Las mafias africanas, una terminología ambigua
Cuando uno escucha decir la palabra mafia, en su mente se presenta una imagen arquetípica: hombres con el cabello engominado y acento siciliano que barruntan las calles de las ciudades con el traje hecho a medida. Decapitan a caballos como gesto de amenaza y hablan a susurros.
Para los más imaginativos, esta palabra corresponderá igualmente a los japoneses de la Yakuza, o a los Latin Kings nacidos en Puerto Rico. En cualquier caso, el vocablo trae consigo una visión urbanita, empañada de violencia pero recubierta en definitiva con un filme de villano de James Bond que concede al término un toque ligeramente cinematográfico, casi sofisticado.
Esta publicación es solo para suscriptores de pago
Regístrese ahora y actualice su cuenta para leer la publicación y obtener acceso a la biblioteca completa de publicaciones solo para suscriptores de pago.
Registrarse ahora ¿Ya tienes una cuenta? Acceder