Mientras que todas las miradas se centran en Ucrania, a poco más de mil kilómetros de Kyiv, un país convive con un conflicto congelado fruto de una invasión rusa que sucedió hace tan solo quince años. Georgia fue el primer país en sufrir una intervención militar de la Rusia post-soviética, la primera víctima de un Putin que quiere recuperar por la fuerza el orgullo de su país, que según él fue manchado por Occidente.

En 2008, los tanques del Kremlin cruzaron el Cáucaso e invadieron el 20% del territorio “de iure” georgiano, de forma similar a lo que ocurrió en 2022 en Ucrania. Sin embargo, Georgia no resistió durante tanto tiempo y se vio forzada a firmar un alto al fuego en cuestión de días. El conflicto en la nación caucásica dejó dos repúblicas “de facto” independientes y frustró los intentos de Georgia de recuperar la soberanía de la totalidad de su territorio, unirse a la OTAN y acercarse más a Europa.

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