Para comprender el valor de la República de China en las relaciones sinoestadounidenses hay que atender, en primer lugar, a su posición estratégica. La isla se sitúa dentro de la zona de influencia que China quiere establecer en el Pacífico. Es parte de la llamada “primera cadena de islas”, una formación geográfica que recorre Japón, Taiwán y Filipinas hasta llegar al mar del sur de China. 

En su mayoría, los países que conforman esta cadena son aliados de Estados Unidos claves para gestionar su política exterior en la zona. Expertos como Zeno Leoni afirman que, partiendo de la ausencia de otra potencia regional semejante, si no fuese por la presencia estadounidense en territorios como Taiwán, nadie podría contrarrestar el poder del gigante asiático, teniendo total libertad para extender su dominio por el mar del Sur. Si esto sucediese, los intereses de Estados Unidos podrían chocar todavía más con los de China, especialmente en enclaves estratégicos como las bases militares de Guam o Hawái. 

La presidenta Tsai se toma una foto con la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, frente al avión Air Force One que alguna vez utilizó el presidente Ronald Reagan. (13/08/2018). Fuente: Palacio presidencial
La expresidenta Tsai se toma una foto con la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, frente al avión Air Force One que alguna vez utilizó el presidente Ronald Reagan. (13/08/2018). Fuente: Palacio presidencial

De hecho, en muchas ocasiones China ha expresado su oposición a la estrategia que EE.UU. está llevando a cabo para poder rodear y contener a la potencia asiática, la cual busca limitar su capacidad comercial a nivel internacional. Este círculo se asemeja mucho a otras estrategias que países como la India están tratando de implementar para poder restringir la influencia de Pekín en la zona (véase el Necklace of Diamonds de India a través de la mejora de sus fuerzas navales con el objetivo de contrarrestar la estrategia de China The String of Pearls). 

Asimismo, a nivel económico, Taiwán desempeña un rol fundamental. Una gran parte de los dispositivos electrónicos que utilizamos (como los teléfonos móviles o los ordenadores) dependen de la industria tecnológica de Taiwán. De hecho, es el principal productor de CHIPS, detentando uno de los sectores más competitivos y punteros de hoy en día. 

Para reflejar la importancia económica de Taiwán a nivel internacional basta con ver como Taiwan Semiconductor Manufacturing Company -TSMC- (una empresa taiwanesa especializada en la producción de semiconductores, esencial para la producción de cualquier componente eléctrico) controla la mitad del mercado mundial de esta industria (alrededor de 100.000 millones de euros), sin contar con otras empresas taiwanesas del mismo sector como UMC, VIS o PSMC.

Por orden, encontraríamos detrás de TSMC a Samsung (Corea del Sur), Global Foundries o Tower (Estados Unidos) y SMIC, HHGroup o Nextchip (China), según datos de TrendForce. Salta a la vista la amenaza china hacia la producción en este sector. Si ésta lograse su objetivo de “reunificación” con Taiwán, dichas industrias tan importantes pasarían a estar en su poder, potenciando la ya fuerte dependencia de Occidente respecto a la producción china.

Fases de la producción de Chips en la que una región concentra el 65% de la cuota de mercado global. BCG
Fases de la producción de Chips en la que una región concentra el 65% de la cuota de mercado global. Fuente: BCG

Todo ello, unido al aumento de provisión de armas por parte de Estados Unidos, está haciendo que Taiwán dependa cada vez más del país norteamericano. La influencia sobre la República de China no deja de aumentar, enviando un mensaje claro a los gobiernos del estrecho de Luzón, y es que, las tensiones y el posible conflicto entre Washington y Pekín es algo a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones. Una de las razones por las que muchas empresas taiwanesas que operaban en China acabaron retornando a su Estado de origen se debe al malestar del vínculo sinoestadunidense. De hecho, el regreso de estas compañías tuvo un impacto positivo en la economía taiwanesa. 

