Irán es, junto a Arabia Saudí y Turquía, uno de los países más poderosos de Oriente Medio. El estado persa es uno de los faros económicos, sociales y militares de la región, además de ser la capital del chiismo a nivel global. 

Con todo, y a pesar de aglutinar una gran cantidad de poder e importancia, lo cierto es que el gobierno central, caracterizado por ser un estado dictatorial teocrático, se enfrenta a numerosos problemas políticos, no tan solo externos, como las numerosas sanciones de Occidente, sino también internos. 

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Fuente: Cacahuate, enmiendas de Globe-trotter y Joelf

En este sentido, una de las mayores fuentes de conflictos internos es la gestión de las minorías étnicas. Actualmente tan solo entre el 50% y el 55% de los 88 millones de personas que viven en Irán son persas, dejando un gran hueco a otros grupos que representan prácticamente la mitad de la población del país. 

De esta manera, dentro de las más de 10 minorías étnicas que componen el mapa iraní podemos destacar a los kurdos, cuya población estimada es de 4 millones; los turcomanos, contando con 1 millón de ellos, además de árabes y luros, entre otros. Sin embargo, hay un grupo étnico que destaca por encima de los antes mencionados; los azerbaiyanos, estimándose que la población total es de entre 12 y 33 millones, lo cual supone entre un 14% y un 27% de la población de Irán. 

La población azerbaiyana iraní se concentra en los territorios conocidos como Azerbaiyán del Sur, estando compuestos por cuatro provincias: Ardabil, Azerbaiyán Occidental, Azerbaiyán Oriental y Zanjan. Dichas provincias han sido parte de la realidad iraní desde la firma del Tratado de Turkmenchay, el cual repartió el territorio azerbaiyano entre la Rusia zarista y la dinastía de los Qajar, tomando como referencia el río Aras. 

Los azerbaiyanos iraníes representan la mayoría de la población en las provincias antes mencionadas, además de tener una población importante en las regiones de Hamadan, Qazvin, Markazi y Kurdistán. En las regiones centrales de Irán también hay grandes núcleos de población azerbaiyana, destacando los casos de Teherán, Qom y Karaj. 

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Provincias de Irán. Autor: Ali Zifan

A día de hoy, las provincias de mayoría azerbaiyana tienen una gran importancia en el país, tanto por motivos económicos como políticos. Este hecho, causa un gran malestar en Teherán, ya que, a pesar de llevar casi 200 años separados, los azerbaiyanos del sur y los ciudadanos de Azerbaiyán siguen compartiendo muchos rasgos comunes, lo cual, junto al poder político que aglutina la región, hace que exista un movimiento independentista consolidado, cuya fuerza, claro está, varía en el tiempo. 

Por ello, el gobierno central siempre ha alineado las políticas internas de tal manera que la supuesta amenaza no produzca ningún problema para la soberanía o la seguridad del país. 

En este sentido, los azerbaiyanos iraníes viven en una constante opresión por parte de Teherán, dándose casos de vulneración de los DDHH, discriminación y racismo de forma constante, siendo ejemplo las manifestaciones del 2006 o el caso del racismo contra los azerbaiyanos en la televisión pública iraní de 2015. 

Sin embargo, en los últimos tiempos el gobierno iraní ha encontrado una nueva forma de reprimir a los ciudadanos de dichas regiones; el acoso ambiental. 

El gobierno central iraní está teniendo una gran parte de la responsabilidad de lo que está pasando en los lagos, ríos y tierras de las regiones antes mencionadas, ya bien sea explotándolos por encima de sus posibilidades hasta dejarlos yermos o bien construyendo fábricas. 

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El gobierno iraní no está tan solo colaborando de forma directa con la problemática, sino que su inacción a la hora de regular lo que hacen determinadas empresas en la región también hace que, de forma indirecta, el problema siga aumentando. Uno de los ejemplos más claros, y a la par el más preocupante de ellos, es el del lago Urmia. 

El lago en cuestión es, a excepción del mar Caspio, el más grande del país, además de ser el sexto más grande del mundo. Dicho lago está ubicado entre las regiones de Azerbaiyán Occidental y Azerbaiyán Oriental y se está secando a una velocidad preocupante debido a su sobreexplotación, bien sea por el uso de demasiada agua proveniente del mismo o la construcción masiva de presas, lo cual, combinado con la sequía latente en la región, hace que el lago se esté secando a pasos agigantados. 

