Ishiba y la disuasión integrada
Elecciones en Japón
El 27 de septiembre terminaron las elecciones presidenciales del Partido Liberal Democrático (PLD) en Japón, partido que ha gobernado casi ininterrumpidamente desde 1955 y que a día de hoy lo hace en coalición. El mayor número de candidatos de la historia rivalizaron en una campaña ensombrecida por las acusaciones de corrupción. La elección incluía la posibilidad de que una mujer, Takichi Sanae, alcanzara el puesto de primer ministro por primera vez en la historia de Japón. Sin embargo, la facción Kishida aseguró la nominación del veterano Ishiba Shigeru. Es importante recordar que en la democracia parlamentaria nipona el primer ministro no se elige en un ciclo fijo como en otros países. El líder del partido gobernante se convierte en primer ministro. Elecciones generales, dimisiones o elecciones internas del partido pueden dar lugar a un cambio de liderazgo.

Poco después de su nombramiento, Ishiba convocó elecciones el 9 de octubre para revalidar su posición como primer ministro. De esta manera, la cuarta economía del planeta nos dejó el pasado domingo 27 de octubre unas elecciones con un resultado desfavorable para el PLD. El desenlace de los comicios castiga a Ishiba Shigeru. Por debajo de la mayoría de 233 escaños, el PLD y su socio de coalición, Komeito, consiguieron 215 escaños de los 279 anteriores, siendo duramente castigados por los votantes descontentos con los escándalos de corrupción. En cambio, el Partido Democrático Constitucional de Japón (PDCJ), líder de la oposición, ha escalado hasta los 148 escaños, superando ampliamente los 98 que había obtenido en las anteriores elecciones. Resultados que aventuran unas duras negociaciones según la agencia de noticias Kyodo.
En las últimas cuatro elecciones la participación se ha mantenido por debajo del 50%. Los comicios se celebraron sin incidentes, pero bajo un entorno de descontento por la subida de los precios y la falta de incrementos salariales, todo ello junto al problema de imagen que sufre el partido por los escándalos de corrupción y la desconfianza de los votantes.
¿Quién es el primer ministro?
Ishiba Shigeru tiene 67 años, es licenciado en derecho y trabajó en el banco Mitsui. Tras la muerte de su padre en 1981 comenzó su carrera política. Intentó alcanzar la presidencia del partido en varias ocasiones y definió su última candidatura como “la batalla final”, pues se trataba de su quinto intento por consolidarse como el líder del Partido Liberal Democrático. Su nominación le ha permitido formar el gabinete de gobierno y desempeñar el puesto de primer ministro. En este sentido, ha tenido un buen apoyo de las bases y ha ido creciendo políticamente desde sus primeros cargos en la prefectura de Tottori, de la que es originario. Asimismo, ha militado en otras formaciones políticas como el Partido de la Nueva Frontera (Shinshinto) y el Partido de la Renovación de Japón (Shinseito), pero en 1997 terminó volviendo a las filas del PLD.
Como no podía ser de otro modo, respetando uno de los pilares de la cultura nipona, Shigeru alcanza el puesto acaparando mucha experiencia y especializado en temas de seguridad y defensa. De esta manera, ha desempeñado puestos como el de ministro de Defensa, ministro de Estado para las Zonas Estratégicas Especiales de la Nación o ministro para la Superación del Declive Demográfico y la Revitalización de las Economías Locales. Como nota personal es fan de un trío musical de los 70, le gusta montar maquetas de barcos y aviones de guerra y es un amante del ramen (fideos).

