
Níger se acerca Rusia y EEUU tiembla
Más de 1.000 militares estadounidenses están listos para abandonar Níger en un futuro cercano, lo que señala un cambio significativo en la política de seguridad de Estados Unidos dentro de la turbulenta región del Sahel en África.
Esta decisión, anunciada por funcionarios de la administración Biden, subraya un panorama geopolítico donde Níger parece pivotar definitivamente hacia Moscú, un movimiento que ha generado preocupación en Washington.

El anuncio de retirada se produce después de una serie de compromisos diplomáticos entre el Secretario Adjunto de Estado Kurt M. Campbell y el Primer Ministro de Níger, Ali Lamine Zeine.
A pesar de los esfuerzos estadounidenses por salvar un acuerdo que parecía abocado al fracaso, la decisión de Níger de revocar definitivamente el pacto de cooperación militar con Estados Unidos es síntoma de una tendencia que ha venido presentándose en otros países como Mali o Burkina Faso. El fracaso de las estrategias tanto de Estados Unidos como de Francia en la región del Sahel han dejado un vacío de seguridad que Rusia ha aprovechado.
Eric Schmitt, corresponsal de seguridad nacional para el New York Times, confirmó que el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha estado discutiendo el establecimiento de nuevas bases de drones con varios países costeros de África Occidental como respuesta a la posible salida de Níger.
Níger, por su parte, continúa inmersa en una vorágine de violencia yihadista. En enero de este mismo año, de acuerdo con los datos reportados por ACLED, la violencia que involucra a Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM por sus siglas y que representa a Al Qaeda en la región) alcanzó su nivel más alto registrado, aumentando en un 46% en comparación con el mes anterior.

Los ataques, que implicaron un mayor uso de artefactos explosivos improvisados, se llevaron a cabo especialmente alrededor de la zona minera y puesto militar de Gotheye, situado al noroeste de la capital nigerina, Niamey. Ante esta situación, las fuerzas armadas de Níger han estado respondiendo con múltiples ataques aéreos.
En este sentido, Estados Unidos pierde el que había sido uno de sus ejes de la lucha antiterrorista en África. La llegada de Africa Corps a Níger, sin embargo, no es para nada optimista. Según datos de ACLED, por ejemplo, todas las zonas de conflicto importantes donde ha operado el Grupo Wagner han sufrido un aumento drástico de la violencia.
Solo en Mali se registraron 298 casos de violencia política que involucraron al Grupo Wagner entre diciembre de 2021 y junio de 2023, incluidos ataques contra civiles, asesinatos en masa, secuestros, robos, extorsión y saqueos. Por su parte, el grupo mercenario ruso habría matado a más de 900 civiles en la República Centroafricana desde diciembre de 2020.
El 12 de abril, el medio oficial ruso Ria Novosti anunció la llegada de 100 instructores rusos a Níger bajo la marca de “Africa Corps”, con el objetivo de entrenar y ayudar a las fuerzas locales. Este despliegue se producía menos de un año después del golpe de estado en el país, que había provocado la retirada de las fuerzas francesas de Niamey.
De acuerdo con el comunicado oficial, los instructores rusos llegaron a Níger acompañados de un sistema de defensa aérea en el cual capacitarían y formarían a las fuerzas armadas nigerianas.
Para John Lechner, investigador principal de África Central con sede en Washington, el marco de soberanía ayudaría a explicar la llegada de instructores rusos y del sistema de defensa aérea. Según John, la junta estaría reclamando soberanía sobre su espacio aéreo. Los vuelos de drones estadounidenses, por lo tanto, tendrían que ser coordinados a través del ejército nigerino, de manera que sería Niamey quien aprobase donde vuelan los drones y con qué propósito.
De esta manera, pondría a Estados Unidos en una situación donde el desenlace más plausible sea una retirada del país, tal y como hemos estado viendo en las últimas declaraciones de la administración Biden.
Sin embargo, una mirada excesiva a Rusia podría hacernos perder la perspectiva. Jhon Lechner y Sergey Elidinov en un artículo para Responsible Statecraft sugieren que ni Estados Unidos ni Rusia están en condiciones de obligar a los africanos a elegir un bando. Los gobiernos africanos tratan de equilibrar las potencias exteriores conservando la capacidad de trabajar con cada una de ellas.
Ambos autores alegan que ni Estados Unidos ni Rusia tienen una política para abordar las implicaciones humanitarias, económicas y de seguridad de la salida de Francia del Sahel, lo que explica, en parte, que se centren en narrativas ideológicas. De manera que, sin una estrategia clara, Rusia responde de forma oportunista a los acontecimientos sobre el terreno. Y, aunque últimamente Moscú ha tenido más éxito que Estados Unidos exportando seguridad a África, carece de experiencia y capacidades comparables en el campo humanitario.
Africa Corps parece tomar el testigo de la arquitectura de seguridad establecida por Wagner, pero bajo una estructura de mando más centralizada en el Ministerio de Defensa ruso. Durante los últimos meses Africa Corps ha estado asumiendo gradualmente el control de las operaciones de Wagner en Mali, Libia y, en menor medida, la República Centroafricana (RCA). Los nuevos despliegues en Burkina Faso y en Níger evidencian esta estrategia maximalista.
Las primeras operaciones de Africa Corps tuvieron lugar en Bamako para ayudar al ejército maliense a tomar la ciudad estratégica de Kidal.
Tras el fallecimiento de Yevgeny Prigozhin, líder del Grupo Wagner, Yenus-Bek Yevkurov, Viceministro de Defensa de Rusia, ha tomado el timón, liderando una nueva estructura de poder que supervisará las operaciones de Wagner en África.
A finales de agosto y principios de septiembre, Yevkurov encabezó una delegación rusa que visitó varios países africanos en los que Wagner ha prestado ayuda en materia de seguridad a gobiernos inestables.
Andrei Averyanov, general de división del GRU (la agencia de inteligencia militar rusa) estuvo presente en estas reuniones. Averyanov, anteriormente asociado a unidades del GRU responsables de asesinatos en Europa, desempeña ahora un papel fundamental en la supervisión de las operaciones rusas en África.

Sustituir a Wagner en África es una tarea compleja y de alto riesgo para Rusia, con retos sobre el terreno. Sin embargo, el compromiso con la nueva estructura de Africa Corps y la expansión de su influencia en África sigue siendo evidente, como se puede observar en Mali, Burkina Faso o Níger.
Mientras tanto, Estados Unidos corre el riesgo de perder su presencia militar en otro país africano, ya que el gobierno de Chad envió una carta amenazando con poner fin a un acuerdo de seguridad crítico. En una carta enviada al agregado de defensa estadounidense la semana pasada, funcionarios chadianos amenazaron con cancelar el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas o SOFA, que determina las reglas y condiciones bajo las cuales el personal militar estadounidense puede operar en el país.
De acuerdo con información obtenida por la CNN, la carta mencionaba específicamente al Grupo de Trabajo de Operaciones Especiales de Estados Unidos (SOTF) en la base, un importante centro para las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos en la región. Cabe ver si la amenaza forma parte de una táctica de negociación para obtener un acuerdo más ventajoso, o efectivamente, Chad podría apostar por otros modelos de seguridad alternativos, con todas las miradas puestas en Rusia.