El continente africano necesita infraestructuras, tiene una población que crece rápidamente y comparte una historia anticolonial. Dentro de este sentimiento radica la necesidad de ser tratado como un igual y no solo como un objeto de altruismo. Esto es un principio que China aplica, no hace obras de caridad y su desarrollo en África no deja lugar a dudas de su éxito.

Con el mismo desdén que a África se le mira como un mero reservorio de recursos donde predicar la caridad, a China se le exigen los estándares éticos de desarrollo y respeto al medio ambiente que las naciones de occidente no han llevado a cabo durante mucho tiempo.

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