A finales de julio, la expedición compuesta por Wagner y las Fuerzas Armadas de Malí (FAMA) sufrió una de sus derrotas más mediáticas. Después de adentrarse en la región de Tin-Zautin, que guarda frontera con Argelia y está controlada por la alianza de grupos armados separatistas predominantemente tuareg (CSP-DPA) y por la organización yihadista Jama'at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM), el convoy de las fuerzas gubernamentales sufrió una emboscada que dejó las siguientes cifras según un comunicado publicado por los rebeldes:

Aunque estas cifras representan un duro golpe a la expedición rusa en el Sahel, no debemos caer en el error de suponer que esto cambiará la opinión de los gobiernos locales sobre la efectividad del Grupo Wagner o del Africa Corps. La razón, argumentada en detalle por el experto John Lechner en un artículo para el Moscow Times, es que Occidente subestima el atractivo y la efectividad de la intervención del Grupo Wagner en África debido a los diferentes criterios de éxito y perspectivas que separan a las potencias occidentales de los gobiernos africanos y de Rusia. 

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