
Política migratoria de la UE: el giro hacia la externalización
La crisis de refugiados de 2015 marcó un punto de inflexión en la política migratoria europea. La incapacidad de los Estados miembros para alcanzar un acuerdo común impulsó una solución de compromiso: externalizar el problema. El pacto con Turquía, por el que Bruselas financiaba al gobierno de Ankara a cambio de contener la llegada de ciudadanos sirios, sentó el precedente de una política migratoria construida fuera de las fronteras europeas.
La pandemia, la guerra en Ucrania y el ascenso electoral de la derecha radical fueron redefiniendo las prioridades del continente. En 2020, la Comisión Europea intentó ordenar este proceso con un nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, aunque las resistencias internas retrasaron su adopción hasta 2024 y pospusieron su entrada en vigor hasta junio de 2026, en un contexto de endurecimiento sostenido de la política migratoria europea.
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