Estado Islámico y Al-Qaeda en la actualidad (Parte 2)


Tanto Al-Qaeda como Estado Islámico son movimientos yihadistas salafistas transnacionales que ponen en valor la lucha armada para implantar un Califato islámico regido por una versión austera de la sharía, inspirada en los preceptos de Mahoma y los cuatro primeros califas. Para ambos grupos, la influencia de occidente, enemigo del islam, y los regímenes apóstatas, que han abandonado los preceptos de la ley divina, son los enemigos que batir para imponer su doctrina. 

Pese a que Estado Islámico ha perdido sus enclaves a lo largo del Éufrates en los últimos años, los recientes atentados en Rusia o Irán ponen de manifiesto la capacidad del grupo para llevar a cabo ataques a nivel regional e internacional. Al-Qaeda, por su parte, puede haber encontrado en eventos como la crisis en el Sahel o la vuelta del régimen talibán en Afganistán una ventana de oportunidad para volverse a erigir como una amenaza activa hacia Occidente. 

 Osama bin Laden sentado con su asesor Ayman al-Zawahiri durante una entrevista con el periodista paquistaní Hamid Mir. Hamid
Osama bin Laden sentado con su asesor Ayman al-Zawahiri durante una entrevista con el periodista paquistaní Hamid Mir. Hamid.

El origen de Al Qaeda

En el marco de la Guerra Fría, la percepción de decadencia moral y política derivada de las influencias capitalista y marxista en el mundo musulmán motivó la reaparición de corrientes que abogaban por una interpretación política del islam. La pérdida de apoyo popular al socialismo árabe a raíz de la victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días, el auge de los movimientos islamistas tras la guerra del Yom Kippur o la Revolución Islámica en Irán acentuaron el poder de esta narrativa.

En esta línea, el intelectual egipcio Sayyid Qutb fusionó las ideas de Hassan al-Banna, fundador de los Hermanos Musulmanes, y de Abul Ala Maududi, líder del partido islamista pakistaní Jamiat-e-Islami, para defender un retorno al Islam puro, basado en una interpretación estricta del Corán y los Hadices. Qutb propugnaba la creación de sociedades islámicas desde arriba, justificando la sustitución de los gobiernos corruptos por medio de la yihad ofensiva.

El ascenso del yihadismo salafista, influenciado por el Qutbismo, se consolidó con figuras como Abdullah Yusuf Azzam o Ayman al-Zawahiri. Azzam, que presentó a Osama Bin Laden la ideología de Qutb, defendía la yihad defensiva contra quienes amenazaban a la comunidad musulmana. Por su parte, al-Zawahiri, introdujo el concepto del "enemigo lejano", justificando los ataques contra Estados Unidos y Occidente al ser considerados responsables en última instancia de la presencia de regímenes corruptos en tierras musulmanas.

Durante la invasión soviética de Afganistán, Estados Unidos y Arabia Saudí proporcionaron ayuda financiera y militar a Pakistán, la cual se dirigió, en buena medida, a los muyahidines. Algunas de estas milicias, como Jam’iyyat o Hezb-e-Islami, tenían como objetivo la imposición de un estado islámico en el país siguiendo los preceptos de los autores previamente mencionados. Además, muchas de ellas estaban formadas por combatientes extranjeros que se unieron a la yihad contra los soviéticos.

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Sayyid Qutb, pensador y creador de la doctrina de los Hermanos Musulmanes.

En 1989, al-Zawahiri y Bin Laden fundaron Al-Qaeda, una organización con un fuerte componente anti-imperialista. La llegada al poder de los talibán, pastunes afganos que combinaban la escuela de pensamiento hanafí del Islam suní con la ley tribal del pasthunwali, permitió a Bin Laden refugiarse en Afganistán. Desde este país, Al-Qaeda pudo estructurar las operaciones de la yihad global con la esperanza de atraer combatientes y de que las naciones occidentales retirasen su apoyo a los regímenes apóstatas en la región, dejándolos vulnerables a ataques desde dentro.

Aunque Al-Qaeda ha mostrado una postura extremista, también ha buscado alianzas tácticas con grupos no salafistas, como los talibán en Afganistán. Así, si bien el grupo considera apóstatas o religiosamente ignorantes a musulmanes de otras confesiones, como los chiítas, éste argumentó que los ataques contra ellos eran extremos y un desgaste de recursos en el proyecto del yihadismo global. 

