Ante la posibilidad de una escalada del conflicto en Ucrania que pudiera involucrar a los aliados de la OTAN, la Unión Europea ha revivido el debate sobre la seguridad y la defensa del continente. La adopción de un discurso marcadamente prebélico por parte de los líderes europeos ha propiciado un aumento en la inversión destinada a la defensa y a la producción de armamento, consolidándose el nuevo proceso de rearme que afronta la Unión Europea.

La percepción de una amenaza creíble ha suscitado la consideración de reintroducir el servicio militar obligatorio en determinados estados europeos. Esta medida se concibe como una respuesta al déficit de reclutas voluntarios en las fuerzas armadas nacionales, cuya raíz se encuentra en un cambio de actitud social hacia la militarización, la carencia de incentivos económicos y laborales, así como la percepción de un rol menos preeminente de las fuerzas armadas en las sociedades contemporáneas.

Soldados del Regimiento P18 Gotland del Ejército de Suecia camuflan vehículos blindados.
Soldados del Regimiento P18 Gotland del Ejército de Suecia camuflan vehículos blindados.

A lo largo del siglo XX, el servicio militar obligatorio surgió como una estrategia primordial adoptada por numerosos países para mantener una fuerza militar de reserva considerable en respuesta a la persistente amenaza de conflictos derivados de las dos guerras mundiales y el subsiguiente periodo de Guerra Fría. 

Sin embargo, con la disolución de la Unión Soviética, esta era de confrontación bélica llegó a su fin, dando paso a un periodo de desinversión y relajación en términos generales. En este contexto, muchos países europeos, anteriormente inmersos en las tensiones de bloques durante la Guerra Fría, optaron por abolir el reclutamiento obligatorio debido a factores como los costos elevados asociados, la prevalencia del ideario pacifista, la disminución de conflictos a nivel global y la creciente profesionalización de sus fuerzas armadas.

No obstante, a pesar de esta tendencia, aproximadamente un tercio de los países en todo el mundo continúan manteniendo el servicio militar obligatorio, y diversas razones impulsan esta decisión. Entre ellas, destaca la percepción de amenaza, como se evidencia en casos recientes como el de Lituania y Ucrania, quienes reinstauraron el servicio militar poco después de la anexión rusa de Crimea en 2014. 

Además, disputas territoriales y tensiones regionales, como las que tienen lugar en la península coreana o entre Turquía y Grecia, representan ejemplos paradigmáticos de las problemáticas que contribuyen a la militarización de sociedades específicas. En consecuencia, queda patente que a medida que aumenta la probabilidad de conflictos armados, también lo hace la posibilidad de que se recurra a la conscripción militar como medida de preparación y defensa.

 Acuerdo "Sobre la incorporación de la República de Crimea y Sebastopol a la Federación de Rusia. De izquierda a derecha: S. Aksyonov, V. Konstantinov, V. Putin, A. Chalii. Fuente:
Acuerdo "Sobre la incorporación de la República de Crimea y Sebastopol a la Federación de Rusia. De izquierda a derecha: S. Aksyonov, V. Konstantinov, V. Putin, A. Chalii. Fuente: Kremlin.ru

Otros países europeos, como Dinamarca, Finlandia, Suiza y Austria, continúan empleando el servicio militar obligatorio como un medio para fortalecer su capacidad militar nacional. Esta estrategia se fundamenta en el limitado tamaño poblacional y la modesta envergadura de sus fuerzas armadas, lo que hace que disponer de una reserva de ciudadanos con formación militar contribuya significativamente a mantener una sociedad preparada y militarizada frente a eventuales conflictos con otras naciones.

Además, otro motivo primordial para la persistencia del servicio militar obligatorio es la consolidación de la identidad nacional a través de la defensa. Un ejemplo destacado es el caso de Marruecos, donde su reintroducción en 2018 tenía como objetivo promover tanto el nacionalismo como la disciplina y la responsabilidad entre los jóvenes sujetos a su cumplimiento, especialmente aquellos pertenecientes a la franja de edad más afectada por problemas económicos. 

Esta medida se reinstauró en un contexto de notable descontento y agitación social, marcado por las protestas en la región del Rif y la provincia de Jareda. De esta manera, el servicio militar se empleó como un medio para reforzar el Estado y fomentar el respeto hacia sus líderes.

En la actualidad, el servicio militar obligatorio se mantiene en trece países del continente europeo: Austria, Estonia, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Noruega, Suecia, Chipre, Suiza, Moldavia y Ucrania.