En el debate concurrido con los demás candidatos del PLD, televisado por Fuji TV, Ishiba propuso la posibilidad de que una evolución de los acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y Japón, así como los de Estados Unidos y Filipinas, podría convertirse en un acuerdo de seguridad colectiva que se asemejara al histórico Tratado de Seguridad de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos (ANZUS), acuerdo que se firmó en 1951 para proteger la seguridad del Pacífico.
El ex ministro de Defensa también lanzó la idea de una OTAN asiática, viendo lo que ocurre no solo en sus aguas, sino en Europa con la invasión de Ucrania. Esta OTAN implica una senda de futuras relaciones bilaterales que la nación insular persigue en pro de un orden mundial pacífico y lo más multipolarizado posible, evitando la transición agresiva entre grandes superpotencias. El nuevo liderazgo político aspira a avanzar en las limitaciones constitucionales del concepto de autodefensa, pero a pesar de los tiempos legislativos es cierto que el resurgir militar de japón empezó hace tiempo.
Sin duda alguna, las tensiones en las aguas no solo de Taiwán sino de toda la región plantean un complejo panorama geopolítico. Shigeru, con ideas de centro derecha, tiene más opciones de conseguir logros en política exterior que en política nacional, ya que esta última sigue muy marcada por la derecha conservadora y las políticas monetarias heterodoxas del primer ministro asesinado Shinzo Abe, conocidas como “abenomics”.
Retos en seguridad y política exterior
El periodo electoral en el que Ishiba Shigeru ha sido elegido como líder no se ha librado de los retos en seguridad. A finales de septiembre, según el Ministerio de Defensa japonés, un avión militar ruso violó el espacio aéreo nipón hasta en tres ocasiones en un día. La respuesta inmediata fueron bengalas de advertencia lanzadas por un caza. El mismo mes Tokio protestó por la incursión de buques de guerra chinos en sus aguas territoriales. De nuevo en esas fechas Corea del Norte disparó misiles balísticos de corto alcance que recorrieron unos 400 kilómetros antes de caer al mar sin causar daños. Las tensiones actuales y su pasado extenso trabajando en asuntos de defensa, hace que la piedra angular de su mandato sea garantizar la seguridad de la nación.

Aunque la elección del nuevo primer ministro japonés fue tomada como un asunto serio por parte del gigante asiático, las declaraciones del Ministerio de Asuntos Exteriores chino se limitaron a reconocer que el cambio de liderazgo era un asunto interno de Japón y una cordial esperanza de desarrollo de lazos bilaterales. En cambio, Ishiba tenía en mente las provocaciones chinas cuando anunció sus intenciones de convocar a los países que sufren las injerencias de Pekín para crear una OTAN asiática. En uno de sus últimos viajes durante el mes agosto antes de las elecciones Ishiba visitó Taipéi. En esta reunión con el presidente de Taiwán, Lai Ching-te, Ishiba remarcó que “la Ucrania de hoy podría convertirse en el Asia oriental de mañana”.
Cabe destacar que en este tipo de reuniones con sus homólogos de Taiwán, las declaraciones minuciosas son particularmente importantes en boca de los representantes políticos japoneses ya que, aunque la corriente actual tiende a relajar los términos, la matización de si una situación es “importante” o de “supervivencia” implica para las fuerzas de autodefensa japonesas actuar como apoyo logístico en la retaguardia a su principal aliado, los Estados Unidos, para poder realizar operaciones de contraataque o autodefensa colectiva.
¿Qué ocurrirá ante una petición estadounidense a Japón para el uso de sus bases en Okinawa por parte de tropas taiwanesas? Esto iría contra el artículo 3 de los acuerdos con EEUU, por lo que tendría que ser votado y colocaría a Japón como un posible blanco para China. Es decir, el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con Taiwán pasa por una reformulación de los acuerdos de seguridad entre Estados Unidos y Japón. En este sentido, Ishida prioriza los acuerdos bilaterales con otras potencias asiáticas, lo que no es nada sencillo, dado que muchos de los estados que sufren tensiones con China no quieren posicionarse abiertamente en contra, por lo que la estrategia del nuevo primer ministro pasa por una “disuasión integrada”.
Las proyecciones estratégicas en la región deben pasar los filtros de un futuro inminente. El resultado de las elecciones estadounidenses podría poner en peligro el deseo japonés de unos acuerdos bilaterales más equilibrados en materia de seguridad con Estados Unidos, ya que en el caso de una victoria de Donald Trump sabemos que éste ve las alianzas militares como un carga, mientras que Ishiba quiere más equilibrio en los acuerdos actuales. Una alianza más fuerte requiere más igualdad. Tras los comicios del 5 de noviembre en Estados Unidos, estaremos pendientes del que tal vez sea un primer ministro fugaz, ya que el día 11 de noviembre se producirá una reunión especial en la cámara baja del parlamento según ha informado la Agencia de Noticias Kyodo.