¿Qué es el Supermartes?
No suele ser habitual, pero empecemos esta pieza con una pregunta: ¿Qué saben ustedes de Iowa? ¿Y de New Hampshire? La mayoría habréis respondido que nada o muy poco y la mayoría de los que saben algo habrán mencionado las primarias.
Estados Unidos es un país grande y diverso donde los estados más pequeños, en términos de población y económicos, suelen pasar desapercibidos en la actualidad diaria, no solo internacional sino también nacional. Así, estos estados intentan ganar relevancia de múltiples maneras y la forma que encontraron Iowa y New Hampshire fue adelantar sus primarias para que los ojos del país estuviesen puestos en ellos, aunque solo fuera unas pocas semanas cada cuatro años.

Esta misma lógica sigue el tema que nos ocupa hoy, el Supermartes.
El Supermartes es uno de los términos más importante en el ciclo electoral estadounidense. No es para menos, pues es un día decisivo en las primarias que puede dar el espaldarazo definitivo a los candidatos para representar a su partido en las generales. Su rimbombante nombre, Supermartes, hace referencia a la cantidad de primarias que se celebran ese día (en 2024 serán 14) y es ahí, en su cantidad de primarias, dónde radica su importancia.
Suele celebrarse en febrero o marzo del año electoral y se considera realmente como la última parada en las primarias, los candidatos que hayan conseguido llegar hasta allí y obtengan un mal resultado se quedarán prácticamente sin opciones, despejando así el camino para el victorioso.
Como decíamos al principio, el Supermartes surge de la necesidad de algunos estados de aumentar su peso político. A partir de la década de los 70 varios estados sureños consideran que el poder cada vez se está concentrando más en los grandes polos de desarrollo del país y su relevancia va menguando en su favor. Además, la idea general del Supermartes partió de un reconocimiento mutuo de debilidad.
Si estos estados querían aumentar su relevancia tendrían que colaborar, ya que no existía un escenario posible donde un estado como Dakota del Sur le ganara la partida por sí solo a otros como California o Texas. Así, varios estados decidieron unirse y organizar sus primarias en el mismo día.
De esta manera crearían una cita electoral decisiva que pondría el foco mediático en ellos. Pero esta no era solo una operación mediática ya que, al ser un día clave para la nominación, se obliga a los candidatos a hacer campaña allí y a tener en cuenta la agenda y posiciones de las poblaciones de estos estados, lo que les otorga mucha mayor relevancia de la que tendrían si sus primarias fueran por separado.
El primer Supermartes propiamente dicho se celebró en 1988. En esta ocasión, los estados sureños participantes querían promover a un candidato moderado que incorporara la agenda del sur. El experimento fue un éxito y desde mediados de los 80 ha jugado un papel relevante en el ciclo de primarias.
De hecho, con el paso del tiempo, se han ido añadiendo más estados al Supermartes en busca de esa relevancia adicional, haciendo que la iniciativa transicione desde una propuesta principalmente sureña a una cita de ámbito nacional con un electorado mucho más diverso.
Por otro lado, el Supermartes no solo es fundamental dentro de las primarias. La diversidad de electores que votan ese día provoca que sea un gran indicativo del desempeño de un candidato en las elecciones generales. Si, supongamos, un candidato consigue arrasar, es una gran muestra de su capacidad para articular en torno a su campaña una coalición diversa de electores, algo fundamental a la hora de llegar a la Casa Blanca.
La cita no tardó mucho tiempo en mostrarse decisiva. En 1992 el gobernador de Arkansas Bill Clinton había anunciado su intención de presentarse a la nominación demócrata y su campaña no iba demasiado bien. En las primarias iniciales sus resultados no habían sido buenos y se acercaba al Supermartes como una cita de vida o muerte; todo lo que no fuera un gran resultado significaría el fin de su campaña.
Llegó el martes y Clinton consiguió ese gran resultado imponiéndose a su rival Paul Tsongas en 8 de los 11 estados que estaban juego. Esta victoria le sirvió como impulso definitivo para conseguir la nominación que más adelante le llevaría a la Casa Blanca.
El Supermartes no solo sirve para encumbrar a un candidato, también en ocasiones puede mostrar la división dentro de un partido. Esto ocurrió en las primarias demócratas de 2008 que enfrentaron a Barack Obama y Hillary Clinton. Este martes fue especial ya que fue el más grande de la historia, con 24 estados que organizaron sus primarias ese día.
El resultado fue bastante igualado, Obama consiguió imponerse en 13 estados y Clinton en 11. Finalmente, Obama conseguiría la nominación, pero el Supermartes fue una muestra de lo dividido que estaba el partido respecto al liderazgo de Obama en un primer momento. Por el lado Republicano, John McCain ganó el Supermartes certificando su nominación presidencial.

Más recientemente, en 2016, los dos partidos acudían divididos al Supermartes. Por el lado Republicano, la candidatura de Donald Trump había cogido desprevenida a la cúpula del GOP y lo que comenzó como una excentricidad comenzaba a ganar impulso en las encuestas y ya había acabado con el favorito para hacerse con la nominación Jeb Bush. Con Bush fuera, los Republicanos se centraron en Marco Rubio como alternativa a Trump, para el que era absolutamente necesario hacer un buen papel en el Supermartes.
En los demócratas Bernie Sanders estaba liderando un movimiento que hizo que el objetivo de su campaña pivotara de intentar que el vencedor adoptara ciertas posturas de izquierda a tratar de obtener la victoria. Una victoria de Bernie en el Supermartes hubiera sido un golpe profundo a la candidatura de Clinton y hubiera aumentado significativamente la brecha entre los demócratas.
Finalmente ocurrió lo que todos sabemos, Clinton ganó y certificó su nominación y Trump consiguió también imponerse consumando su asalto al GOP. Marco Rubio se retiraría de las primarias poco después.
Este año no parece que el Supermartes vaya a ser un evento decisivo. En los demócratas Biden no tiene oposición real y el control del partido Republicano por parte de Trump es total. Sin embargo, en el contexto de polarización actual y con los dos partidos con serios problemas de liderazgo y sin sucesores claros para ambos candidatos parece evidente que la importancia del Supermartes solo crecerá en el futuro.