Viktor Orbán y su modelo político, bautizado por el mismo como “democracia iliberal”, supone uno de los mayores quebraderos de cabeza para la Unión Europea. Su creciente autoritarismo, su poco respeto por las normas democráticas y el estado derecho, junto con la palpable corrupción de su gobierno y sus acercamientos a Rusia y China hacen que, desde Bruselas, se vea a Budapest más como un problema que como un actor constructivo en la integración europea.

Pero Orbán no fue siempre así ¿qué ocurrió para que el joven liberal que prometía más democracia y luchar contra la corrupción terminara siendo un gobernante autoritario y corrupto?

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