
El ocaso de Transnistria
En muchos libros de texto de historia contemporánea se habla de la caída de la URSS como un proceso simple y rápido. En menos de dos años quince repúblicas lograron su “independencia”, el telón de acero cayó y la guerra fría acabó tras haber estado 45 años amenazando con un conflicto nuclear.
Esta afirmación no podría estar más lejos de la realidad. De Crimea al Valle de Fergana, Eurasia se ha convertido en un rompecabezas geopolítico desde los 90’ y los numerosos conflictos de la región han estado condicionados por la imperfecta disolución de un país colosal, que dejó un vacío legal devastador para el futuro de millones de personas. La caída de la URSS no fue ni simple ni rápida, y Transnistria es el ejemplo perfecto de ello.
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