Soldados españoles durante su servicio militar en los años cuarenta. Autor: Luis Miguel Bugallo Sánchez
Soldados españoles durante el servicio militar en los años cuarenta. Autor: Luis Miguel Bugallo Sánchez

Ante las actuales tensiones geopolíticas que caracterizan la Europa contemporánea, el debate sobre el servicio militar obligatorio vuelve a tomar un papel protagónico. El ministro de Defensa alemán ya ha anunciado la presentación de un informe que examinará diversos modelos para la reintroducción del servicio militar obligatorio y su viabilidad. 

No obstante, dentro del propio ejecutivo alemán no existe una posición clara y unánime al respecto, e incluso el canciller Olaf Scholz ha expresado su escepticismo en este tema.

En 2017, el presidente francés Emmanuel Macron propuso la implementación de un breve período de servicio militar con el fin de acercar la experiencia militar a los jóvenes. Sin embargo, esta iniciativa no recibió una respuesta favorable y fue sustituida por el Servicio Nacional Universal, un programa de servicio civil voluntario diseñado para promover los valores republicanos y fortalecer la cohesión social entre los jóvenes.

En una línea similar, el viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, ha expresado en múltiples ocasiones su opinión favorable acerca de instaurar un servicio militar y civil en Italia, argumentando que fomentaría la responsabilidad ciudadana. Como consecuencia de la guerra en Ucrania, la posición de Salvini ha empezado a tener más relevancia entre sus compañeros de gobierno.

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Matteo Salvini en el Parlamento Europeo. Fuente: European Parliament

Por otro lado, en los países que mantienen el servicio militar obligatorio, se ha observado un refuerzo en el reclutamiento. Tanto Noruega como Dinamarca han anunciado recientemente medidas para aumentar el número de soldados, en respuesta al cambio en la situación de seguridad derivado de la guerra en Ucrania. 

El gobierno danés tiene la intención de prolongar el servicio militar de 4 a 11 meses y hacerlo obligatorio también para mujeres, emulando la práctica de Noruega y Suecia. Por su parte, Noruega tiene como objetivo aumentar en un 50% el número de reclutas hasta 2036.

La inestabilidad en Ucrania fue el motivo que llevó a Suecia a restablecer el servicio militar obligatorio en 2017, siete años después de abolirlo. Aunque no se han planeado cambios adicionales en el modelo actual, el alto número de jóvenes que evitan el servicio ha generado preocupación en los últimos meses. 

Finlandia, por su parte, ha mantenido siempre la obligatoriedad del servicio militar para los hombres, con una duración que oscila entre los 6 y 12 meses, aunque existe la opción de cumplir con un servicio social alternativo. Todos los individuos que realizan el servicio militar, incluidas las mujeres que lo hacen de forma voluntaria, pasan a formar parte de la reserva hasta los 60 años y deben participar en ejercicios periódicos.

En los países nórdicos y bálticos, cercanos a Rusia, la militarización de la sociedad es más fácilmente aceptada que en aquellos más distantes, donde se requiere de un liderazgo político significativo para sensibilizar a la población sobre posibles riesgos futuros. La restauración del servicio militar obligatorio resulta más complicada años después de su abolición, cuando la sociedad se ha distanciado emocionalmente de las cuestiones relacionadas con la defensa nacional.

En España, la "mili" fue abolida en 2001 mediante el famoso pacto del Majestic, aunque no se eliminó de la Constitución, reservando al Estado la facultad de recuperarla en circunstancias excepcionales, como una emergencia nacional. Sin embargo, la ministra Margarita Robles ha dejado claro que no se plantea la recuperación del servicio militar obligatorio, dado que el antimilitarismo es un elemento fundamental del pensamiento español.

Por otro lado, hay países que requieren de más soldados profesionales que de reservistas, lo que implica la necesidad de mejorar las condiciones e incentivos para unirse al ejército, especialmente para atraer a profesionales cualificados, como en el ámbito tecnológico, donde el sector privado ofrece salarios más altos y mejores oportunidades de carrera.

La reinstauración del reclutamiento masivo obligatorio de reservistas parece poco probable a corto plazo, dada la complejidad y las implicaciones socioeconómicas que conlleva. Sin embargo, en vista de la creciente necesidad de fortalecer las capacidades de defensa nacional en un contexto de incertidumbre geopolítica, se abren oportunidades para explorar fórmulas intermedias. Estas alternativas tendrían como objetivo fomentar una mayor participación ciudadana en asuntos de interés nacional y promover la cohesión social en tiempos de crisis.

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