Un nuevo golpe de Xi Jinping a la corrupción

Hay una imagen que resume perfectamente el estado actual del poder en Pekín: un Politburó con 21 miembros cuando debería tener 24. Tres sillas vacías. La más reciente pertenece a un hombre que hace apenas unos años era considerado una figura con proyección dentro del sistema chino: Ma Xingrui.

Ma acaba de ser expulsado del Partido Comunista de China por cargos de corrupción, convirtiéndose en el tercer miembro en activo del Politburó purgado desde que comenzó el mandato actual en 2022. Nunca, desde la época de Mao Zedong, el partido había expulsado a más de dos miembros del Politburó en un mismo mandato.

Imagen de Ma Xingrui. Foto: Reuters
Imagen de Ma Xingrui en 2025. Fuente: Reuters

Su caída, sin embargo, no ha cogido a nadie por sorpresa. Estaba siendo investigado desde abril, cuando se anunció que se encontraba bajo escrutinio por "violaciones graves de la disciplina y la ley". El mes pasado le retiraron su escaño en la Asamblea Popular Nacional. Junto a él, otros seis legisladores militares y el antiguo jefe de la Administración Nacional de Regulación Financiera, Li Yunze, también perdieron sus cargos en el organismo.

¿De qué se le acusa exactamente? La lista es larga: beneficiar a terceros en la selección y el nombramiento de funcionarios, poner a dedo a funcionarios de su confianza, tolerar e incluso encubrir violaciones graves de disciplina y conductas presuntamente criminales por parte de su propio personal, aceptar regalos de forma ilegal, ayudar a familiares a comprar propiedades muy por debajo de su precio de mercado y participar en lo que las autoridades chinas describieron como intercambios de poder por sexo y de poder por dinero.

De todas las acusaciones, una destaca por encima del resto: la llamada "corrupción familiar a gran escala". Según la investigación, Ma permitió que sus familiares utilizaran su influencia oficial para obtener enormes beneficios.

La historia de Ma Xingrui

Ma Xingrui no es el típico burócrata de carrera; pertenece a lo que los analistas han bautizado como el "club cósmico": una red informal de tecnócratas que hicieron carrera en la industria aeroespacial antes de escalar a posiciones de máxima responsabilidad política bajo Xi Jinping. Su ascenso refleja hasta qué punto Xi ha valorado la importancia estratégica del sector aeroespacial para convertir a China en una superpotencia tecnológica y militar. 

Ma Xingrui, Presidente de la Autoridad China de Energía Atómica (CAEA), pronuncia su discurso en la 57.ª Sesión Ordinaria de la Conferencia General del OIEA. OIEA Viena, Austria, 16 de septiembre de 2013.
Ma Xingrui, Presidente de la Autoridad China de Energía Atómica (CAEA), pronuncia su discurso en la sesión Ordinaria de la Conferencia General del OIEA. Viena, Austria, 16 de septiembre de 2013. Fuente: IAE

Doctor en Mecánica de Sólidos e ingeniero de formación, desarrolló primero una brillante carrera académica, llegando a ser vicepresidente del prestigioso Instituto de Tecnología de Harbin a los 36 años. Posteriormente dio el salto al sector estratégico como general de brigada industrial y alto directivo en la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), el gigante estatal responsable del desarrollo de satélites y los cohetes Larga Marcha. Más tarde, al frente de la Administración Espacial Nacional de China (CNSA), la Autoridad China de Energía Atómica, la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional y como comandante en jefe del programa de exploración lunar y Viceministro de Industria y Tecnología de la Información, supervisó hitos históricos como el éxito de la misión Chang'e 3 en 2013, que logró el primer alunizaje controlado de China y desplegó el rover Yutu.

Tras su etapa espacial, inició un vertiginoso ascenso en la política regional: fue subsecretario de Cantón (2013-2015), jefe del Partido en el hub tecnológico de Shenzhen (2015-2016) y gobernador de la próspera provincia de Cantón (2017-2021). Su prueba de fuego llegó en 2021 con su nombramiento como secretario del Partido en la Región Autónoma de Sinkiang (Xinjiang) —territorio marcado por las denuncias internacionales de represión sistemática contra la minoría uigur—, cargo que catapultó su ingreso en el Politburó en 2022. En esta convulsa plaza tuvo que gestionar, además, el estallido de las protestas de Urumchi a finales de 2022, un hito que desencadenó la mayor ola de indignación pública contra el régimen de Xi Jinping en décadas.

La caída en desgracia

El relevo de Ma Xingrui como jefe del Partido en Sinkiang —bajo el habitual eufemismo oficial de que asumiría "otras asignaciones"— marcó en realidad el principio del fin para uno de los mayores exponentes del club cósmico. Lejos de un cambio de destino funcional, la maniobra anticipaba una investigación por corrupción que no solo lo ha despojado de sus cargos en el Politburó, sino que ha terminado desmantelando toda su red de lealtades.

Mapa TPR 112 Percepción de la corrupción (2025)

La caída de Ma ha provocado un efecto dominó que salpica cada escala de su trayectoria. Las pesquisas del órgano disciplinario han acorralado a estrechos colaboradores tanto de su etapa en Shenzhen como de su mandato en Sinkiang: cayeron su antiguo jefe de gabinete en el polo tecnológico del sur, altos cargos a los que promovió en el noroeste e incluso directivos clave del sector inmobiliario de Shenzhen vinculados a su entorno.

Este colapso encaja en un marco aún más ambicioso: la purga masiva impulsada por Xi Jinping sobre el complejo militar, industrial y espacial. El arresto por soborno del antiguo subdirector del regulador de defensa —quien trabajó estrechamente a sus órdenes—, la destitución sumaria de su sucesor al frente de la agencia espacial china (CNSA) y la expulsión de destacados legisladores del sector nuclear y de defensa confirman que el golpe contra Ma no es un caso aislado. Es la prueba de que en el tablero de Pekín, ni siquiera la prestigiosa élite aeroespacial es ya intocable.

Una tendencia consolidada

El caso de Ma se suma al de otros dos miembros del Politburó purgados en este mismo mandato, ambos generales de máximo rango: He Weidong, expulsado del partido y del ejército en octubre, y Zhang Youxia, investigado desde enero por sospechas de graves violaciones de disciplina. Zhang no era un militar cualquiera; era, probablemente, el hombre más poderoso del ejército chino después del propio Xi. Junto a él cayó también Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto y uno de los oficiales más experimentados de la estructura militar china.

Mapa TPR 113 Regímenes en el mundo (2025).avif

Desde que llegó al poder en 2012, Xi Jinping ha convertido la lucha anticorrupción en el eje central de su gobierno. El año pasado, casi un millón de personas fueron sancionadas dentro del aparato del partido, un 10% más que el año anterior. Pero estas purgas nunca han sido solo en beneficio de China. Son, al mismo tiempo, una herramienta para reforzar la disciplina, garantizar lealtad absoluta al liderazgo central y eliminar cualquier centro de poder alternativo.

Estas purgas reflejan hasta qué punto Xi controla el sistema.

Fuentes

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