés, parece que Moscú estaría trabajando para transferir sus operaciones al recientemente formado Africa Corps, bajo control directo del Ministerio de Defensa, en un esfuerzo por corregir el caos que siguió a la muerte de Prigozhin.
El fracaso de Wagner en Tinzaouatene también revela problemas profundos en la estrategia militar de Bamako. Desde la retirada de las tropas francesas en 2022, la junta encabezada por el coronel Assimi Goïta ha dependido de las fuerzas rusas para estabilizar el país. Wagner fue contratado inicialmente para implementar una solución militar decisiva, pero su enfoque ha sido torpe, con tácticas brutales que han alienado a las poblaciones locales. Los abusos, como la masacre de Moura en 2022, no han hecho más que dañar la imagen del gobierno militar maliense y sus aliados rusos entre las comunidades rurales, que siguen cayendo bajo la influencia yihadista.
Mientras Bamako lucha por consolidar el control, la amenaza de los insurgentes se expande. El ataque a la Base Aérea 101 pone en evidencia que JNIM ha cambiado su estrategia, acercándose a Bamako después de años centrados en el norte rural y el centro del país. Este nuevo enfoque hacia las áreas urbanas refleja la creciente capacidad del grupo, que ha sido responsable de cientos de muertes este año.
Con el colapso de los gobiernos civiles y la aparición de juntas militares en Burkina Faso, Malí y Níger, se ha producido un cambio drástico en el equilibrio de poder. No obstante, la creciente influencia de Rusia, ya sea a través de Wagner o de Africa Corps, no ha resultado en éxitos militares claros.
El ataque a la Base Aérea 101, que forzó el cierre temporal del aeropuerto civil de la capital, recuerda otros incidentes de alto perfil, como la toma de rehenes en el Radisson Blu en 2015, que dejó 20 muertos. Mientras JNIM intensifica sus ataques y las milicias étnicas siguen enfrentándose, Mali corre el riesgo de sumirse en un caos aún mayor.