El embajador de Estados Unidos en China -Nicholas Burns- un veterano diplomático que visitó China por primera vez en 1997 como parte de la administración George Bush padre, explica las relaciones entre las dos potencias en el marco de un seminario para periodistas celebrado por el centro de pensamiento público East-West Center.

El embajador nos deja tres frases que usaremos para explicar sus principales puntos de vista. “Las relaciones se han estabilizado desde la segunda mitad de 2023”. “La relación sigue siendo altamente competitiva”. “Hay áreas de cooperación”.

Embajador EEUU China.jpg
Nicholas Burns

“Las relaciones se han estabilizado desde la segunda mitad de 2023”.

En octubre de 2023 se produjo la primera visita conjunta de congresistas estadounidenses a China desde hacía casi cinco años, previamente en junio, el secretario de Estado Anthony Blinken había viajado a Pekín por iniciativa propia en un momento de enorme tensión. Todos esos gestos sirvieron para concertar una reunión entre Xi Jinping y Joe Biden durante la cumbre de San Francisco en noviembre, una simbólica ciudad de la costa pacífica estadounidense que mantiene una intensa relación comercial y humana con Asia-Pacífico.

Aquella reunión personal sirvió para estabilizar las relaciones y tender líneas de comunicación entre ambas partes, en ese sentido se alcanzaron cuatro acuerdos:

  1. China ayudará a Estados Unidos a combatir el fentanilo, la droga que más muertes provoca en EEUU y que se produce por medio de precursores que se exportan ilegalmente por traficantes de China. En este sentido, la colaboración policial entre ambos países ya estaría aumentando. 
  2. Establecer una línea de comunicación directa entre el Departamento de Defensa y el Ejército Popular de Liberación, que vaya desde sus máximos jefes hasta los mandos “tácticos” de teatro. Este acuerdo estaría empezando a implementarse, pero por las palabras de Burns se deduce que aún está algo verde.
  3. Estados Unidos y China deben conversar para lidiar con el desarrollo desbocado de la Inteligencia Artificial, a fin de establecer estándares internacionales y reglas. Se ha acordado conversar, pero aún no han conversado.
  4. Reconectar a los dos pueblos: hay 290.000 estudiantes chinos en Estados Unidos y llegó a haber 13.000 estadounidenses en China antes de la pandemia, hoy en cambio apenas son 3.500. Se busca recuperar las cifras pre-pandemia.

“La relación sigue siendo profundamente competitiva”.

No nos engañemos, si bien la intelligentsia washingtoniana ha abogado por competir mientras se mantienen unas líneas de comunicación abiertas, esto no significa que la relación se haya destensado, sino tan sólo que esa tensión ahora es más ordenada y tiene una forma más nítida.

El embajador afirma que la competición entre ambas naciones por la influencia militar en el Indo-Pacífico es constante, y en este sentido considera que la administración Biden ha logrado consolidar su papel regional con “mejores relaciones que nunca con Japón” o acuerdos como el AUKUS o el Quad, este último incluyendo a India.

La competición también existe en el terreno de las ideas, especialmente en lo que respecta a la visión más o menos “humanista” de ambas naciones, en este aspecto Burns menciona tanto la represión sobre los uigures de Sinkiang como la evolución de Hong Kong desde que fuera devuelta a China.

Por último y más importante, Nicholas deja claro que “la tecnología es la parte más dura [nuclear] de esta batalla”, por ello las restricciones a la venta de alta tecnología de microchips o la orden ejecutiva de Joe Biden para limitar las inversiones de compañías estadounidenses en China han recibido “quejas por parte de Pekín”.

La política de Estados Unidos ante China ha sido bautizada como el “de-risking”, una política de control de riesgos que busca evitar la centralización de la producción mundial de tecnología en China, así como evitar el acceso de esta a productos de alta tecnología que puedan servir para reforzar al Ejército Popular.

“Hay áreas de cooperación”

No todo iba a ser competición, el embajador estadounidense afirma que tanto en materia de cambio climático por medio de los acuerdos de París, como en materia sanitaria de lucha contra las pandemias o en materia de seguridad alimentaria, China y Estados Unidos tienen objetivos compatibles.

Por último, en el turno de preguntas ha dejado caer que, ante el deterioro de la economía china, “Pekín está considerando redoblar su esfuerzo productivo” -pese a que ya en estos momentos no hay demanda para la oferta producida-. Esta maniobra buscaría hacer una suerte de “dumping” estratégico, una herramienta usada habitualmente por las compañías chinas.

Según afirma Burns, “gracias a subsidios de los gobiernos provinciales y nacionales” las empresas chinas pueden sostener una producción inflada que este 2024 podría dar un gran salto del mercado interno al internacional, amenazando así con hundir a su competencia mediante tácticas abusivas y desleales, como es el dumping. 

Europa podría ser uno de los grandes perdedores de semejante táctica y ese modo de proceder podría hacer implosionar a la globalización. Como ejemplo, mencionaba la producción masiva de placas solares o la investigación antimonopolio lanzada por la Unión Europea sobre la exportación masiva de coches eléctricos a Europa.

¿Te ha interesado? Recibe nuestra newsletter

Cada martes, lo más importante de la actualidad internacional explicado por nuestros analistas, en tu correo. Gratis y sin spam.