Seguridad Nacional informó recientemente que tres de cada cuatro inmigrantes que arribaron a Canarias en 2024 procedían del Sahel. Ese mismo año, la nacionalidad maliense configuró un 32% de las llegadas. Los inmigrantes suelen cruzar la frontera senegalesa o mauritana, dirigiéndose hacia la costa, donde embarcan en un cayuco que recorra la ruta migratoria más letal del planeta. Según los datos publicados en 2024 por la ONG Caminando Fronteras, alrededor de 10.400 personas perdieron la vida en su intento por llegar a Canarias en 2024. Y la presión a la que se exponen los gobiernos europeos como consecuencia de la inmigración africana lleva a la firma de acuerdos con los gobiernos africanos que pretenden frenar esta sangría. 

La Unión Europea ha desarrollado múltiples proyectos que buscan reducir las salidas a Europa mediante un método preventivo que lleva aplicándose, al menos, desde 2006. Este método consiste en reducir las posibilidades de que los inmigrantes lleguen a las costas africanas; es decir, limitar los movimientos de los ciudadanos africanos dentro de su propio continente para prevenir la posibilidad de que embarquen. Cabría destacar la Iniciativa Conjunta UE-OIM para la Protección y Reintegración de Migrantes, lanzada en 2016 con la ayuda del Fondo Fiduciario de Emergencia para África (EUTF). 

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