Uno de los mayores miedos que enfrenta hoy Taiwán es el aislamiento internacional impulsado por las presiones chinas y su deseo de controlar el país. Es más, la reelección de Tsai en 2020 se vio condicionada por las protestas de Hong Kong y las tensiones entre Estados Unidos y China, así como por la percepción de que la presidenta había logrado un buen progreso en las relaciones con Estados Unidos. Su reelección puede verse como una declaración de intenciones en la que Taipéi desea expresamente seguir manteniendo relaciones fructíferas con Washington.

Por su parte, China siempre ha asegurado que sus intenciones en la región son pacíficas véase el discurso de Xi Jinping en la 17ª Cumbre del Grupo de los 20 (G20) y en el XX Congreso Nacional del PCCH; “las políticas internas y externas (...) del Gobierno chino son abiertas y transparentes, con intenciones estratégicas claras y explícitamente declaradas, a lo que también se suma una gran continuidad y estabilidad”, aunque muchos argumentan que la presión continua que ejerce sobre Taiwán no es solo por razones histórico-culturales, sino de seguridad estratégica. 

El problema radica en que estas declaraciones no van acompañadas de facto de una verdadera voluntad, lo que justifica la escasa confianza que los países del Pacífico depositan en China, un país que no ha parado de producir armamento e instalar enclaves estratégicos en el Pacífico con el fin de conseguir objetivos que chocan mucho con los ideales y principios de sus vecinos, lo que hace que el dilema de seguridad se profundice y las estrategias de disuasión sean menos eficaces. 

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La presidenta Tsai se reúne con una delegación encabezada por el presidente del Comité de Servicios Armados del Senado de los Estados Unidos, John McCain. (05/06/2016). Autor: 總統府

En este sentido, la esencia de este dilema de seguridad reside en que Pekín no deja de avanzar en el campo militar y tecnológico, haciendo que sus vecinos vayan perdiendo cada vez más seguridad. La falta de claridad del gobierno chino está haciendo que los países de la zona empiecen a sentirse cada vez más amenazados y, en términos de Jervis, “menos seguros”, como es el caso de Taiwán; “estos países han decidido mantener el statu quo y buscar respaldo en la gran potencia (Estados Unidos)”.

Uno de los efectos que el dilema de seguridad entre China y Estados Unidos ha tenido en los países de Asia Pacífico ha sido el acercamiento del gobierno de Taipéi a su aliado americano. En el área de seguridad, el ascenso de China como actor primordial a la hora de hablar sobre la prosperidad económica y la estabilidad en la región ha hecho que el gobierno de Estados Unidos desarrolle toda una estrategia en el Pacífico con el objetivo de proteger sus propios intereses nacionales. 

Es por ello por lo que, para explicar las relaciones entre EE. UU. y Taiwán es necesario hablar de la forma en la que los distintos Estados van a tratar siempre de alcanzar más riqueza e influencia haciendo uso de numerosas herramientas, tales como las alianzas políticas y la competencia económica, hasta llegar a las disputas territoriales y confrontaciones militares. Esta estrategia le ha sido de mucha utilidad a EE. UU. desde la Guerra Fría. 

En este caso, la ventaja cae del lado de los norteamericanos gracias a la tradicional posición del gobierno taiwanés de mantener su independencia frente a China. Por ello, se puede decir que si China continúa presionando a Taiwán para acercarla a su régimen (como hizo recientemente desplegando aeronaves y buques militares en sus proximidades) el resultado puede ser contraproducente, impulsando a Taipéi a los brazos de su socio occidental. 

La primera y la segunda cadena de islas. Fuente: Informe Anual al Congreso: Military Power of the People's Republic of China 2009 (Washington, DC: Department de Defense, 2009), 18.
La primera y la segunda cadena de islas que China apira a dominar. Fuente: Informe Anual al Congreso: Military Power of the People's Republic of China 2009 (Washington, DC: Department de Defense, 2009), 18.

En conclusión, es probable que las relaciones entre Taiwán y Estados Unidos vayan en aumento, sobre todo en lo referente a las ventas de armamento y al ámbito de defensa (lo que refleja claramente la carrera armamentística en esta zona del mundo). No obstante, esto se debe hacer con cuidado, puesto que un conflicto entre potencias no sería beneficioso para ninguna de las partes, especialmente teniendo en cuenta las enormes interdependencias comerciales que hay entre los países del Pacífico.

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