El shock energético del conflicto con Irán y sus efectos en la economía global
Los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní y la consiguiente respuesta de Teherán han abierto un nuevo episodio en la ya turbulenta historia reciente de Oriente Próximo. En apenas dos semanas, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha disparado el precio del barril de Brent en más de un 50% —desde los 70 dólares hasta los 119—, al tiempo que eventos como el anuncio de QatarEnergy, que avisó que detendría toda la producción de gas natural licuado en el país tras los ataques a las instalaciones en Ras Laffan, han provocado un repunte en el precio de esta materia prima. Con este artículo, mi objetivo es explicar las repercusiones económicas globales a corto plazo que podría desencadenar este conflicto.
Los Estados que exportan petróleo a través del estrecho de Ormuz, una franja de apenas 33 kilómetros de anchura mínima localizada entre Irán y Omán, concentran alrededor del 30 % de la producción mundial de petróleo. La ausencia de rutas alternativas implica que cualquier interrupción en el tránsito de buques por este estrecho paralizaría el suministro de una quinta parte de la oferta mundial de crudo y una proporción similar del comercio mundial de gas natural licuado (GNL).
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