Tanto es así, que muchas partes se han secado en su totalidad, dejando paso a un desierto de sal, además de haber dejado a la parte sur del lago casi sin agua, lo cual no solo supone un desastre medioambiental, sino también un gran perjuicio para todas aquellas poblaciones cercanas, las cuales en su mayoría dependen del lago para subsistir. 

Según un estudio realizado en el año 2021, entre los años 2008 y 2028 la actividad hortícola en la región disminuyó aproximadamente un tercio, mientras que en las dos décadas comprendidas entre 1996 y 2016, más del 12% de los pueblos de Azerbaiyán Oriental perdieron el total de su población, resultando en el abandono total de 494 pueblos. 

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El lago Urmia alcanzó su punto más álgido en 1995 y desde entonces no ha parado de perder agua.

Estos dos hechos, no hacen más que escenificar el grave acoso al que se está sometiendo a la región, obligando a los nativos a emigrar a zonas ricas e industrializadas del país, es decir, las zonas centrales de Irán, donde, claro está, hay una mayor asimilación cultural, lo cual implica el riesgo de perder con el paso del tiempo la identidad nacional. 

A la agobiante situación que está viviendo el lago, cabe sumarle la negativa situación que atraviesan aquellos ríos que nutren de agua al lago. Actualmente, son 14  las fuentes que suministran agua al lago, siendo el río Barandoz una de las principales, ya que de él depende el 7% del suministro. En este sentido, el río es bloqueado por las autoridades durante ciertas épocas del año, impidiendo así que se suministre agua al lago. 

Otro de los frentes que hay abiertos en la zona es la construcción de una fábrica de Kaveh Soda, empresa que pretendía llevar a cabo la construcción de una fábrica en el pueblo de Gara Qeshlaq, situado en Azerbaiyán Oriental. Cuando se anunció el proyecto, así como en el comienzo de la construcción, los vecinos realizaron protestas por la importante crisis medioambiental que iba a crear la fábrica, las cuales fueron reprimidas por las autoridades mediante el uso de gases lacrimógenos y balas de goma, acabando con la detención de 70 personas.

A pesar de la dura respuesta policial, los vecinos siguieron manifestándose en contra de la construcción de la fábrica, llegando a ser amenazados por altos funcionarios con llevar a cabo violencia sexual contra las mujeres detenidas durante las manifestaciones. Debido a la fuerte resistencia que el proyecto enfrentó, Asgarian, el propietario de la empresa, llegó a tener una reunión con el presidente, en la que él mismo le dio garantías para la construcción de la planta en la región de Salmas. 

Mapa del Lago Urmia con el porcentaje de agua con el que es nutrido por cada una de las fuentes  (Emdadi, 2016)
Mapa del Lago Urmia con el porcentaje de agua con el que es nutrido por cada una de las fuentes  (Emdadi, 2016)

Durante dicho encuentro, aparte de trasladar su preocupación por las manifestaciones, el empresario le comunicó al máximo mandatario iraní su malestar por la oposición del gobierno local a que se vertieran las aguas residuales de la fábrica en el lago, algo que había sido previamente aprobado por la Organización Ambiental. No obstante, gracias a la presión del pueblo y la posición del gobierno local, finalmente el empresario desistió en su idea de construir la fábrica en Gara Qeshlaq. 

La compañía iraní Kaveh Soda no tan solo produjo problemas ambientales en Gara Qeshlaq, sino que también lo hizo en otros lugares como Maragheh. En el lugar en cuestión, ubicado en Azerbaiyán Oriental, la empresa construyó su primera planta en el año 2013. La construcción de la fábrica provocó la contaminación del agua del subsuelo en un radio de más de 100 kilómetros, lo cual obligó a evacuar varios pueblos como Khusheh Mehr, Yengikand, Chelqai y Qareh Chopoq. 

Los efectos negativos de la planta se siguieron viendo con el tiempo, ya que la misma vertía sus aguas residuales en el río Sofe Chay, el cual es uno de los ríos que nutre de agua al lago Urmia, por lo que, lógicamente, la empresa de forma directa contribuyó a la contaminación y desecación del lago. Las consecuencias de dichos actos no solo se han dejado notar en el deterioro del lago, sino que también han tenido se han plasmado en la salud de los habitantes.

