Cuando insistimos en que China visualiza su futuro en África y que por ese motivo asegura con candados portuarios el abastecimiento de sus rutas comerciales marítimas, no debemos olvidar que su estrategia contempla los frutos de resultados pasados. El contrabando y la caza furtiva ha llevado al expolio de numerosas especies que han tenido como destino los remedios de la medicina tradicional china (CTM, en sus siglas en inglés).

Cazados por tierra y por mar, el tiburón y las ballenas son muy buscados, mientras que en tierra la lista es aún más larga. Un día fueron los elefantes, rinocerontes y tigres los que se enfrentaron al peligro de extinción en el continente. Hoy es el turno del burro africano.

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