Elecciones en Venezuela 2024: resultados y análisis
En una jornada electoral histórica, donde parecía existir una posibilidad de cambio gracias a la unidad de la oposición, Venezuela acudió a las urnas este 28 de julio para elegir al próximo presidente de la República. La alta participación superó las expectativas, también era requisito necesario para un giro de 180 grados.
Los resultados preliminares, proporcionados por Elvis Amoroso, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), con el 80% de las actas escrutadas, hicieron que el mismo asegurara que la tendencia era “contundente e irreversible”: el 51,20% de los votos - 5.150.092 - otorgan a Nicolás Maduro la reelección para un tercer mandato hasta 2030. Aunque aún no se han anunciado el 100% de las cifras oficiales definitivas, los primeros resultados indican una victoria ajustada frente al candidato opositor, Edmundo González Urrutia, que habría logrado un 44,2% de los votos - 4.445.978 -.

Los candidatos
Nicolás Maduro, líder del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), buscaba consolidar su poder en un contexto de creciente descontento social y crisis económica. Su administración había sido criticada por su manejo de la economía y por las violaciones de derechos humanos. A pesar de esto, Maduro contaba con una base de apoyo que se había mantenido leal a su gobierno.
Por su parte, Edmundo González Urrutia representaba a la oposición y había sido elegido como candidato tras la inhabilitación de María Corina Machado. Con una carrera diplomática y un perfil moderado, González buscaba atraer a un electorado cansado de la polarización política. Su campaña se centraba en la necesidad de un cambio pacífico y en la mejora de las condiciones sociales en el país. Corina fue acusada por la Contraloría General de la República en 2021 por su presunta participación en hechos de corrupción durante el llamado gobierno interino de Juan Guaidó, esto le impedía participar en unas elecciones presidenciales durante 15 años.
La sentencia se criticó tanto dentro como fuera de Venezuela interpretándose como una estrategia de Maduro para evitar la competencia en las elecciones. La ex candidata era un apoyo fundamental para el movimiento de oposición y la diferencia de estos comicios respecto a los dos últimos era la presencia de una oposición unida con un candidato oficial de perfil más diplomático y menos agresivo.
Existen varias diferencias clave entre el liderazgo de María Corina y Machado. Este último ha logrado unificar a la oposición bajo su liderazgo, algo que otros como Juan Guaidó no pudieron consolidar. Su postura crítica y conexión con la sociedad, especialmente al poner el tema de la migración en su agenda, le permitieron fortalecerse como una alternativa real. Cambió su estrategia de confrontación directa al régimen por una moderación más estratégica, logrando llegar a múltiples grupos más allá de su nicho opositor tradicional.

Esto contrasta con posturas más radicales como las de Corina que, a pesar de no poder ser candidata por su inhabilitación, es la gran movilizadora de la sociedad venezolana. Otros candidatos no han logrado este nivel de liderazgo en el actual proceso electoral. Ambos, Edmundo y Corina, tienen los índices de aprobación más altos entre los opositores.
Y es que, es este equilibrio entre los dos candidatos - radical y moderado -, lo que les daba una ventaja significativa en los comicios y donde residía gran parte de la esperanza: la posibilidad de unir al pueblo venezolano, posibles críticas desde el chavismo a Maduro, sin elevar los niveles de confrontación en la sociedad venezolana gracias a la diplomacia de Edmundo, pero sin renunciar al enfado con la presencia gracias a Corina. En resumen, el liderazgo unificador, la estrategia moderada, la capacidad de movilización y los altos niveles de apoyo popular distinguían a esta oposición en las actuales elecciones.
María Corina Machado declaró que manejaba datos que indicaban una participación del 42,1%, lo que representaría más de 9 millones de votantes hasta pasado el mediodía. Estaríamos ante una de las mayores participaciones electorales en las últimas tres décadas. Colas de madrugada en los colegios oficiales del país y afluencia masiva desde las primeras horas de la mañana.
El entusiasmo electoral se mantuvo a lo largo del día, dentro y fuera del país, reflejando el deseo de unos por apoyar al régimen de Maduro y de otros por la esperanza de hacer oír su voz en un momento crucial para Venezuela. Estamos hablando de la diáspora, eminentemente opositora, que no ha podido votar. Según la ONU se estima que unos 8 millones de venezolanos han tenido que emigrar, sin embargo, solo se ha permitido votar a 69.211 venezolanos por las restricciones que ha impuesto el Gobierno para el registro electoral en el extranjero.
Controversias y reacciones
El proceso de votación se desarrolló en un ambiente mayoritariamente pacífico, con pocos incidentes reportados. Sin embargo, no estuvieron ausentes las denuncias de irregularidades. La oposición reportó casos de "voto asistido" y la práctica ilegal de escaneo de cédulas de identidad en algunos centros de votación. A nivel internacional fueron expulsados o no se les permitió la entrada a los observadores internacionales de España, Chile o Ecuador, entre otros muchos. Maduro se refirió a los expresidentes expulsados como “fracasados vende patrias”.

Sin sorpresas en las declaraciones oficiales en la esfera geopolítica, felicitaciones de aliados como Cuba, Irán, China y Rusia. Llamadas a la transparencia y recelo por parte de Estados Unidos y países como España que han optado por una línea diplomática, manteniéndose expectantes a los acontecimientos y llamando al respeto por la legalidad internacional de este tipo de comicios.
Por su parte, Edmundo González, candidato opositor, junto a Corina, se mostraron luchadores en sus declaraciones haciendo un llamado a la unidad nacional y advirtiendo de que “se habían violado todas las normas”, además de que aún no se habían entregado la mayoría de las actas. Asimismo, prometieron trabajar por el retorno de los venezolanos emigrados.
Por otro lado, Nicolás Maduro, votó acompañado de altos funcionarios del gobierno. Siempre, enfatizó la legitimidad del proceso electoral, criticó las injerencias extranjeras y subrayó que se acataría cualquier resultado propuesto por el CNE, un organismo que nunca ha tenido minoría chavista en su organigrama. Maduro ya ha celebrado la victoria en los escenarios, con el espíritu de Hugo Chávez presente en su 70 cumpleaños, pudiendo degustar una tarta con sabor a victoria.
Expectativas
Con estos resultados Nicolás Maduro permanecerá en el Palacio de Miraflores otros seis años más. Corina aclama por la elección de Edmundo como presidente con un 70% de los votos a su favor y pide a las Fuerzas Armadas que hagan cumplir la ley. Las protestas de la diáspora se harán visibles durante unos días a pies de embajadas. En las próximas jornadas se avecinan aluviones de declaraciones por parte de la oposición venezolana. Con todo, nada parece indicar que la comunidad internacional vaya a tomar alguna medida.

El presidente influencer se aferrará a las celebraciones en sus redes sociales. Su presidencia tendrá que afrontar la persistencia de la crisis económica, donde los protagonistas son la hiperinflación y la escasez de productos. En política exterior no hay señales de ningún giro respecto a sus aliados tradicionales Si los acontecimientos de las próximas jornadas fuesen favorables a Edmundo, el reto sería un giro de 180 grados, facilitando el retorno de la diáspora. Respecto a la estabilización económica, Gonzáles intentaría atraer inversión extranjera, control de la hiperinflación y reactivación de la producción nacional.
Infelizmente ante cualquier alternativa, a corto y medio plazo el pueblo venezolano afronta lustros de precariedad con una sociedad que tardará en unirse, medidas económicas que tardarán en dar frutos… Mientras tanto la diáspora luchará por recomponerse en un proceso de duelo que añade dolor a una vida fuera de su patria.