Los atentados de Al-Qaeda contra el USS Cole o las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania ya fueron indicativos del poder de la organización, pero fue tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la negativa de los talibanes de entregar a los líderes de Al-Qaeda cuando Estados Unidos, con el apoyo de la OTAN y una coalición de países aliados, interviene en Afganistán por medio de la Operación Libertad Duradera. Se inició así la conocida “Guerra contra el Terror”.

El origen de Estado Islámico

El Estado Islámico tiene su origen en la intervención estadounidense de Irak en el año 2003, llevada a cabo en el marco de la Guerra contra el Terror. La invasión puso fin al dominio suní en las élites iraquíes en favor de la mayoría chiíta apoyada por Irán. Con el fin de buscar fuentes de protección ajenas al estado, gran parte de la población suní se acercó a milicias sectarias de su confesión, muchas de los cuales estaban integradas por combatientes que habían formado parte del régimen Ba’az. 

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Los tanques M1A1 Abrams del ejército estadounidense y sus tripulaciones posan para una fotografía frente al monumento " Arco de la Victoria " en la Plaza de la Ceremonia de Bagdad en noviembre de 2003.

Uno de los grupos sectarios suníes era Jamat al-Tawid Wa Jihad, que fue fundado por el excombatiente jordano en Afganistán, Abu Musab al-Zarkawi. Este grupo, que pasó a denominarse Al-Qaeda en Irak (AQI) tras su juramento de lealtad a Osama Bin Laden en el año 2004, declaró la ilegitimidad de las fronteras de Sykes Picot y centró sus ataques contra objetivos chiítas, cristianos, kurdos o yazidíes. 

En el año 2006, bajo el liderazgo de Abu Umar al-Baghdadi, AQI modificó su nombre a “Estado Islámico de Irak” y declaró el establecimiento de un Califato islámico. Esto último generó ambivalencia dentro del grupo con respecto al reconocimiento del estado iraquí, pues parte de sus miembros defendían el vínculo del grupo con Irak mientras que otros eran partidarios de establecer un estado territorial en la Jazira sobre el que luchar para Dios y establecer un Califato global.

En el año 2011, la represión de al-Assad de las protestas contra su régimen avivaron el sentimiento de victimismo suní en Siria. El Estado Islámico de Irak capitalizó la inestabilidad en el país enviando a Muhammad al-Julani, líder de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), al frente del recién creado Jahbat al-Nusra. No obstante, al contrario que el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL), este grupo, que llegó a colaborar con el Ejército Libre Sirio para asistir humanitariamente a zonas afectadas por la guerra, no vio contradicción entre la supremacía suní y el mantenimiento de la integridad territorial siria.

En 2013, tras la toma de Raqqa por parte de Jahbat al-Nusra, Abu Bakr al-Baghdadi, líder de ISIL, propuso la reunión entre ambos grupos a fin de lograr el pannacionalismo y la eliminación de fronteras que, en su día, había propuesto al-Zarkawi. No obstante, al-Julani, con el apoyo de al-Zawahiri, líder de Al-Qaeda, se negó. Asimismo, este último designó a Jahbat al-Nusra como la filial de Al-Qaeda en Siria y a ISIL como la filial en Irak.

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Abu Bakr al-Baghdadi durante un discurso.

El rechazo de al-Baghdadi a esta medida llevó a la creación del Estado Islámico (ISIS). Entre 2014 y 2015, ISIS expandió su territorio en Siria e Irak, llegando a controlar un territorio de alrededor de cien mil kilómetros cuadrados y ocho millones de habitantes que incluía ciudades como Mosul, al-Raqqa, Fallujah o el este de Alepo. 

Estado Islámico no siguió la estrategia del "enemigo lejano" de Al-Qaeda, prefiriendo en cambio centrarse en el "enemigo cercano", es decir, en los regímenes "apóstatas" del mundo árabe, como el régimen de al-Assad en Siria o la monarquía saudí. El grupo buscó también purificar primero a la comunidad islámica atacando a minorías religiosas como los chiítas o yazidíes, así como a grupos yihadistas rivales, como el ya mencionado Jahbat al-Nusra. No obstante, Estado Islámico también dirigió recursos para inspirar los ataques de lobos solitarios en las naciones occidentales.

Pese a que Al-Qaeda argumentó que el asesinato indiscriminado de civiles chiítas no estaba permitido por la ley islámica y que dañaba la causa yihadista global, dado que el público suní más amplio no entendía ni apoyaba tal derramamiento de sangre, la violencia desmedida, ayudada de propaganda en redes sociales, dio fama internacional a ISIS y permitió al grupo reclutar un mayor número de combatientes extranjeros.  

Continuará...

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