
La encrucijada de Abiy Ahmed: Desarrollo y guerra en Etiopía
El 10 de octubre, Abiy Ahmed cortó la cinta de una nueva refinería de metales preciosos en la zona económica especial de Bole Lemi, en Addis Abeba. La planta tiene capacidad para procesar más de 600 toneladas al año y puede considerarse un orgullo industrial a nivel nacional. Pero esta imagen choca frontalmente con lo sucedido apenas dos días antes, cuando los drones del primer ministro etíope habían bombardeado a las tropas eritreas que avanzaban hacia el interior de Tigray. A poco más de 600 kilómetros al norte de la ceremonia, el ejército federal y las fuerzas tigranias se disputaban pueblo a pueblo el centro de la región, y los Fano cortaban carreteras en la frontera con la región de Amhara junto a sus antiguos enemigos del Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF).
Ambos escenarios conviven hoy en Etiopía sin aparente contradicción. Mientras el norte arde, el país africano prosigue la ruta del desarrollo. En el mes de mayo, Abiy Ahmed abrió la primera fase del parque industrial de Gelan Gura, en las afueras de la capital, mientras que avanzan en la región Somalí las obras de la planta de fertilizantes del grupo nigeriano Dangote, que aspira a producir tres millones de toneladas de urea al año. Y en Bishoftu se levanta el aeropuerto con el que el Gobierno quiere construir el mayor nudo aéreo de África. Todo ello lejos del eco de las balas que se disparan dentro de sus propias fronteras.
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