Esto se debe a que el agua contaminada proveniente del subsuelo era consumida por los habitantes, además de ser usada para regar los cultivos, los cuales se contaminaron antes de ser consumidos por la población. La ingesta de alimentos contaminados, así como el consumo de agua llevó a graves problemas de salud, causando enfermedades hepáticas y cáncer de páncreas, además de haber causado efectos negativos sobre la flora y la fauna de la región. 

Estado del río Baligluchai en Ardabil, otro de los afectados por la contaminación  (Isna, 2023)
Estado del río Baligluchai en Ardabil, otro de los afectados por la contaminación (Isna, 2023)

Además de ello, Kaveh Soda no tan solo contribuyó al desgaste del lago mediante el vertido de agua contaminada, sino que también lo explotó para extraer materias primas que se encontraban en él. De forma concreta, la empresa extraía carbonato de sodio y dolomita del lago, las cuales son materias primas necesarias para fabricar vidrio. 

Esto concuerda con el hecho de que Kaveh Soda actualmente produce el 60% del vidrio de Irán, lo que evidencia la importancia de la empresa para Teherán, algo que ya se ha podido corroborar previamente debido a las reuniones mantenidas entre el máximo mandatario de Irán y Asgarian. 

Aunque en un principio podría parecer que la destrucción se está llevando a cabo por la sequía y la negligencia de las empresas, lo cierto es que el gobierno iraní tiene mucho que ver con los actos realizados por éstas. Como se ha mencionado anteriormente, la reunión entre el presidente de Kaveh Soda y el máximo mandatario iraní refleja a la perfección la conexión entre el Estado y las empresas, siendo el vertido de substancias tóxicas un acto que otorga beneficios a ambas partes. 

Además de dicha evidencia, también ha habido declaraciones textuales de altos funcionarios de Teherán, en las que dejan entrever que la inacción gubernamental es premeditada. 

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La contaminación y la sequía han llegado a producir cambios en el color del agua que son visibles con satélites. Fuente: OBSERVATORIO TERRESTRE DE LA NASA

Ejemplo de las mismas, son las que recoge Fatemeh Dehghan, en las que un miembro del Consejo de Seguridad Nacional y Política Exterior declara que Teherán no interviene para evitar la desecación del lago debido a que “la cuenca en la que se encuentra el lago está en una región que plantea un problema de seguridad debido a su ubicación, especialmente por la presencia de terroristas en la región”. 

Igualmente, el entrevistado hizo hincapié en que, debido a los problemas de seguridad existentes, no hay flujo de capital hacia la región y, por ello, no se lleva a cabo una micro planificación para recuperar el lago. Dichas declaraciones no hacen más que evidenciar la voluntad existente en Teherán para seguir contribuyendo de forma directa a que las empresas sigan acelerando el proceso de desecación del lago. 

Asimismo, dichas declaraciones también confirman que el gobierno central no tiene intención de ayudar a la región a sobreponerse económicamente a la problemática derivada de la contaminación del lago, obligando a los ciudadanos a mudarse a las zonas centrales del país. 

Por todo lo expuesto, podemos afirmar que el gobierno de iraní está usando su posición de poder para tratar de oprimir a las minorías étnicas del país de todas las maneras posibles, usando tanto las formas más convencionales, como fomentar el racismo o tratar de reducir el uso de las lenguas que no sean el persa, como aquellas más novedosas, véase minar los recursos naturales de las regiones donde están concentradas las minorías étnicas. 

De esta forma, el objetivo último del Teherán es obligar a los ciudadanos a emigrar a las zonas centrales del país, donde existe una mayoría persa y, por tanto, donde existe una mayor probabilidad de que las minorías étnicas lleven a cabo un proceso de asimilación cultural con el paso de las generaciones, traduciéndose en la homogeneización del país. 

En este sentido, podemos observar cómo los habitantes de las regiones de Azerbaiyán del Sur están viviendo la pérdida de una de sus fuentes más importantes de ingresos, el lago Urmia, causando el deterioro económico de la región, así como obligando a los ciudadanos a abandonar sus casas. 

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